Völgarr The Viking

Si eres fan de juegos míticos como Super Ghouls N’ Ghosts o los primeros Castlevania, Völgarr The Viking te llevará de vuelta a esa época con su dificultad endiablada y su estética vintage. Para los demás…

Rise, Warrior. Völgarr se materializa de la nada, con un grito gutural. En taparrabos, pero armado. Odín, desde los cielos, le señala el camino a la gloria, a la muerte y al honor. Lo ha devuelto a la vida con un sólo propósito: derrotar al enano Fáfnir, que ha desatado el caos en Midgard en forma de dragón. Una estatua de un héroe desconocido te inspira a empezar tan ardua aventura. Comienzas a andar y, poco a poco, te das cuenta de que estás volviendo al pasado.

Como su propia trama, Völgarr The Viking es un juego sin pretensiones, de “los de antes”, que te mete de lleno en medio de la acción. Su jugabilidad, su estética retro y su dificultad forman parte de su firma, manchada tanto en la sangre de los enemigos como en la tuya propia. Völgarr The Viking es un título que, lejos de ser perfecto, consigue mantener la esencia de los juegos que pretende emular, aunque se pase de conservador.

Völgarr El Bárbaro

Desde Crazy Vikings, un pequeño estudio formado por dos personas, tenían muy claro qué clase de juego iba a ser Völgarr The Viking. Querían hacer un videojuego que pudiese haber salido en Super Nintendo, sin ninguna reformulación moderna, y lo han conseguido. Völgarr The Viking podría situarse al lado de referentes como Super Ghouls N’ Ghosts, Super Castlevania IV o Rastan, plataformas arcade de los noventa.

Völgarr The Viking hereda mucho de sus inspiraciones. Lo más evidente es su estilo gráfico, pero va mucho más allá. Cuando dije que era un juego de los de antes, me refería realmente a que era de esos títulos que tenías que ganarte el derecho a terminarlos. Requiere paciencia, concentración y muchas muertes para dominarlo. No por la complejidad de las mecánicas, que son bastante simples, si no por su dificultad, directamente traída de sus antecesores.

Con pocos inputs, tienes que ir superando los diferentes mundos del juego progresando lateralmente. Además de moverte, solo puedes agacharte, saltar y atacar, de forma poco elegante y sin concesiones. Los movimientos de Völgarr son muy mecánicos y limitados, por lo que acostumbrarse a ellos ya requiere de tiempo, sin contar con los continuos y variados enemigos que te amenazarán constantemente.

Völgarr The Viking

La Vida Vikinga

Al ser tan pocos los movimientos disponibles, cada uno de ellos cobra gran importancia. El doble salto se convierte en un gran recurso a la hora de matar, al realizar una voltereta con la espada desenvainada. De la misma forma, agacharse y golpear por lo bajo también es de gran utilidad en muchas ocasiones.

Sin embargo, el elemento más importante del arsenal de Völgarr es su lanza. Con ella, no solamente puedes matar a enemigos a distancia, si no que también sirve como plataforma improvisada. Al clavarse en una pared, puedes saltar sobre ella, una mecánica en la que se centra gran parte del diseño del juego.

En cuanto a la defensa, cuanto menos golpes recibas, más equipo podrás ir acumulando. Comienzas con un escudo mejorable, pero puedes llegar a conseguir un casco e incluso una espada en llamas, con la que se hace más daño y se pueden realizar ataques especiales. Con estas escuetas mecánicas, pero con una gran precisión en el control, Völgarr The Viking plantea situaciones en las que morir será siempre tu culpa, y no la del juego, lo cuál es bueno.

Völgarr The Viking

Dragones y Valquirias

En principio, pasarse Völgarr The Viking no se trata de una experiencia extremadamente larga, a menos que su dificultad te tenga en jaque. Sin embargo, contiene secretos muy interesantes que solamente los más habilidosos lograrán descubrir, alargando considerablemente su atractivo. Diferentes finales, nuevos modos de juego, mundos y jefes finales extra, son muchas las sorpresas que esconde.

Nada de esto funcionaría si no contase con unos jefes finales a la altura. Por suerte, muchos de ellos proponen peleas épicas, en las que la lanza suele convertirse en nuestra gran aliada. De hecho, incluso los enemigos más normales suponen desafíos divertidos, a pesar de poder cabrearte a niveles extremos.

Acompañando al juego está su banda sonora, épica y nostálgica por igual. Le pega como un guante en cualquiera de sus situaciones, sin cinemáticas, ni tutoriales, ni interfaces que interrumpan el flujo del juego. Eso sí, que no haya puntos de guardado/restauración quizás sea demasiado “hardcore” para algunos.

Völgarr The Viking

Jugabilidad del pasado

A pesar de todas sus bondades, lo cierto es que muchos juegos de la época se sienten arcaicos a estas alturas. Su jugabilidad centrada en la dificultad y la fuerza bruta no es algo que atraiga a muchos jugadores. De hecho, soy de la opinión de que muchas filosofías de diseño del siglo pasado se abandonaron para bien.

Aun así, Völgarr The Viking tiene su atractivo. Su aspecto retro llama la atención y ensalza una experiencia de juego hardcore. Recrear un título de la época de esta manera merece reconocimiento, y a los que os guste este estilo de desafíos a la vieja usanza os encantará. Para los demás, irónicamente, es difícil recomendarlo.

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