Viaje al centro del… ¿gusano?

Existen multitud de lugares donde pasar las vacaciones: la montaña, la playa, el sistema digestivo de un gigantesco gusano… En esta situación se ve Slime-san, una adorable masa verde que, en su apacible paseo de por las mañanas, es comido por un desagradable gusano de grandes dimensiones. Ni un solo momento de descanso tendrá el protagonista, el cual se embarca en un periplo gastrointestinal por la supervivencia en busca de una salida, aunque sea de lo más asquerosa, por tal de no ser consumido por los ácidos del estómago del invertebrado. Plataformas y jugos gástricos conforman el interior del anfitrión, una aventura donde además conoceremos a algunos de los huéspedes que esconde el gusano. No somos el único plato en el menú.

Ensayo y error

Slime-san es un juego desafiante. El título de plataformas se caracteriza especialmente por su frenetismo, teniendo que recorrer los muchos niveles que ofrece rápidamente por tal de no acabar digeridos por los ácidos del estómago del gusano. De esta forma, 100 niveles conforman el trayecto a seguir hasta alcanzar la salida, un recorrido por las distintas partes del cuerpo de quien nos acoge. Cada uno de estos niveles consta de cuatro salas, las cuales habrá que superar para continuar al siguiente nivel, así hasta alcanzar al jefe final de cada mundo, quien supondrá un gran desafío para ser derrotado.

Breves, los primeros niveles no supondrán grandes quebraderos. Con un nivel de dificultad creciente, cada vez será más difícil conseguir avanzar en cada uno de ellos, muriendo sin remedio en una repetición de “ensayo y error” hasta lograr dar con el final. Cada sala esconde un coleccionable en forma de manzana, situada en puntos difíciles de acceder. Por muchas vidas habrá que pasar para recoger algunas de ellas, aunque la suculenta recompensa por obtenerla nos animará a arriesgar las babas del protagonista.

 

Pero, ¿cómo nos moveremos por tal laberinto intestinal? “Ser un moco quizás no dé muchas posibilidades de movimiento” podríamos pensar antes de manejar a Slime-san. Los controles son sencillos pero desafiantes en su manejo. Trepar por las paredes será básico, aprovechando lo pegajoso que es el protagonista. Además, podremos realizar un dash en el aire, impulsándonos rápidamente hacia delante o arriba, pudiendo acceder a zonas aparentemente inaccesibles o atravesando paredes resquebrajadas. Estos movimientos se sumarán a la posibilidad de hacernos intangibles, habilidad que permitirá atravesar ciertas superficies además de ralentizar nuestro movimiento mientras esté activo.

Multitud de situaciones nos obligarán a explotar los movimientos del protagonista, animando el título a sortear los niveles en el menor tiempo posible. Siendo un plataformas desafiante, en ocasiones su dificultad frustrará. Este cóctel de sensaciones se culmina con la de peligro constante, donde el tiempo no jugará especialmente a nuestro favor. Pasados unos cortos segundos, una marea de ácido vendrá por la espalda para digerirnos, obligando a pensar rápido para sortear los obstáculos. Quién dijo que la supervivencia fuese un juego de niños.

El último superviviente… o quizás no

Slime-san no será el único encerrado en el estómago de quien le devoró. Entre sus entrañas se esconde toda una metrópolis, lugar donde habitan aquellos supervivientes que tuvieron la mala suerte de caer en las fauces del glotón gusano gigante. Lugar de peregrinación para aquellos convertidos en almuerzo, será donde podamos gastar todas las manzanas que encontremos en los distintos niveles. La cotización de la fruta está alta, conseguir alimento en un lugar así es lo que tiene.

Muchos son los productos en los que podemos derrochar las manzanas. Contratar nuevos personajes es de lo más destacado. Cada uno con habilidades propias, jugar será completamente diferente, habiendo desde expertos en saltos, pudiendo dar alguno más que el protagonista; hasta veloces babosas que recorrerán más rápido los niveles. Sin embargo, si lo que te inquieta no es el personaje sino la apariencia también hay establecimiento lleno de ropa de temporada. La moda llega al interior del gusano, por difícil que parezca, con toda una colección de complementos para Slime-san y su acompañante, un tierno pájaro que corrió su misma suerte. Estar divino no es secundario aunque tratemos de sobrevivir.

Fondos decorativos o distintas configuraciones para los gráficos forman parte del catálogo que ofrece el complejo comercial. Además de compras, este lugar esconderá a su vez distintos seres dispuestos a contarnos algunas batallitas interesantes. Es imposible aburrirse en un lugar como este, ¿no? Como para que Slime-san se pare a pensar en su familia… Espera, deberían estar preocupados al ver que su baboso retoño no aparece. ¿En qué estarán pensando? ¿Le estarán buscando? Estas dudas se resuelven visitando su dulce hogar. Está claro que no puede pero convertido en uno de sus muchos hermanos, conversar con los familiares es “moco comido”.

Motivos para volver

Slime-san apuesta fuertemente por la rejugabilidad. Motivos suficientes habrá para regresar una y otra vez a las entrañas del monstruo. Conseguir todas las manzanas no será sencillo, así como cada nivel contabiliza el tiempo que tardamos en superarlo, instando al jugador a pasarlo en el menor tiempo posible.

Esta postura se ve apoyada por las diversas modalidades speedrun que goza el juego. Con tres modos disponibles, en cada uno de ellos se suceden todos los niveles que forman el juego, teniendo que superarlos tan rápido como podamos cumpliendo las exigencias de cada modalidad. De esta forma, desde superar el recorrido con una única vida hasta tener la obligación de recoger todas las manzanas, el desafío propuesto es notable proponiendo un incremento de dificultad nada fácil de afrontar.

Estas opciones se culminan con el modo Nueva Partida +, también disponible como modalidad speedrun. Desbloqueándose una vez superado el título por primera vez, en él los niveles se verán modificados, suponiendo un reto mayor. De esta forma, el nuevo paso por el interior del gusano se siente diferente, lo que supone duplicar el contenido de niveles que ofrece el título inicialmente.

Slime-San, un plataformas con encanto

Título de plataformas y endiablada dificultad. ¿Puede sonarnos? A pesar del paralelismo, Slime-san brilla dentro del catálogo de la eShop de Nintendo Switch. Siendo extremadamente desafiante, su gran factor rejugable es uno de los principales reclamos que goza la adorable babosa verde.

Las modalidades de speedrun, así como la incursión de Nueva Partida +, animan a disfrutar de nuevo de un notable título de plataformas, incrementando en gran medida la dificultad de un título nada sencillo de primeras, aunque no todo se resume esto. Su apuesta por una simplista paleta de colores complementan una estética retro resultona, la cual se ve completada por el humor que desprenden la ridícula historia y personajes que cohabitan en el interior del gusano, todo esto bajo una banda sonora de corte chiptune.

Finalmente, la construcción de los niveles con una complejidad in crescendo junto al ritmo acelerado de los mismos no plantea tiempo alguno para detenerse. El frenetismo corona esta propuesta difícil, acompañado por unos controles sencillos pero nada fáciles de dominar. Slime-san es, con todo, una gran propuesta dentro del género de los plataformas, gran reclamo para aquellos jugadores deseosos de un título desafiante con un gran componente rejugable.

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