Una aventura épica llena de detalles en un mundo devastado, y que todavía va a crecer más.

Kickstarter ha demostrado en más de una ocasión ser el trampolín necesario para que pequeñas joyas vieran la luz que de otra forma no podrían llegar a salir o tendrían mayores limitaciones. Obviamente hay casos totalmente opuestos, pero Hollow Knight es uno de esos que nos hace creer en el sistema de crowdfunding y en que los pequeños estudios como el Team Cherry pueden hacer magia, aunque les lleve mucho tiempo.

Una epidemia para gobernarlos a todos

Hollow Knight es un juego que tiene tanta historia como nosotros queramos que tenga, y eso es uno de sus grandes logros, ya que se adapta a todo tipo de jugadores, y favorece también a los speedrunners. Nuestro protagonista, “el caballero”, llega a la abandonada ciudad de Bocasucia, bajo la que se encuentra el antiguo reino de Hallownest. Decidido a explorar las ruinas de este mundo, descubrirá que la mayoría de sus habitantes no son más que meras carcasas vacías de lo que un día fueron y que siguen moviéndose por alguna extraña razón. Muchas preguntas irán apareciendo y en nuestra mano estará resolver el conflicto de Hallownest.

Sin embargo, más allá de la trama principal, el universo del juego ofrece mucho más. Secundarios con carisma a pesar de ser de pocas palabras, un mundo lleno de tablas y otras fuentes de información sobre qué está pasando, y hasta la posibilidad de leer la mente de la gente – e incluso algunos muertos. El mundo es vasto y lleno de zonas diferentes, cada una con su propio significado y con una jerarquía bien definida. El principio de la aventura se nos hará un poco lento al estar perdidos y no encontrar un lugar por el que avanzar, pero una vez que vamos consiguiendo mapas (es necesario encontrar al vendedor en cada zona para que nos lo venda) y habilidades, comenzamos a explorar nuevos lugares y todo va mucho más rodado. No será extraña la situación en la que sabremos que tenemos varias tareas pendientes y querremos seguir un poco más para descubrir un nuevo lugar.

El mundo tiene varios sistemas que favorecen la interconexión entre lugares, de forma que no se haga necesario recorrer una y otra vez todo el mapeado para ir de un punto a otro. Por un lado están los caminos, secretos o naturales, que vinculan las diferentes zonas del juego; y por otro, las vías de atajo, como pueden ser los travías o el sistema de ciervocaminos, por el que una vez descubierta una estación podemos ir a ella desde otra siempre que queramos. Más adelante en el juego podremos incluso crear portales de teletransporte en nuestra posición actual para luego volver al mismo cuando queramos, por lo que las opciones de viaje rápido satisfacen a casi todos.

No es país para bichos

Nada está puesto en un lugar porque sí, y al final la sensación de mundo cohesionado está presente en todo el juego. Todo el lore se hace mucho más disfrutable gracias a una fabulosa traducción al castellano, que no solo cubre los diálogos del juego, sino toda la información extra que no es poca, como la ficha de todos los enemigos contra los que hemos luchado o los detalles sobre nuestras diferentes habilidades, así como los amuletos que podemos equiparnos.

El caballero, el héroe de la historia, comienza la partida con una lanza-aguijón y con la habilidad de saltar, simple pero eficaz en muchos juegos. Sin embargo, sus habilidades se expandirán para no solo tener nuevos movimientos de combate, sino la posibilidad de acceder a nuevos lugares del mapa. Poco a poco se introducen nuevas mecánicas, secciones de plataformeo más complejas y enemigos más poderosos, de forma que la curva de dificultad está muy bien planteada. Hay lugares que son incluso más difíciles que la media del juego, pero no son obligatorios para pasarse la aventura, aunque sí lo son para desentrañar sus secretos, conseguir el 100% y acceder a finales extra.

Una particularidad de Hollow Knight es el sistema de curación y guardado. Nuestro personaje tiene una serie de máscaras que representan su vida y que, con cada golpe recibido, verá su total reducido en uno o puede que en dos. El segundo medidor del que disponemos, denominado “alma”, se va llenando golpeando a enemigos y a ciertas estatuas, y con él tenemos la posibilidad de realizar varios hechizos de combate; pero también es lo que necesitamos para curarnos, requiriendo un tiempo de concentración para convertir parte del alma del medidor en una máscara, lo que hace que en las luchas contra jefes haya que medir con cuidado los momentos en los que podemos curarnos. La otra vía de curación son los bancos. Distribuidos por Hallownest, estos lugares permiten que al sentarnos en ellos podamos curarnos, crear un punto de guardado desde el que retomar la partida (guardar también lo hace el juego por su cuenta al salir de él o en ciertos momentos puntuales) y de paso nos permiten cambiar los amuletos que tenemos equipados (hay un límite), los que ofrecen ventajas muy sustanciales para explorar o combatir.

Otro detalle especial es “morir”. Caer en cualquier lugar provoca que perdamos todo nuestro dinero, que no tengamos los amuletos equipados y que el medidor de alma no pueda llenarse al máximo. Sin embargo, si volvemos al lugar en el que caímos hallaremos una sombra que, al ser derrotada, nos devolverá todo lo que era nuestro. ¿Y si morimos antes de recuperar nuestras pertenencias? Perderemos para siempre el dinero, pero lo demás podremos volver a recuperarlo si llegamos a la nueva sombra. En las luchas contra jefes y otros lugares especiales la sombra suele aparecer antes de dicho lugar y, si por lo que sea perecemos en un lugar de plataformeo complicado o a un lugar al que no queremos regresar, hay una forma de recuperar la sombra previo pago de un objeto especial.

Sé el Hollow Knight

Las sensaciones que el juego nos ofrece como jugador son casi siempre positivas. A veces te preguntas porqué pasa algo, pero todo tiene sentido y “solución”. Por ejemplo, golpear a un enemigo nos causa un pequeño retroceso por el golpe (algo que tiene sentido) pero que más adelante puede ser suprimido con el amuleto indicado si lo equipamos. De esta forma hay objetos y mejoras para que la experiencia del juego se adapte a nuestra forma de jugar, ya sea más defensiva, de exploración o centrada en golpear con fuerza y rapidez. En ese sentido, cualquier jugador al que le guste una aventura en 2D tendrá tarde o temprano a su alcance la posibilidad de adaptar el estilo de juego.

Todo lo que hacemos tiene una consecuencia, por pequeña que pueda ser. Hablar con alguien en un lugar puede hacer que luego aparezca en otro sitio a ayudarnos más adelante, pero también hay consecuencias algo más trágicas o emotivas. Todo esto le da al juego cierto aire que invita a rejugarlo o, al menos un incentivo para completar todo lo extra que se ofrece. Existe un sistema de logros cuando conseguimos realizar una acción concreta, por lo que los amantes del 100% tienen, además de muchos coleccionables, otra serie de incentivos que les llevarán a exprimir todo lo que se puede conseguir. Y para los más expertos, hay logros centrados en el speed-run e incluso en superar el juego en un modo de muerte permanente.

Como obra audiovisual Hollow Knight funciona muy bien. Te cautiva desde la primera imagen. Sus dibujos a mano están muy bien logrados, con personajes de cuento infantil con un toque algo tétrico, y con unos fondos preciosos y variados, aunque algo repetidos dentro de cada zona como es obvio. El broche lo pone la música, que comienza como algo meramente de acompañamiento, pero que luego se convierte en parte fundamental de la atmósfera, transmitiéndonos la sensación del mundo que estamos visitando o la lucha que estamos librando.

Hollow Knight es el metroidvania del año, y uno de los mejores de la historia. Oscuro, bonito, bien estructurado y con un mundo con más historia de la que puede parecer, y que además está lleno de secretos. Al principio puede que nos perdamos un poco, pero una vez que arranquemos y le pillemos el punto no nos daremos cuenta de que habremos estado varias decenas de horas jugando y queriendo más y más, ya sea descubrir un nuevo lugar o conseguir un nuevo logro.