Imagina que juntas una historia bizarra con toques de terror con una jugabilidad propia de plataformas de precisión con el sistema de gravedad de VVVVVV. Eso es LOVE ETERNAL, un pequeño proyecto con encanto que llega ahora a Nintendo Switch para darnos momentos de tensión, frustración y satisfacción.
El mundo cabeza abajo en Love Eternal
Maya es una chica que está cenando en casa. El teléfono suena y, de repende, todo cambia y necesita correr hacia adelante en un mundo extraño, un mundo algo laberíntico plagado de desafíos plataformeros chungos. Por suerte, hay ciertos checkpoints (que tenemos que activar manualmente) para no tener que repetir demasiadas secciones, aunque es cierto que echamos en falta la opción de poder quitar o añadir más para así hacer que la experiencia se abra un mayor espectro de público.
La historia del juego sorprende para bien, especialmente en sus últimos compases, por lo que no vamos a hablar más de ella (aunque sí hay que mencionar que ha llegado en castellano con una traducción bastante buena). Luego tenemos la parte plataformera, en la que la precisión y el “momentum” son clave. Además de saltar, podemos invertir la gravedad, por lo que hay que estudiar la inercia y nuestra trayectoria para ir a parar a donde queremos, ya que si nos quedamos cortos o pasamos… moriremos y vuelta al checkpoint.
Luego se van añadiendo algunos elementos más como interruptores, más trampas y, sobre todo, orbes rojos. Si tocamos uno de esos podemos volver a usar la habilidad de cambiar la gravedad, por lo que obviamente vamos a tener muchos momentos en los que en un mismo salto nos esperan varias de estos orbes para así ofrecernos situaciones en las que tener que medir bien las trayectorias en poco margen de tiempo (o ir a ensayo y error).
Una mezcla muy particular
LOVE ETERNAL no solo combina elementos de narrativa de terror con plataformas de precisión, sino que también añade ciertos momentos de novela visual (o casi aventura gráfica a la fórmula) para darle un pequeño giro más y darnos pausa entre momentos de tensión de saltos y giros de gravedad. Sin embargo los momentos de este último género resultan algo planos y, para el que no esté acostumbrado a ello o venga aquí por el plataformeo seguramente acabe siendo algo pesado.
Pese a que el juego hace un buen esfuerzo por no repetir su diseño de niveles, es cierto que llegados a cierto punto sí que notamos que el esquema jugable se vuelve similar en cuanto a dinámicas, simplemente aumentando la dificultad (subida que ya se nota tras el compás inicial), y eso no ayuda en momentos en los que nuestra paciencia se pone a prueba repitiendo varias veces un nivel.
Uno de los aspectos a señalar del juego es el feedback que el mismo nos da de nuestro movimiento. Quizás podamos echar en falta una vibración más trabajada para ello, pero sí que se ha cuidado el diseño sonoro para que cumpla ese propósito con efectos de sonido interesantes (acompañados de una banda sonora ambiental que encaja bien). Por su parte, el estilo gráfico tiene varios enfoques en función del momento y la jugabilidad, pero mantiene una base pixelada que hace que haya cohesión entre las diferentes partes
LOVE ETERNAL es un juego que puede superarse en menos de 5 horas, y que seguramente puedan ser menos si pillamos pronto sus mecánicas y morimos poco (o más tiempo si algún nivel se nos atraganta de más), por lo que parte de su duración se basa en saber que vamos a tener que repetir los niveles. Quizás le falte algo de magia, pero superar sus niveles nos deja satisfechos y su final hace que merezca la pena el tiempo invertido.
Versión del juego analizada: Nintendo Switch (0.1) jugada en Nintendo Switch 2

