La franquicia Biohazard (Resident Evil en occidente) cumple 30 años y la mejor manera de celebrarlo es con una nueva entrega. Sin embargo, esta nueva entrega tiene una difícil tarea, y es que hay que contentar a un público demasiado amplío ya que su tipo de fanes incluye muchas generaciones y con diferentes gustos, sobre todo por el equilibrio entre acción y survival de las últimas entregas. Resident Evil Requiem llega con el objetivo de ser un homenaje y contentar a mucha gente… y lo consigue en muchos aspectos, y sabe ofrecer muchos giros inesperados.
Grace y Leon, las dos caras de Resident Evil Requiem
Con un título que pretende ser el final de una parte de la saga y a la vez un cambio, es difícil complacer a todo el mundo, sobre todo por todos los agujeros de guion e incongruencias creadas a lo largo de los años (de ahí que los remakes hayan creado un nuevo canon), por lo que se ha buscado ir a uno de los lugares más emblemáticos de la saga Y ahí tenemos a Leon y Grace, dos protagonistas que son muy diferentes y que nos van a hacer sentir los peligros con distintos enfoques.
Grace es la hija de una de las protagonistas de RE Outbreak (no es necesario saber su historia), y es una investigadora de datos del FBI, por lo que su experiencia en combate y al enfrentarse a criaturas aberrantes es nula. Eso se traduce en un enfoque parecido al de Ethan en la séptima entrega pero con incluso más torpeza para dar así más sensación de indefensión. Su parte jugable es un gran rompecabezas al estilo juego de escape y las clásicas combinaciones de objetos y “llaves” para ir abriendo nuevos lugares, todo con un poder ofensivo bastante bajo y un inventario pequeño. Todo ello acompañado de monstruos que requieren a veces ser eliminados, otros que tenemos que esquivar con sigilo y otros de los que tenemos que huir para que no nos revienten.
Leon por su parte vuelve tras ya haber sido todo un soldado de élite después de haber tenido varias misiones peligrosas y, por lo tanto, es el protagonista de un juego de acción con menos elementos de survival horror, siendo quizás algo parecido a lo que vimos en la trilogía 4-5-6 de la saga, especialmente el último de ellos. Todo ello acompañado con armas blancas fuertes, muchas animaciones de ejecución y un poder devastador de movimientos variados.
Ambas vertientes pueden jugarse con la cámara en primera o tercera persona, siendo la de Grace por defecto en primera y la de Leon en tercera, pero hay trabajo en ofrecer ambas muy cuidadas en las dos modalidades, viendo como incluso Grace tropieza si corre en tercera persona. Aconsejamos jugar como cada uno se sienta más cómodo, pero salvo que tengamos algún problema con la primera persona por mareos, cámara o lo que sea, ir a la configuración por defecto es lo ideal (ya el menú de opciones nos va a ofrecer configuraciones adaptadas a la accesibilidad que queramos también).
Volviendo a Raccoon City
Con una duración ligeramente inferior a las 15 horas en su primera partida (todos sabemos que esta saga es muy dada al speedrunning y fácil de superarse en pocas horas una vez se conoce todo). Hay ciertos desequilibrios en la dificultad entre ambas partes e incluso en lo cuidado que están los diferentes momentos de la aventura, pero sus cambios de vertiente evitan que la monotonía esté muy presente (aunque también es cierto que el fan de una de las modalidades quizás deteste la otra).
El juego cuenta con puzles, enemigos, gestión de recursos y jefes de carácter clásico, pero quizás en los zombies corrientes en la parte de Grace es donde más se nota un cambio, porque tienen patrones de comportamiento basados en su vida antes de convertirse en lo que son ahora, creando así una serie de rutinas especiales que hemos de aprovechar para avanzar con éxito. La parte de Leon ve su mayor evolución en sus movimientos como ya hemos comentado, siendo mucho más fluidos y dinámicos.
La versión de Nintendo Switch 2 cuenta con la resolución más baja de todas las consolas. Partimos de 360p en portátil y 540p en TV, con reescalado para ofrecer HD en ambas pantallas, algo que quizás parece pobre, pero que da una imagen bastante resultona. El ritmo de fluidez siempre está por encima de los 50 fps con 60 en los momentos más suaves en pantalla. Si bien no es uno de los juegos más exigentes del mercado por utilizar constantemente pasillos que no lo parecen, el resultado es bastante llamativo y nadie que no sea un obseso de las texturas al detalle va a gozarlo bastante. Y más si viene con un doblaje muy bien trabajado al castellano y un apartado sonoro que sabe acompañar cada una de las vertientes del juego.
Resident Evil Requiem sabe homenajear a gran parte de la saga (incluso a Outbreak, del que ahora la gente querrá remaster), pero es cierto que también se olvida de otra parte de ella. En su jugabilidad sabe compaginar bien sus vertientes aunque al final quizás pierda algo de fuelle, pero deja un gran sabor de boca y sabe sacar una sonrisa a cualquier jugador con un gran trabajo a nivel de historia y diseño.
Versión del juego analizada: Nintendo Switch 2 (1.1.0)

