Exploración espacial con velocidad y profundidad.

Xeodrifter es el segundo juego de Atooi en llegar a Nintendo Switch. El estudio de Jools Watsham, ex-Renegade Kid, tiene planes para traer sus licencias a la consola híbrida poco a poco, y tras empezar con Mutant Mudds Collection le toca ahora al título que nos ocupa, más centrado en explorar y correr a partes iguales.

Exploración que nos hace mejorar

Un accidente durante un viaje galáctico ha dejado a un pequeño astronauta sin posibilidad de poder salir de un sistema de cuatro planetas. Con el fin de conseguir los materiales que le permitan dejar a su nave en su estado anterior, debe recorrer los diferentes lugares que tiene a su alcance. Es además la propia nave la que sirve como punto de guardado y de cambio de nivel.

Pese a que la exploración del juego permite un choque contra el desarrollo lineal habitual, realmente sí que hay una estructura más o menos prefijada, por el hecho de que hay que explorar nuevas zonas con ciertas habilidades que vamos adquiriendo (algunas de ellas esconden mejoras de vida o ataque y no la zona para avanzar). Por lo tanto, hay cierta libertad pero con una linealidad algo oculta, pero todo está elaborado de tal forma en la que el usuario siente que tiene el control.

Nuestro protagonista originalmente puede disparar y saltar, pudiendo el disparo modificarse con mejoras que vamos encontrando, aumentando la potencia, cadencia de disparo y el número de disparos. Lo interesante es que estos puntos de mejora pueden reestructurarse como uno desee en cualquier momento, permitiendo así planificiar estrategias contra los jefes o para cierto escenario sobre la marcha.

Xeodrifter por delante, Xeodrifter por detrás

La verdadera chicha del juego está en el sistema que permite que nuestro traje adquiera nuevas habilidades,  como poder correr a toda mecha o permitir un cambio de plano en ciertas zonas del escenario. Cada habilidad abre nuevos caminos para avanzar, nos da acceso a zonas secretas y, además, añade nuevas posibilidades para los combates. Por desgracia, los enemigos no destacan por su variedad, pero a pesar de ello se consigue que las batallas contra jefes se sientan diferentes.

Xeodrifter puede ser todo lo difícil que uno quiera. Sí que es cierto que con tres toques de vida que empezamos no podemos ir muy a las bravas o nos tocará repetir una sección que puede ser muy larga, pero con las mejoras de vida y armas todo se va volviendo más asumible. De la misma forma, podemos explorar “a ciegas”, o bien consultar los mapas del menú de pausa, que nos muestran el estado de lo que hemos visitado en cada planeta (útil para ver secciones con caminos no finalizados). En cualquier caso, una duración de tres o cuatro horas nos espera para completar nuestra misión.

En presentación, el título luce como podría hacerlo uno de 16 bits de la época de SNES/GBA, y de hecho podremos apreciar alguna reminiscencia a, por ejemplo, Metroid Zero Mission en lo que a ecenarios se refiere. El hecho de tener dos planos en el escenario (se nota que venimos de Nintendo 3DS) funciona bien y da “vida” a los fondos. La música, repetitiva en ocasiones, es un complemento que se adapta al ambiente pero que no destaca demasiado.

Xeodrifter es un juego tipo Metroid bien ejecutado. Tiene menos variedad de enemigos y más simpleza visual, pero también es más desenfadado y rápido de jugar. Su mayor problema, al igual que ocurría con el título protagonizado por Max, es que ya lleva bastante tiempo en otras plataformas y por tanto mucha gente lo habrá jugado ya. Si no lo has hecho todavía o quieres revivir la experiencia, ésta una oportunidad única para hacerlo.

Comentarios