Wulverblade

Una lección de historia.

Inspirado por los clásicos arcade de recreativas como Golden Axe, llega al catálogo de Nintendo Switch Wulverblade. Un beat ‘m up basado en el folclore e historia britana durante la época de la ocupación romana. Adéntrate en un sangriento peregrinaje para expulsar al invasor y salvaguardar tu identidad como pueblo.

El pueblo libre de Britania

La historia de Wulverblade transcurre durante la imparable expansión del gran Imperio Romano por todo el continente. Nada parece poner freno a las legiones romanas, hasta que se enfrentan al valeroso pueblo britano. Será una pequeña aldea en lo profundo de los bosques, la que se rebele contra el invasor, y donde surgirán tres guerreros por cuyas venas corre la sangre del legendario héroe de su clan.

La aventura arranca cuando un enemigo se presenta a sus puertas, desde ese punto en adelante comienza la carnicería. A golpe de hacha nos abrirnos paso por un total de ocho niveles, mientras enfrenamos a las diferentes tropas que componen las huestes de Roma. El juego se apoya de las intros y outros al estilo novela gráfica de cada nivel, para contarnos su particular visión de este periodo histórico, a través de la voz de un narrador. Algo que salta a la vista, es que se ha realizado una gran labor de documentación, pero puede llegar a resultar abrumador bombardear al usuario con tal cantidad de notas históricas que en el fondo desvían la atención de lo verdaderamente importante, la jugabilidad.

Wulverblade

Habla con mi hacha

Wulverblade es lo que en otra época se conocía por un “yo contra el barrio“, un juego de acción en desplazamiento lateral, donde haciendo uso de nuestra arma o lo primero que recojamos del suelo, hacemos frente a hordas de enemigos. Cada nivel, bastante extensos dicho sea de paso, se compone de pantallas que permanecen cerradas hasta que derrotamos a todos los rivales que salen a nuestro paso, para finalmente desafiar al jefe. Hay cuatro modos diferentes disponibles, campaña, arcade, arenas y “coming soon” (superar la campaña no desbloquea este modo). La diferencia entre campaña y arcade, es que en la campaña se guarda la partida al superar cada nivel mientras en en el arcade tenemos tres intentos. Las arenas por su parte, son simple y llanamente, prescindibles. Un sin fin de combates repetitivos contra los mismos enemigos, con las mismas mecánicas y ninguna recompensa.

Por otro lado, el combate es bastante salvaje y sangriento, dejándonos una sensación realmente gratificante. Sin embargo, no ofrece gran profundidad. Las combinaciones de ataque, interacción con el entorno, el armamento que podemos recoger y utilizar, … prácticamente todas las mecánicas están disponibles desde el primer nivel, aunque hacernos con ellas nos llevará algo más de tiempo. Además, no existe ningún sistema de progresión o personalización. El punto diferenciador, reside en los tres personajes jugables. Brennus, un guerrero enorme y poderoso pero lento, que es capaz de bloquear ataques que otros no podrían. Guinevere, ágil y rápida, puede saltar entre las líneas enemigas para evadir ataques. Por último, Caradoc, el personaje balanceado, una apuesta segura si no somos especialmente diestros.

Wulverblade

Más allá de la lucha

Probablemente, el apartado más destacable de Wulverblade es su ambientación. Los escenarios son muy bonitos, con una interesante combinación de colores, varias capas donde transcurre la acción y música que acompaña perfectamente. Los personajes por su parte, exhiben atuendos de la época, con un diseño cartoon y animación vectorial. Es un gustazo ver como reparten estopa y los enemigos se hacen pedazos a cámara lenta. Pero esta ambientación, aparentemente, viene con un coste y los tiempos de carga son extremadamente largos, acercándose peligrosamente al minuto. Para más inri, en un par de ocasiones, la larguísima pantalla de carga se interrumpe abruptamente con un error que cierra el programa, echando al traste nuestra progresión en el modo arcade.

Otro punto muy a tener en cuenta, es la desequilibrada dificultad. La aventura está claramente pensada para ser completada por dos jugadores, ya que sean uno o dos los jugadores, el número de enemigos no cambia. Si juegas sólo, lo pasarás mal, llegando a un pico de dificultad que puede llegar a ser desesperante. También chirrían un poco algunas decisiones de diseño, como que para coger objetos y atacar se use el mismo botón, entorpeciendo el combate, y que una vez recojas un arma, no puedas lanzarla para cambiarla por otra (tienes que usarla hasta que se rompe).

Wulverblade

Veredicto de Wulverblade

Wulverblade es un juego que nos atrae visualmente, nos mantiene con sus diálogos e historia y nos atrapa con su entretenido, sangriento y gratificante combate, durante las dos tardes que nos lleva completar su campaña. A medio plazo acaba siendo repetitivo y los largos tiempos de carga le juegan un flaco favor. En resumidas cuentas, es un beat ‘m up clásico donde cualquier seguidor el género encontrará algo de diversión, pero sin aportar nada nuevo al género y quedando en poco tiempo relegado al olvido.

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