Pokémon GO y el dedo acusador

Aparte de haber hecho, de forma sorprendente, repuntar en ventas a juegos antiguos de la saga, Pokémon Go se ha […]

Aparte de haber hecho, de forma sorprendente, repuntar en ventas a juegos antiguos de la saga, Pokémon Go se ha convertido en un verdadero fenómeno de masas, con todo lo que ello conlleva. Hay millones de personas cazando Pokémon (yo no, porque no tengo ni Android ni IOS, pero eso es otro asunto) y, como no se pueden cazar desde casa, la gente se ha lanzado a la calle a explorar rincones que, de otra forma, jamás habría soñado con visitar.

Pero claro, hay otras personas que ven en esto una especie de depreciación de la raza humana, algo así como un claro síntoma de que la sociedad se va al carajo y que la gente se preocupa más por los pokémon de la vida virtual que por los asuntos “importantes” de la vida real. Por extraño que parezca, no es la primera vez que nos enfrentamos a este tipo de actitudes, que llevan campando entre nosotros desde que el hombre es hombre, aproximadamente.

Pokémon Go y el dedo acusador

Todos los comentarios negativos acerca del fenómeno Pokémon Go nos descubren que todavía existe, a día de hoy, un gran prejuicio contra los videojuegos, como si fueran una pérdida de tiempo y una cosa de niños. Sin embargo, para pérdidas de tiempo tenemos miles de cosas más, como ver la televisión durante horas, observar si alguien ha cambiado su estado en Facebook, ser usuario de Twitter o, simplemente, regar las plantas de tu jardín. Ninguna de estas actividades es especialmente productiva y, sin embargo, como personas nos gusta hacerlas. Pokémon GO solamente es una más que se une a la lista de opciones con las que invertir nuestro tiempo de ocio.

Por otro lado, siempre ha habido gente que se ha propasado con su tiempo de ocio. Un claro ejemplo reconocido a nivel mundial lo tenemos en el clásico personaje de Don Quijote, quien abandonó casi todos sus lazos con la vida real por acercarse a sus héroes de novela barata. Es más o menos lo mismo que sucede hoy en día con el mismo tipo de literatura, con videojuegos, con la televisión, con el cine… pero acaso, ¿porque una o dos personas lleven esa vida licenciosa hemos de culpar a toda la comunidad que disfruta de esos productos? ¿Acaso todos los jugadores de videojuegos van con Katanas por la vida matando a sus padres y metiendo la cabeza en una bolsa?

Este caso, real, ocurrió en España allá por 1998 y se le echó la culpa de todo lo sucedido a Final Fantasy VIII, simplemente porque el peinado del criminal era ligeramente parecido al del protagonista del juego, que ni siquiera llevaba Katana y, si hubieran jugado más al juego, conocerían más detalles que lo desvincularían completamente.

index

Un fenómeno de masas

Con esto quiero decir que lo que pasa ahora con Pokémon Go ha ocurrido toda la vida. No es cosa de este u otro juego, sino una especie de actitud en la cual lo desconocido (videojuegos) es malo y nocivo para la salud mental de los jóvenes, cuando realmente no es así. Incluso hay estudios que avalan que el uso de videojuegos es favorable para determinadas actividades “productivas” como conducir o resolver problemas de lógica. Volvemos a lo de siempre, el problema no son los juegos, sino los usuarios cuando pierden el control.

Pero el dedo acusador aprovecha estos casos puntuales, como el de los dos jóvenes que se colaron en el jardín de un señor en Florida por la madrugada para cazar pokémon y salieron escaldados y a tiros, para demonizar al juego. También se oyen comentarios hirientes, como que ahora los gordos saldrán a la calle a cazar pokémon. Yo los he visto (a los gordos) y, ¿acaso no es precisamente algo positivo? Gente que antes no hacía ejercicio ahora se ve forzada a darse unas saludables caminatas para disfrutar de su entretenimiento favorito. Seguro que Satoru Iwata, obsesionado con la vida saludable, sonríe desde donde quiera que esté gracias a esos comentarios, hirientes en principio, pero que desvelan una de las grandes ventajas de Pokémon GO: Te obliga a moverte.

Además, los casos negativos aislados no son lo único que ha acontecido con Pokémon GO, sino que también hemos asistido a sucesos muy bonitos, como aquel de la protectora de animales que, aprovechando la necesaria movilidad de la aplicación, ha conseguido que mucha gente en su caza de Pokémon aproveche también para pasear perros. ¿No es acaso maravilloso? No todo es malo en esta vida y, como ya he dicho antes, al final depende de los propios usuarios el que se le dé un buen uso o no.

Pokemon-Go- 2

La vida continúa

En definitiva, Pokémon GO es todo un fenómeno de masas y no lleva ni un mes en el mercado. Ha revolucionado el mundo virtual por completo y ha conseguido volver a llevar el juego a las calles, como antes cuando los viejos jugaban al fútbol en la calle. Pues bien, ahora juegan al Pokémon GO, que también es divertido. Y, por supuesto, nadie ha dejado de jugar a fútbol.

La vida gira y siempre habrá quien acuse a otro de malgastar su limitado tiempo en tonterías, siendo precisamente ésta la mayor pérdida de tiempo que existe, muestra de cierta frustración y mucha intolerancia hacia un determinado sector, en este caso cada vez más grande, que es el de los aficionados al mundo de los videojuegos. Como dice esa frase famosa de internet, la vida de un jugador de Pokémon GO es como la de una persona normal, pero con Pokémon. Y no pasa nada, cada uno que haga lo que quiera y le apetezca.