Impresiones Dragon Quest Builders

Os traemos en Revogamers las primeras impresiones con Dragon Quest Builders, el Minecraft de Square-Enix para Nintendo Switch

Tras el exitoso 2017 de Nintendo Switch, muchas de las apuestas para este 2018 son todavía una incógnita, pero para hacernos la espera más digerible va a ser la propia Nintendo quien nos traiga el próximo 9 de febrero la obra de Square-Enix que nos ocupa, Dragon Quest Builders.

Tras su paso por las consolas de Sony, esta subsaga de Dragon Quest se estrena en consolas de Nintendo con el ánimo de atraer a los fans de Minecraft a esta saga de RPG. Y tras unas cuantas horas de juego, os traemos nuestras impresiones para ir abriendo boca del próximo análisis en Revogamers.

Construcciones Dragon Quest S.A.

Al ponerme a los mandos de Dragon Quest Builders un atisbo de duda guardaba en mi interior ya que no soy muy amigo de juegos como Minecraft. Tener un mundo abierto sin historia no le encuentro mucho sentido, con lo que de primeras me alegré al ver que aquí sí existe un hilo conductor que le da sentido a esto de construir.

Nos plantamos en un mundo abatido por Draconarius, el cual tiene sometida a la humanidad, la cual ha perdido la capacidad de crear. pero ahí estamos nosotros, que, aunque no recordamos el porque, pronto descubrimos que sí que somos capaces de crear cosas.

En un principio, empezamos por lo más básico: crearnos un arma con el que poder romper cosas y defendernos de los enemigos o hacer una crema curativa. Y como cualquier persona también vas a necesitar comer, por lo que también aprenderemos a cocinar.

En estos primeros compases nos hacemos a los controles, muy básicos e intuitivos en principio ya que podemos saltar, usar nuestra arma y usar un botón de acción para comer, curarnos o poner bloques con los que hacer lo que queramos. Para ello contamos con un pequeño inventario para poner todos los objetos que estemos usando, quince de los cuales son visibles en todo momento para un acceso más rápido y sencillo.

Libertad guiada

Nuestra base es Canteria, una ciudad destruida que debemos reconstruir y que es asediada por las noches por los monstruos que poblan las inmediaciones. A dicha ciudad se van uniendo nuevos habitantes que nos mandan pequeñas misiones secundarias que nos hacen ir entrando en este mundo de la construcción: crear tu primera habitación, un vestidor, la cocina o incluso muros defensivos.

Cuanto más avances en el juego, más complejas serán las peticiones y pronto nos daremos cuenta que para crear determinados objetos no tenemos en las inmediaciones los materiales necesarios para crearlos, por lo que tocará crear un portal que nos lleve a nuevas islas donde encontrarlos.

Todo esto es la parte “libre” del juego en la que te puedes entretener todo el tiempo que sea necesario, estando muy cerca del concepto de Minecraft ya que, aunque no disponemos de libertad absoluta, las posibilidades de hacer/deshacer son muy amplias.

Un Minecraft con historia

Lo más normal es que combines estas partes de libertad creativa con la propia historia del juego, la cual en estos primeros pasos se presenta como bastante sencilla. Todo esta orientado a conocer lo que pasó para que se perdiera el poder de crear cosas y cual es nuestro papel en este mundo.

Y son los propios habitantes de Canteria los que nos van indicando los pasos a dar, que normalmente se trata de llegar a un determinado punto para hablar con un personaje, luchar contra un enemigo poderoso o conseguir determinados materiales para construir algún elemento esencial de la ciudad.

Contamos con elementos de rol típicos, ya que vamos aumentando nuestra vida, construimos armas y ropajes para mejorar nuestra defensa, y aprendemos a construir y cocinar nuevos elementos que nos den nuevas soluciones constructivas para poder aumentar el nivel de la ciudad o conseguir una recuperación más rápida para que nuestro personaje no pierda la salud.

Todo muy Dragon Quest

A pesar de ser un concepto de juego muy distinto de lo que estamos acostumbrados, si conoces esta saga todo te será muy familiar: los personajes, enemigos, los items, los sonidos… todo es muy Dragon Quest, de modo que no te sentirás extraño ante este tipo de juegos, ya que, el usar una saga conocida ayuda a adaptarse a estas mecánicas si nunca te animaste a probar juegos como el Mojang.

No obstante, en estos primeros compases la historia y desarrollo al menos de momento son más simples de lo que nos tienen acostumbrados en la saga Dragon Quest. Nos quedan, por tanto, muchas horas de aventuras constructivas para ver lo que da de sí este juego, aunque, sea como fuere, al menos de momento nos tiene enganchados a la consola y eso es algo muy positivo que pocos juegos pueden decir.

Es por ello que seguiremos dando el callo en esto de la construcción rolera para ver si este spin off de Dragon Quest está a la altura de la saga que nos ocupa. Ahí os dejo con los dientes largos mientras reconstruyo el vestidor que me acaban de destruir unos fantasmas y unos esqueletos que me visitaron anoche.

 

 

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