Usa la cabeza, ¡para golpear una indiaca!

El hyperball, además de una Poké Ball, es un deporte que practican los personajes del videojuego que nos ocupa y que consiste en darle cabezazos a una indiaca hasta lograr la mayor altura posible, algo que parece fácil, y lo es, pero que os mantendrá picados a vuestra Nintendo Switch un buen puñado de horas, sobre todo si jugáis acompañados.

Cabezonería

De pequeños todos (o casi todos) hemos pasado incontables horas a solas con nuestro balón dando toques y más toques, contándolos, maldiciendo cada vez que íbamos a superar nuestro récord y el cuero acababa en el suelo por un segundo de despiste. Pero volvíamos a intentarlo, a contar, y a ponernos nerviosos y a tirar otra vez el balón. Así una y otra vez, durante horas, solos o con amigos. Éramos unos cabezones y bien orgullosos que estábamos de serlo, sobre todo cuando dábamos más toques que nuestro amigo. La feliz, inocente y sana competitividad.

Pese a nuestra cabezonería, nunca lo seremos tanto como los protagonistas de este Ultra Hyperball, pues ellos también dan toques y más toques pero usando la parte superior de su cuerpo, no en vano nuestro protagonista va con casco, previsor él.

La historia, porque la tiene, es como condensar el manga de Oliver y Benji (Capitán Tsubasa) en unas pocas líneas, a saber: chico juega a hyperball (aunque le pilla algo mayor ya), progresa mediante el esfuerzo y el apoyo de sus compañeros, se convierte en profesional y fin.

Bien, tras este resumen un tanto reduccionista se encuentra un juego exclusivo de Nintendo Switch que hará que miréis el reloj con sorpresa al acabar la partida. ¿Que no?

Toca competir

Solos o acompañados por hasta 3 amigos, así será como juguemos a Ultra Hyperball.

Tras completar el brevísimo tutorial (tampoco hace falta más) toca entrar a los distintos modos de juego, porque, aunque parezca mentira, hacer rebotar una indiaca contra nuestra cabeza tiene más variantes de las que, en principio, podría parecer. Estos modos se van desbloqueando según completemos, al menos, la primera fase de cada uno de ellos. Tampoco hay muchas más, 5 por modo, pero son unos cuantos y el verdadero jugo estará en alcanzar la medalla de oro en cada una de ellas.

Empecemos con los modos para 1 jugador:

  • Solo: será el modo más simple de todos y también el más satisfactorio de inicio. Simplemente habrá que saltar pulsando un botón y conseguir dar a la peteca en el momento de máxima altura del salto. Así veremos cómo esta asciende y asciende hasta llegar casi hasta el espacio.
  • Equipo: se trata de un modo totalmente táctil donde deberemos estar atentos a que no caiga la pelota controlando a la vez a varios personajes. Es difícil, sobre todo al principio, pero, cuando lo dominas, te sientes como un deportista profesional.
  • Inclinar: aprovechando el giroscopio de los mandos habrá que golpear la indiaca mientras esta describe una parábola por el escenario al salir proyectada por nuestros cabezazos. A veces hace extraños al desplazarnos hacia la izquierda al querer recalibrar el mando, pero desde la compañía nos han asegurado que ya están trabajando para mejorarlo.
  • Correr: como Inclinar pero sin control por movimiento.
  • Final: la prueba de fuego. La gran final que hará que nos convirtamos en campeones o que sigamos siendo unos simples vendedores de fideos. Lamentablemente, todas las fases son usando el control por movimiento.

En cuanto a los modos multijugador (recordemos, para hasta 4 personas), son los mismos que para un jugador pero sacrificando Equipo, que era totalmente táctil. Claro que nada os impide a 4 amigos usar cada uno un dedo aunque estéis en modo un jugador. Sí que hay otro cambio, y es que, además de competir por ver quién llega más alto, también habrá otro modo cooperativo donde se sumarán los metros totales alcanzados por cada participante. Ah, todos son totalmente offline, nada de juego en línea.

Entonces, si hay modos que se parecen y son compartidos entre un jugador o varios y la mecánica es tan simple, ¿por qué ha logrado mantenerme despierto hasta altas horas de la noche? Pues por su carácter coleccionista y completista.

Ultra Hyperball nos propone una serie de retos para desbloquear los 49 personajes seleccionables, que no todo iba a ser controlar a Jay, su protagonista, con objetivos como conseguir medalla de oro, plata o bronce ya sea en las pruebas individuales o en el total del modo.

El plantel de personajes es de lo más curioso, con humanes, animales antropomórficos, robots e incluso alienígenas, así que querréis desbloquearlos todos. Lo “malo” es que para ello tendréis que contar con la colaboración de un amigo, y que sea bueno. También podéis tratar de coger un Joy-Con en cada mano e intentar obrar el milagro, pero es mucho, pero mucho más complicado.

Pixelote

Y musicote, todo envuelto con esa estética píxel art que, siendo francos, ya empieza a cansar, pero que también es verdad, le va como anillo al dedo a este Ultra Hyperball; gráficos simples para un juego simple.

Todo es color y los fondos, aunque podrían estar más animados, rebosan alegría, con esos personajes con su estética chibi paseándose por ellos, vitoreándonos o sujetando la barra de medir. Además, cuanta más altura alcanza nuestra indiaca, más globos con formas distintas veremos, a cual más loco.

La música, de estilo chiptune, casa perfectamente con el resto del juego. Es marchosa y pegadiza, lo que será una tortura para nuestra cabeza que no parará de repetirla varias horas después de haber acabado nuestra sesión de juego.

¿Lo malo en ambos casos? La falta de variedad, algo que viene dado por la falta de fases en cada modo. Es algo que le pesa mucho al juego de principio a fin y que, para valer lo que vale, 9,99 €, podría haber estado más cuidado, pero mucho más. No pecaríamos de exigentes si le pidiéramos al juego al menos el doble de fases.

Fin del partido

Ultra Hyperball es una buena opción si tienes con quién jugar o si te gustan los retos y los coleccionables.

La mecánica es sencilla y adictiva, sus gráficos son graciosos y la música, aunque escasa en número, pegadiza. Además está en español, aunque tiene fallos de traducción garrafales, de esos que ni Google Translator.

Si te gusta su estilo de juego y eres de los que no soltaba el balón de pequeño ni para merendar, muy posiblemente conseguirá engancharte.