Bienvenido al día de tu muerte.

The Sexy Brutale es un título de Tequila Works y Cavalier Game Studios que llega a Nintendo Switch tras su paso por otras plataformas. Aquellos que hayan jugado a Ghost Trick o Majora’s Mask se encontrarán aquí una idea similar, pero desarrollada de una forma bastante diferente. Y si no lo has jugado, no te preocupes que te contamos de que va la película.

El eterno baile en el Sexy Brutale

Estamos a punto de morir. Suena típico, puesto que no sería el primer juego en el que manejamos a un ectoplasma, aunque aquí la cosa es un tanto diferente. Misteriosamente somos salvados por la mujer ensangrentada, gracias a la cual conseguimos volver atrás en el tiempo y tener la oportunidad de que el día no sea tan trágico como lo era en un origen. Sin embargo, ya que nosotros estamos ya fuera del transcurso normal de los acontecimientos, nuestro deber será salvar a otros invitados al gran casino en el que ocurre el juego, puesto que este día van a estirar la pata más de un invitado.

Los trabajadores del Sexy Brutale (el casino en cuestión) tienen preparadas trampas mortales para todos los invitados. En nuestra mano está truncarlas para evitar su fatídico destino. Pero tenemos un problema adicional dada nuesta naturaleza de viajero temporal-pseudo muerto o como lo queráis llamar, y es que no podemos ser vistos, ni por los “malos” ni por los buenos. ¿Por qué? Todo el mundo tiene una máscara de baile, la cual reacciona a nuestra presencia en una sala y va directa a eliminarnos completamente salvo que huyamos de la estancia (no nos persiguen fuera de ella) o permanezcamos escondidos en algún armario.

Por lo tanto, se unen el sigilo y los puzles para llevar a cabo nuestra misión. Y si no la conseguimos, basta con volver a repetir el día una y otra vez. El objetivo es salvar cada vez a un invitado (o una pareja de ellos) para recibir su máscara, la cual nos dará un nuevo poder con el que poder realizar acciones adicionales, como escuchar conversaciones a un nivel de voz muy bajo. ¿Te suena familiar?

El baile de máscaras debe continuar

Pero ahora, a centrarnos en la jugabilidad. Bajo una vista isométrica veremos la habitación en la que nos encontramos, y cada vez que abrimos una puerta se carga otra nueva. Esto no está optimizado del todo, puesto que si nos movemos por muchas de forma muy rápida o cambiamos de planta o zona, el tiempo de carga es algo más del deseado (aunque hay parche en camino). Sea como sea, en cada habitación podemos movernos e interactuar con algunos objetos, pero sobre todo, espiar escondidos o bien mirar lo que ocurre en la sala de al lado a través de la mirilla.

Con un mapa bien organizado que puede ser consultado en cada momento, la clave es ir entrando en las habitaciones que estén libres en un momento del día, de forma que podamos con nuestras acciones cambiar el destino de uno de nuestros compañeros. El lugar es grande, y por ello hay una serie de relojes de pie a los que nos podemos “vincular”, un proceso que permite avanzar varias horas o bien que con el reinicio del día aparezcamos en dicho reloj. Empezar desde una ubicación determinada es clave para garantizar tener acceso a un lugar a una hora en particular sin cruzarse con ningún problema por el camino.

Reiniciar el día tiene también una consecuencia negativa: perderemos todos los objetos que tengamos, salvo los más importantes. Por lo tanto, llaves (para activar relojes o abrir puertas) y otros utensilios tendrán que ser cogidos y utilizados en un único transcurso del día. Hay además unos cuantos coleccionables que podemos conseguir explorando todos los lugares, y otros que están en los cuerpos de nuestros compañeros muertos si los encontramos en dicho estado. Es un juego en general al que cuesta hacerse, y que requiere mucho darle al coco, y probar varias veces distintas posibilidades. Con una trágica historia detrás, las seis horas no nos las quita nadie, aunque utilizando nuestras mejoras y buscando todos los objetos podemos llegar a duplicar dicha cantidad de tiempo.

En cuanto a los diseños de los personajes, las ilustraciones son encantadoras, aunque en diseño 3D vemos poco a cada personaje, pero los fondos son muy bonitos. Quitando problemas de rendimiento (las cargas mencionadas y algún que otro bajón de frames en momentos puntuales) estamos ante una presentación más que correcta. No podemos decir lo mismo de la música pues, aunque no es para nada mala, tiene fragmentos muy cortos y repetitivos, de forma que a veces llegaremos a bajar el volumen incluso.

The Sexy Brutale es una aventura peculiar de las que hay pocas. No es único en lo que hace, pero lo hace de forma especial. Los problemas de optimiación en esta versión (que esperamos que se corrijan) no le hacen un favor, pero por el resto es un título de puzles muy digno. Eso sí, requiere paciencia, ensayo y error y, sobre todo, una buena estructuración del tiempo y el espacio en el juego para poder disfrutar de él. De otra forma, puede llegar a desesperar a alguien.