La vida bajo tierra.

Los videojuegos, como cualquier otro arte, es una forma de expresión. Por suerte, contamos con infinidad de género con los que llenar nuestras horas de ocio y nuestros sentidos. Muchas veces agradecemos cuando llega alguna experiencia alejada de la norma, de lo habitual. The Bunker es una de ellas.

Bajo Tierra

The Bunker es una película interactiva. Somos el último superviviente que queda en un búnker construido para hacer frente a los ataques nucleares que han tenido lugar en el exterior y que han creado un ambiente extremadamente radiactivo en el exterior. Nosotros somos John, la única persona que ha nacido dentro del búnker y que nos enseña cómo es la vida en uno.

La historia en The Bunker es sencilla pero contundente pero dado el carácter cinematográfico del juego no vamos a contaros nada porque es algo que tenéis que descubrir vosotros. ¿Sino que gracia tendría? El título nos mete de lleno en los miedos del personaje y descubrir su origen es el principal e interesante misterio. Aunque llega a ser predecible antes de lo deseado consigue generar cierto impacto en el jugador.

Acción sobre raíles

En The Bunker la jugabilidad se reduce a su mínima expresión. Básicamente todo está guiado por la narrativa y nuestra interacción podría ser prescindible por completo. Aun así en muchas ocasiones, cuando la imagen se para, podemos elegir el camino a seguir entre unas pocas opciones. También elegir los cajones que abrir hasta dar con el objeto que necesitamos. Esto dota de un ligero componente de exploración al título, pues aunque todo esté guiado de antemano otorgan un paréntesis de libertad.

Muchas veces hacer interactuar al jugador se siente innecesario y muy pocas veces consigue hacernos partícipes de la acción más allá de las pequeñas dosis de exploración antes comentadas. Nuestras decisiones no influyen en absoluto en la historia salvo algún momento concreto sin importancia, como hacer o no que el pie de uno de los personajes golpee  un objeto, por poner un ejemplo. Pero nada más

Gráficos Hiperrealistas

Hablar de gráficos en The Bunker no tendría sentido ya que todo sucede a imagen real con actores de carne y hueso. Pero si aplaudimos las labores de dirección que consiguen recrear una atmósfera de opresión y soledad. Aunque tampoco se realicen muchas florituras. En cuanto a la interpretación de los actores está bastante conseguida, destacando en especial la de Grahame Fox y la capacidad de Adam Brown de hacernos empatizar con su miedo.

En cuanto al apartado sonoro este adquiere un aspecto ambiental y funcional pues muchas veces se juega con el silencio para mostrar la soledad y el vacío que se puede vivir en el búnker.

La duración de The Bunker es la misma que podemos disfrutar de cualquier película ya que esa ronda cerca de las dos horas. Una vez vista la película una segunda vuelta pierde interés pero podemos volver a jugar para descubrir los documentos y los coleccionables en forma de juguetes de madera tallada que hacen de los únicos amigos con los que cuenta nuestro protagonista en el búnker.

The Bunker es un título interesante pero no apto para todo el mundo. El posible comprador tiene que ser consciente de que se trata de una película interactiva, pero una película al fin y al cabo. Una vez teniendo en cuenta el género y el argumento del largometraje también tiene que tener en cuenta que la interacción con lo que vemos en pantalla es poco profunda.

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