El magnetismo rojo y azul llega a Nintendo Switch.

Teslagrad es uno de esos indies a los que se les coge cariño. Tras pasar por otras plataformas, siendo Wii U en la que más éxito cosechó, es el momento de analizar su última aparición en Nintendo Switch, consola en la que va a juego con sus Joy-Con de color azul y rojo gracias a Rain Games y Circle Ent.

Azul y rojo sin texto

En Teslagrad encarnamos a un joven que se ve obligado a escapar de su casa, huyendo de los guardias del régimen autoritario que gobierna en la zona. Su escapada lo llevará hasta una torre, en la que se desarrollará la mayoría de la aventura. Poco a poco iremos conociendo un poco más sobre el mundo y el origen de la historia, pero todo ello sin una sola línea de texto (ni voces) en todo el juego. Eso quiere decir que tampoco hay tutoriales ni guías, lo que puede no agradar a algunos.

Podemos definir esta aventura como un Metroidvania, es decir, ese tipo de juegos de aventuras en los que hay un gran escenario que recorrer, con power-ups que nos permiten acceder a nuevos lugares situados más adelante o incluso en una zona anterior. Por lo tanto, la exploración es clave, sobre todo para encontrar objetos coleccionables, aunque Teslagrad es algo más lineal en lo que a la aventura principal se refiere.

Guiados (si nos perdemos) por un buen mapa que podemos visualizar al pulsar un botón, a lo largo de nuestro viaje nos esperan plataformas y puzles por doquier, con un guardado automático en cada sala que entramos. Habrá bloques que mover, jefes a los que vencer y varios obstáculos; y en caso de recibir un golpe habrá que repetir la sala al completo.

Teslagrad: todo el poder magnético

Además del salto, los poderes que nos esperan los iremos consiguiendo poco a poco con mejoras en nuestra ropa. La principal mecánica del juego está en el magnetismo y su doble polaridad azul-rojo, de forma que podemos imbuir a ciertos objetos (y luego a nosotros mismos) del color que deseemos según el botón que pulsemos, y con ello, junto a otros poderes, se presentan multitud de situaciones, pues el castillo está lleno de corrientes y objetos con una polaridad determinada.

Y pese a que puede parecer poca variedad, sabe no saturar ningún puzle, y los combates contra los jefes son relativamente sencillos pero requieren un poco de cabeza para salir airosos. Un diseño inteligente, fluido y muy inmersivo nos acompañará durante las seis horas que nos esperan de viaje, pero sobre todo con un sabor a la época de los 90 con buen gusto. No obstante, hay que hacerse a las físicas de los objetos polarizados y los objetos que vamos consiguiendo, algo que puede no ser una tarea sencilla.

El diseño artístico es precioso. Se aprecia sobre todo al inicio, pero se sigue percibiendo más adelante: dibujos a mano de estética steampunk que nos atrapan hasta el final. Todo funciona sin problemas y con cargas mínimas, pero algunas salas se pueden antojar algo vacías. La música juega un papel importante, formando parte de toda la narrativa audiovisual, siendo un componente ambiental que funciona de maravilla en casi todos los momentos.

Teslagrad es uno de esos indies que se han convertido en clásicos, que todo el mundo conoce y que todos deben jugar. Eso habrán pensado para traerlo a Nintendo Switch, y para que aquellos que no lo han probado todavía – o quieren rejugarlo – tengan una nueva oportunidad en la híbrida de Nintendo. Además, ya seamos de Pro Controller o del dúo Joy-Con, el juego permite que se pueda ajustar la configuración de los botones para adaptarlo al gusto. Se nota el mimo y el trabajo, y posiblemente algunos detalles podrían mejorarse, pero el resultado final agrada y, sobre todo, divierte.