El viaje de Kate Walker sigue su curso, ganando en complejidad.

Syberia 2 llega, cumpliendo la promesa de Microïds, a Nintendo Switch para que así podamos tener en la consola todos los capítulos de la serie en la misma consola. Hasta que llegue el momento de disfrutar de la última entrega, bien está recordar el capítulo anterior – o descubrirlo por primera vez si nunca lo hemos jugado.

Secuela en Syberia

Sería complicado hablar de la historia de esta entrega sin destripar la anterior (es una continuación muy directa), pero lo vamos a intentar. Nuestro viaje en la precuela nos llevó a encontrarnos con un personaje un tanto especial, con un sueño todavía más particular y, contagiada por su entusiasmo, Kate Walker decide embarcarse en la aventura para llegar a un lugar especial.

La ambientación va jugando también con el desarrollo de los personajes. Mientras que cada vez llegamos a lugares más fríos y abandonados, los personajes van haciéndose más cercanos y mostrando más de ellos. Un progreso de historia – líneal – bastante bien hilado, con un tono serio, pero sin crear una barrera anti-humor.

Toda la presentación y jugabilidad son muy continuistas con lo ya visto, por lo que volvemos a estar ante una aventura gráfica 3D con pequeños puzles de trueque de objetos, muchos diálogos y alguna que otra sorpresa. Al control hay que hacerse, puesto que se nota que es un título que viene de PC y un stick no es igual que un ratón, sobre todo cuando hacemos un cambio de cámara (estamos ante fondos prerenderizados de cámara fija), que puede llevarnos a estar volviendo atrás en más de una ocasión.

Kate no viaja sola

Nuestro viaje nos llevará a tener que ir consiguiendo objetos para avanzar. Eso se traslada a realizar búsquedas por los escenarios y entablar conversación con todo aquel que podamos. Quizás algún objeto nos dé algún quebradero de cabeza para encontrarlo, porque a veces se requiere mucho ojo. Si utilizamos el modo portátil, es posible aprovechar la pantalla táctil para agilizar el uso de ítems en el escenario, es decir, para resolver los puzles.

Syberia 2 pule y mejora el apartado gráfico, iluminación, renderizado, movimientos, doblaje y música del primero, consiguiendo una mejor ambientación para el jugador. Siendo más largo que su predecesor, se hace mucho más ameno y llevadero también al no necesitar tiempo para introducciones, lo que se agradece también.

La versión de Nintendo Switch sigue contando con los pros y contras del anterior juego. Vuelve la opción de escoger entre 4:3 o 16:9 (a costa de estirar toda la pantalla, personalmente no lo recomiendo), el mismo sistema de botones y atajos, mantener un único slot de guardado y la agradecida sección de galería en extras.

Syberia 2 es lo que se espera de una secuela: más largo, más pulido y con una historia más detallada. Sin embargo, es una secuela pura y dura y se hace necesario haber superado el anterior para entender bien del todo lo que está pasando. Unas ocho horas de diálogos y puzles nos esperan en forma de un clásico que tiene, para bien y para mal, la esencia que tenía hace másde una década.