En la época de Wii U y Nintendo 3DS recibimos de la mano de Ratalaika el juego de varaGTP llamado Plantera. Al salir NIntendo Switch recibimos su versión DX y, ahora, con la llegada de Switch 2, recibimos la secuela, Plantera 2: Golden Acorn. Eso sí, echamos en falta una versión propia de Switch 2 (o mejoras si se usa esa consola) porque una vez que hemos llegado a un nivel muy alto en el juego, el juego crashea con relativa frecuencia.
El gran roble de Plantera 2
En este título, al que nos lanzamos tras un pequeño menú, nos vemos con un poco de dinero y cultivos y tenemos que crear un círculo vicioso propio de “idle” game: conseguir dinero, gastarlo en cosas que nos hacen ganar más dinero y así hasta que consideremos. Tenemos eso sí, dos tipos de moneda, el dinero estándar y unas bellotas doradas, que de inicio conseguimos pasando el tiempo teniendo “puntos de decoración”, pero que luego se obtienen también directamente del árbol central.
Tenemos pequeños trabajadores azules que hacen las tareas de gestión y recogida de dinero, aunque podemos hacerlo manualmente nosotros también. Nuestro objetivo en todo caso es ir subiendo de nivel, lo que nos dará una mayor oferta de artículos en la tienda, entre los que se encuentran diferentes plantas, animales y útiles para la gestión, como perros que ahuyentan a animales que vienen a incordiar, vallas para maximizar ganancias, la posibilidad de tener un mayor multiplicador de dinero y un reloj para aumentar el tiempo que nuestros trabajadores siguen haciendo lo suyo mientras el juego no está activo, haciendo que al final se vuelva una experiencia a la que volvemos en pequeños momentos.
La gran novedad de la secuela, al margen de más variedad de plantas y animales, está en que se añade más contenido de altura, con peces que deben recogerse y pájaros y abejas que deambulan por los cielos. Todo tendrá luego su mejora de automatización, pero le sabe dar variedad a la propuesta. Eso sí, por el camino hemos perdido algo importante, y es que no hay atajos de botones para movernos mejor por los menús de la tienda con los gatillos, algo que sí tenía el primer juego.
Todo va bien hasta que…
Nuestro terreno se puede agrandar para así poder más animales y plantas, y lo mismo ocurre con el roble central, que va ganando tamaño y también obteniendo una mayor oferta de mejoras que se le pueden acoplar usando bellotas doradas. Subiendo de nivel, llegará un momento en el que desbloqueemos un modo “dios”, que nos permite alterar el ritmo de recogida de dinero para hacerlo más rápido e incluso la velocidad para subir la barra de bellotas doradas, pudiendo así llegar a niveles insospechados de locura. Eso sí, Una vez que hayamos llegado a este punto y lo explotemos un poco nos encontramos con un problema, que es el mencionado al inicio: el juego crashea, obligándonos a entrar, realizar alguna tarea en segundos y salir para que se guarde el progreso. Esperemos que se corrija pronto.
El juego es bonito y funciona a nivel visual con su pixelart y su música de fondo que no se hace pesada. Es todo algo sencillo, pero efectivo, y eso es lo que importa. Por lo demás, su duración puede ir desde 15 minutos hasta decenas de horas, según lo que nos interese explotar nuestro jardín. Eso sí, el propio crecimiento del mismo nos pone un límite por la saturación, así que es mejor jugar con calma para aprovecharlo más en lugar de ir a saco.
Plantera 2: Golden Acorn es un buen referente de los idle game, pero su trayectoria jugable acaba en Nintendo Switch antes de lo que nos gustaría. Llega a precio económico eso sí, y sabe satisfacernos con lo que ofrece mientras dura.
Versión analizada: Nintendo Switch (1.0.0) jugada en Nintendo Switch 2

