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Super Chariot

Super Chariot es la última y definitiva versión de un título que ya en Wii U nos dio horas de diversión, y que ya convenció a Marcos Catalán en su momento. Se trata de un plataformas indie que pone el foco en las físicas y en el cooperativo, aunque es totalmente jugable en solitario (perdiendo eso sí parte de su encanto sin compañía). Es hora de ver si el viaje nos continúa divirtiendo tal y como lo hizo hace tres años.

El carruaje quisquilloso de Super Chariot

Imagina un mundo en el que eres una princesa que vive feliz con su prometido a la que, bueno, le ha surgido un problema: su padre ha muerto. No pasa nada, era algo de esperar pues el señor ya estaba mayor, y toca darle digna sepultura y ver qué viene después (¿ser reina tal vez?). Sin embargo, digamos que el difunto rey era un hombre un tanto peculiar y tiquismiquis, y esas costumbers las mantiene incluso muerto. Sí, su fantasma saldrá de su tumba para decir que el lugar que hemos elegido para que sea enterrado no es digno de él.

Y sí, como hija obediente que somos, decidimos adentrarnos por distintos niveles y llegar así al lugar óptimo para el cascarrabias. Si jugamos solos encarnamos a la hija en todo momento y, en caso de jugar en compañía, nuestro novio nos acompaña (menudo papelón lo de cargar al suegro). En cada nivel hay que llegar de un punto A a otro B, pero el objetivo no es que nuestros personajes los recorran, sino que lo haga el carruaje que tiene la tumba del rey.

De esta forma, podemos empujarlo, saltar sobre él y, lo más importante, lanzar una cuerda que de forma automática enlaza a nuestro personaje con la sepultura con ruedas. Hay que combinar estos pequeños movimientos (más un pequeño ataque) para recorrer cada rincón del escenario para poder avanzar. A veces incluso hay más de una salida disponible. Y, para los más coleccionistas, hay pequeños objetos ocultos que, por cierto, deben ser “cogidos” por el carruaje.

El entierro ideal no será tan sencillo

En total hay veinticinco niveles que progresivamente añaden más dificultad y variedad, llegando al punto de que más e una vez podremos equivocarnos y tendremos que usar el botón B para reaparecer en el último punto de control. Además, una tienda nos espera para vendernos algunos ítems de interés que serán de mucha utilidad no en los niveles convencionales, sino en su vertiente del modo carrera, en la que tendremos que intentar recorrerlos en el menor tiempo posible (y competir en tablas de clasificación).

La clave de la jugabilidad está en las físicas. El carruaje puede ser una tabla de snowboard sobre la que subirnos si nos deslizamos cuesta abajo, pero generalmente supone un elemento de carga que nos obliga a pensar cómo avanzar. En caso de jugar con dos jugadores, con dos cuerdas diferentes y el hecho de que los dos personajes y el carro tengan que avanzar, hay una diversión cooperativa local que tenemos muy asociada a los juegos de Nintendo, con constantes piques y conversación entre los jugadores para conseguir salir airosos de la aventura.

Explorar cada nivel, hallar sus diferentes salidas (algunas de las cuales requerirán rejugar el escenario con mejoras para el carro que consigamos posteriormente) y el modo carrera dan vida a este juego de exploración y velocidad. Sin embargo, nadie dijo que el viaje fuera sencillo. Si no era suficiente tener que lidiar con los comentarios del muerto y todos los peligros del camino, encontraremos saqueadores que quieren hacerse con las riquezas que el carro contiene, por lo que deberemos hacerles frente.

Super Chariot entra por los ojos, la verdad. En una época indie en la que la mayoría de plataformas tienen una estética píxel de 8 y 16 bits, el mundo de personajes rechonchos lleno de color capta nuesta atención. Sin embargo, los escenarios que forman parte de una misma ambientación pecan de ser sensiblemente parecidos, lo cual no provoca en nosotros una sensación a nivel interno de que estamos avanzando. La música por su parte, cumple y es un buen acompañamiento que se queda simplemente en eso.

¿Qué tiene Super Chariot que no tuviese el original? Incluye un personaje adicional un tanto peculiar, un DLC que anticipa objetos de la tienda y, cómo no, la portabilidad de Nintendo Switch con multijugador con 2 Joy-Con. Y, para los fans de lo físico, una edición que incluye además una banda sonora estará disponible en unos días en las tiendas. Por lo tanto, ¿merece la pena este juego? Si jugaste el original, lo mismo no te interesa tanto, pero si no es así, estás ante un plataformas especial en el que las físicas del carruaje y el escenario “juegan contigo” todo el tiempo y que consigue divertir durante unas quince horas como mínimo y que, si dispones de compañía para jugar, se convertirá en una experienca mucho más divertida.

Nota Revogamers

Plataformas con físicas, mejor en compañía.

7.5
Escrito por
Pikmin de nacimiento y strawhard de corazón, colecciono monedas DK por diversión.

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Este debate contiene 0 respuestas, tiene 1 mensaje y lo actualizó  Javier Aranda hace 6 meses, 1 semana.

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