Splatoon 2: Octo Expansion

Analizamos la transición de calamar a pulpo.

Han pasado unos meses desde que aquel enigmático tráiler que precedía a la llegada de los inklings a una nueva entrega de Super Smash Bros. nos mostrase el primer DLC de pago dentro de la saga Splatoon: la Octo Expansion. Al fin ha llegado a la eShop de Nintendo Switch y lo hemos podido jugar en profundidad. ¿Estará el pulpo tan rico como el calamar?

En Splatoon 2: Octo Expansion dejamos de ser un inkling para encarnarnos en un octoriano, el/la agente 8, que junto con el Capitán Jibión intentan escapar de las profundidades de Cromópolis y llegar a la superficie. Para lograrlo deben superar la prueba de la organización Pastec y reunir cuatro objetos de lugares recónditos del metro.

Para explorar el metro tenemos que ir superando pruebas en cada una de las paradas. Gracias a ellas también descubriremos nuevas líneas. Los objetos que hay que recoger se marcan en el mapa cuando descubres una ruta que contenga alguno. En total hay 80 fases, aunque no son necesarias pasarse todas para terminar el modo historia ya que hay varios caminos por los que llegar al objetivo. No obstante si queremos obtener todos los extras que ofrece el DLC si tenemos que completarlas todas.

Y eso no es tarea fácil. Una vez pasado un pequeño tutorial comienza uno de los grandes puntos de la expansión, la dificultad. Vamos a morir, y no una vez, muchas, a veces muchas por fase. La aventura del agente 8 no es para novatos. Además caer derrotado tiene su castigo, no es volver a empezar el nivel de nuevo y ya. Entrar a cada una de las paradas cuesta una cantidad de monedas de juego y si somos vencidos un número determinado de veces habrá que volver a pasar por caja. Para conseguir más de estas monedas hay que pasarse alguna fase o descubrir nuevas líneas. Para las personas que se frustren en alguno de estos niveles el juego ofrece la posibilidad de saltárselo.

Las fases son muy variadas. Jugar una partida en modo Torre contra octoamazonas, transportar una bola de billar gigante a la meta, sobrevivir un tiempo determinado y muchos más objetivos que, pese a veces repetirse, incorporan o cambian completamente las mecánicas para que ni un instante de un nivel se parezca a otro.

Como ya es habitual en Splatoon la historia se cuenta en un plano secundario, como si sin querer surgiese el tema en una conversación. Si no has jugado mucho a la saga o no te has interesado demasiado en el universo de Splatoon, parecerá que la historia brilla por su ausencia, pero si por el contrario estás un poco metido te parecerá que hay detalles magníficos e interesantes que ayudan un poco a continuar entendiendo todo lo que rodea a los inklings y los octorianos.

Los temas musicales que acompañan a la expansión van en sintonía a los ya escuchados en Splatoon 2, con ese toque urbano, moderno y electrónico que no aburre en ningún momento mientras jugamos. En cuanto el apartado artístico podemos ver un diseño un poco más retro que acompaña perfectamente al lugar donde nos encontramos. La tecnología que encontramos en el subsuelo es ligeramente menos avanzada que la de los que disfrutan de la superficie. En algunas fases si nos fijamos en el fondo encontraremos detalles que como jugadores de Nintendo sabremos apreciar y que no se contarán aquí porque llevarse la sorpresa hace que dibujes una sonrisa en la cara. Quizás en este punto es el momento de hablar del aspecto más negativo, las expresiones de agente 8, que pese a ser nuestro protagonista es una roca y no muestra apenas inquietudes ni expresiones.

En definitiva podemos decir que la Octo Expansion es todo aquello que quisimos que fuese el modo historia de Splatoon 2. Un desafío para el jugador habitual de la saga que sorprende hasta cuando todo parece de lo más que lógico. Si así van a ser todos los DLCs de pago de la saga, serán muy bien recibidos.

Os dejamos con los veinte primeros minutos de juego: