El esqueleto con más cerebro que hayamos conocido nunca.

El género de los point and click siempre ha estado arraigado al PC pero nunca ha sido especialmente prolífico en consolas. Por este motivo se agradece (especialmente los que crecimos con este género en los años 90) que podamos contar en Nintendo Switch con títulos como The Wardrobe. La obra de CINIC Games se adueña del sentido del humor que hizo grande al género, aporta numerosísimas referencias de la cultura pop y se aprovecha de un estilo artístico en 2D que poco tiene que envidiar a cualquier serie animada de los últimos años.

Apología a la amistad y la rebeldía

The wardrobe es un título que a pesar de tener un ojo puesto en los clásicos, no busca ofrecer al jugador una gran densidad argumental. Al contrario, a pesar de que el juego cuenta con algunas secuencias animadas en diferentes puntos, lo que realmente busca el título es que el jugador conozca a los personajes, interactúe con ellos y disfrute de la forma en la que estos tienen de responder ante las ocurrencias de Skinny (o más bien del propio jugador).

Skinny y Ronald son amigos desde hace años, y como todos los fines de semana estos disfrutan de un picnic en el parque, todo iba como de costumbre, hasta que Ronald le ofrece a nuestro protagonista una pequeña ciruela como colofón a la comilona, Skinny sin ser consciente de sus problemas de alergia se come la ciruela e inmediatamente sufre un shock anafiláctico, lo que le causa la muerte. Ante tal escena a Ronald solo se le ocurre huir del lugar. y es en ese momento cuando Skinny, inerte, se transforma súbitamente en un esqueleto y es sumido en la oscuridad. Cuando Skinny vuelve en sí se da cuenta que esta escondido dentro de un armario, concretamente el de Ronald, y descubre que debe hacer a su mejor amigo confesar su “crimen” si quiere evitarle la condenación eterna.

A simple vista estamos ante un título algo llano en este sentido, pero sin embargo The Wardrobe es un juego perfectamente disfrutable. Como ya hemos dicho, no por el peso de la trama en sí, sino simplemente por su buen hacer. Es una obra con un gran sentido del humor que sabe cuándo dosificar cierta carga emotiva y que rompe constantemente la cuarta pared. En definitiva un juego sencillo, inteligente y muy entretenido, que es a fin de cuentas lo que debería primar cuando tenemos entre manos un videojuego.

Jugabilidad clásica a golpe de botones y touchscreen.

A nivel jugable The Wardrobe presenta pocas variaciones respecto a lo visto en ordenadores. El juego esta distribuido en fases o pantallas interconectadas, cada una de ellas funciona de manera independiente y es básicamente un lienzo con el cual el jugador puede experimentar, tocar, combinar, utilizar y/o hablar con prácticamente la totalidad de los objetos y personajes que nos encontremos. Cada uno de los objetos o personajes que nos vayamos encontrando por ahí cuentan con cuatro opciones de interacción, ver, coger, utilizar y hablar, estando alguna de ellas limitada en ciertos casos por razones obvias (no poder hablarle a un reloj, por ejemplo).

La diferencia principal respecto al PC es que la mecánica de seleccionar y activar estas acciones viene de forma predeterminada con una combinación de botones. Habrá que pasar el stick derecho por el objeto con el que podamos interactuar, mantener el botón A para desplegar el abanico de opciones y, de nuevo, apuntar con el stick la opción deseada y soltar A. (Para facilitarnos un poco las cosas los objetos y personajes con los que podemos interactuar se evidencian si mantenemos pulsado el gatillo R).

A primera vista parece un sistema engorroso pero lo cierto es que funcionaría de forma adecuada de no ser por la velocidad del cursor, demasiado lenta por defecto o demasiado rápida si acabamos por palpar en exceso las opciones. Sea cual sea velocidad final por la que apostemos nos costará un tiempo acostumbrarnos a esta mecánica, especialmente por el pequeño tamaño que tienen los iconos de acción.

Pero Nintendo Switch presenta también una buena pantalla táctil y parece obvio que la mejor opción a la hora de emular las mecánicas en un ordenador es hacer uso de esta tecnología. Pues bien, aunque es cierto que este método es mucho más directo y efectivo también hay que aclarar que dependiendo del tamaño de las manos de cada cual, la pantalla de Switch puede quedarse pequeña a la hora de seleccionar de forma efectiva la opción deseada.

En ningún caso se puede hablar de un mal sistema de control, pero es cierto que en ocasiones podemos fallar a la hora de seleccionar la opción que queremos y aunque no es un juego en el que una mala decisión te pueda arruinar la partida, lo cierto es que puede llegar a ser molesto y con ambos estilos de control se habría evitado (o al menos suavizado bastante) de utilizar unos iconos un poco más grandes.

Un sinfín de universos convergentes en un armario.

The Wardrobe apuesta por un estilo artístico que nos recuerda a los dibujos animados de los años 90, está muy bien animado y la carga de elementos en pantalla es abrumadora. Uno de los aspectos que más llama la atención en este título es la cantidad de elementos y referencias a la cultura pop, el escenario está plagado de ellos y en muchas ocasiones no solo funcionan como elementos decorativos, sino que formarán parte del gameplay.

Series, anime, películas, otros videojuegos e incluso caricaturas de figuras importantes, todos ellos se dan cita en The Wardrobe y convierten su universo en un loco cajón de sastre en el que cualquier cosa que se nos ocurra puede tener cabida. En ocasiones esta “desfachatez” de elementos y objetos puede incluso jugarnos una mala pasada a la hora de la resolución de algunos puzzles. En cualquier caso, este es por definición un mal endémico del género que nos ocupa y en The Wardrobe solo es evidente en situaciones muy concretas.

Otro punto clave que nos encontramos en The Wardrobe es su doblaje. Aunque cuenta con textos en Español, lo que sin duda es de agradecer, lo que realmente nos llamará más la atención a poco que sepamos inglés es cómo los actores del doblaje han sabido dar con la tecla aportando ese toque burlón y cómico a los personajes del juego. El mismo Skinny gana enteros al oírlo rechazar alguna de nuestras decisiones menos acertadas, replicándole al jugador en numerosas ocasiones.

Por otro lado a nivel musical, The Wardrobe apuesta por efectos de sonido y melodías de muy baja intensidad como simple acompañamiento del gameplay, en ningún momento hay piezas que destaquen ni siquiera en las cutscenes, aunque lo cierto es que tampoco lo necesita.

Conclusión

The Wardrobe es un juego que, si bien no es ninguna obra maestra, consigue que el jugador se transporte a la época dorada de los point and click. Presenta una trama sencilla pero con un gran sentido del humor, personajes inteligentes y poco ortodoxos y un apartado artístico en 2D con enormes influencias de la cultura popular. Es una verdadera lástima que el juego sufra un poco por un sistema de control que, si bien no llega a ser molesto (especialmente cuando aproximamos todo lo posible los valores a nuestro gusto), no hace más que evidenciar la superioridad del combo teclado y ratón.

En cualquier caso, puede funcionar muy bien como puerta de entrada a todos aquellos que nunca se hayan atrevido a tocar un juego de este género y el poder disfrutarlo en cualquier lado también es un gran punto a su favor.