Puffies es uno de esos juegos que entran por los ojos y se quedan por la sensación que transmiten. Un título de puzles cozy, originalmente lanzado en Apple Arcade, que apuesta por la calma, la satisfacción visual y el placer casi infantil de pegar pegatinas sin prisas ni presión. Aquí no hay relojes, ni fallos, ni tensión: solo sobres, ilustraciones y un ritmo pensado para desconectar.
Puzles de pegatina
Detrás de Puffies se encuentra Lykke Studios, un pequeño estudio que debuta con esta propuesta tan particular. Su origen en móviles ya deja claro el enfoque del proyecto: una experiencia accesible, cuidada y pensada para todo tipo de jugadores, sin necesidad de grandes explicaciones ni mecánicas complejas. El planteamiento es tan sencillo como encantador. Cada nivel comienza abriendo un sobre de pegatinas, y cada una de ellas representa una parte del puzle a completar. Al inicio, las pegatinas se desvelan por grupos, y la cámara se acerca de forma suave a la zona concreta de la hoja donde debemos colocarlas, guiándonos sin necesidad de palabras.
La única referencia visual es un margen de color que, a medida que colocamos pegatinas, va dando forma a nuevas siluetas. Poco a poco se revela el dibujo completo, invitándonos a seguir pegando hasta que finalizar la composición. Es un sistema muy intuitivo que elimina cualquier fricción y refuerza la sensación de fluidez constante. A medida que avanzamos, las formas se vuelven más complejas e irregulares, aunque nunca excesivamente complicadas. La estética es siempre alegre y desenfadada, con ilustraciones de sushi, capibaras, objetos cotidianos y escenas simpáticas que buscan arrancar una sonrisa. Todo en Puffies está pensado para transmitir buen humor y ligereza.

Es bastante placentero colocar las pegatinas.
Uno de los grandes aciertos del juego es lo satisfactoria que resulta la acción de colocar pegatinas. El brillo al adherirse, la ligera animación y el sonido que acompaña cada movimiento están perfectamente medidos, generando una sensación tangible muy placentera que invita a seguir jugando sin darte cuenta del tiempo que pasa. Este enfoque funciona especialmente bien en modo portátil, donde el control táctil se siente natural e inmediato. Arrastrar las pegatinas con el dedo refuerza la idea de estar manipulando un cuaderno físico, acercando todavía más la experiencia a algo casi artesanal. Es, sin duda, la forma ideal de disfrutar del juego.
Precisamente por dicha filosofía, su dificultad es deliberadamente baja, casi inexistente, y todas las ayudas están ahí para evitar cualquier bloqueo. Esto lo convierte en un título muy accesible, ideal para relajarse antes de dormir o para sesiones cortas en cualquier rato libre. Sin embargo, esta misma filosofía es también su mayor limitación. Quienes busquen un desafío más elaborado o puzles que exijan reflexión acabarán sintiendo que el juego se queda corto. Puffies está claramente enfocado a la relajación y al disfrute sensorial, dejando de lado cualquier atisbo de exigencia.

La estética es muy divertida y cada nivel presenta ilustraciones diferentes.
Puffies es un juego honesto, bonito y extremadamente agradable de jugar. Una experiencia cozy de puzles que apuesta todo a la calma, la estética y la satisfacción visual, y que cumple con creces su objetivo de relajar y hacer sonreír. Su escasa dificultad puede no convencer a todos, pero para quienes busquen desconexión pura y un ritmo pausado, es una pequeña delicia perfecta para jugar en portátil y sin prisas.
Versión del juego analizada: Nintendo Switch (1.0.0) jugada en Nintendo Switch 2