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Supongamos que Iwata dimite

Supongamos que Iwata dimite y Nintendo se refunda. Intentemos adivinar cuáles serán sus pilares en el futuro.

Aparte de algún desubicado que pide la dimisión de Shigeru Miyamoto (no, no lo pienso enlazar porque lo único que busca es eso, visitas), cada vez es más grande el runrún en torno a la cabeza de Satoru Iwata, presidente de Nintendo y autoproclamado responsable de las pérdidas de la compañía en los últimos años. 

Tras leer muchos artículos y escritos sobre los errores de Iwata, muchas de las personas que los firman coinciden en los problemas (abandono third party, hardware que no se centra en la potencia bruta, reincidencia en las mismas sagas y personajes o reorientación de su estrategia hacia los nuevos jugadores) y plantean soluciones, genéricas y difusas, que apuntan directamente a estas fallas. En Revogamers, por cierto, hemos hecho un análisis profundo que apunta a un problema muy distinto, una crisis de rentabilidad que se extiende por toda la industria.

Asumiendo que los accionistas no perdonan a Iwata ningún error más y se cansan de sus continuas disculpas, vamos a realizar un ejercicio de abstracción para tratar de ver cómo sería Nintendo con un nuevo presidente y a tratar de descubrir los pilares sobre los que se asentaría su gestión.

Supongamos que Iwata dimite

Sus cimientos

Antes de levantar la construcción es necesario comprobar sobre qué terreno se encuentra y de qué cimientos dispone. Satoru Iwata dejaría una empresa que, por primera vez en 35 años, presenta pérdidas y además lo hace por tercer año consecutivo atendiendo solo a la balanza operativa. Pero que, sin embargo, logró un récord histórico de beneficio neto los cinco años precedentes que en una buena proporción han sido invertidos tantos en activos como edificios o absorción de empresas, como una reestructuración de la compañía hacia el crecimiento, no basada en despidos. 

En el sustrato queda todo lo que ya había antes, Mario, Zelda, Donkey Kong, Pikmin o Fire Emblem, junto a todo lo que se ha dejado de lado en la última década Eso sigue ahí, pero ahora está bien acompañado por dos nuevas marcas, Wii y DS, y un gigantesco ecosistema que se ha creado a su alrededor y ha demostrado una capacidad de inclusión nunca antes vista en esta industria: Brain Training, Wii Sports, Wii Fit, Nintendogs...

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Sus caminos

Partiendo de esa base, la junta directiva tendría que escoger al nuevo presidente de Nintendo (descartado que sea una mujer), que será seleccionado en función de las competencias y experiencia pasadas y de los propósitos a futuro. 

Continuismo o ruptura: apartado Satoru Iwata, hay que decidir en primer lugar el nuevo camino. Puede ser una persona que continúe por el mismo camino, navegando por el océano azul de nuevos consumidores a la par que se siguen produciendo juegos de corte tradicional. Rechazamos el continuismo por ser el que ha llevado a esta situación, siguiendo el hilo argumental. El siguiente paso es decidir qué tipo de ruptura queremos. 

Vuelta al viejo modelo: en los foros como el de Revogamers la gente pide una vuelta a la tradición. A grandes rasgos consiste en la apuesta por una consola con más potencia gráfica, es decir, probablemente más cara, y poner a trabajar a sus estudios en software de todo tipo y géneros. También implica hacer todos los esfuerzos posibles por conseguir la mayor cantidad de juegos third party, lo que va unido a cumplir con algunas de sus exigencia como bajada de royalties, inversión en infraestructura online o flexibilización de las medidas de protección a los menores de edad. 

O avanzar por el camino marcado: sin embargo, la tendencia de las compañías japonesas en los últimos tres años ha sido justamente la contraria. SEGA, Capcom, Level-5, Konami y Square Enix han apostado claramente por los videojuegos para móviles y redes sociales, por el free-to-play (o pay-to-win), por productos de bajo presupuesto y recuperación de la inversión de forma rápida y escalonada.

Supongamos que Iwata dimite

Porque desde los sectores más economicistas de la industria se demanda una y otra vez a Nintendo que lleve sus marcas a smartphones y tabletas ya que sus usuarios de Wii y DS han migrado hacia allá. De esa forma, dicen, tendría millones de clientes potenciales sin necesidad de invertir en el desarrollo, la fabricación y la promoción de su hardware. El siguiente paso, por supuesto, llevar sus juegos a otras consolas y PC, a pesar de que son productos menos rentables que el suyo propio. En este caso sería necesario realizar una profunda reconversión interna con cientos de despidos y venta de activos.

¿Cuál de estas tres visiones sería la definitiva si cae la cabeza de Iwata? 

Un gigante como Nintendo se mueve muy despacio a no ser que el peligro de derrumbamiento sea inminente, y esa no es la situación actual por eso, en mi opinión, el reemplazo sería alguien con una forma de trabajar no muy distinta a la actual.

Pero en caso de escoger a alguien con una visión distinta, la tendencia de la industria dice que el camino que tomaría no sería ni mucho menos el que demandan los foros y algún grupo de jugadores. Al contrario, la posición tan criticada de expansión de los videojuegos a nuevos grupos de usuarios sería aun más profunda día a día, al menos hasta la saturación del modelo. Y la siguiente reconversión, fuese la que fuese, partiría de unos cimientos mucho más débiles.

Este artículo refleja la opinión personal del autor y Revogamers no tiene por qué compartirla.