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El rastro de Rare

¿Cuáles fueron las verdaderas intenciones de Microsoft al comprar una de las dos mejores compañías de videojuegos de la historia? ¿Por qué ha pasado Rare de crear Donkey Kong Country, Banjo-Kazooie o Goldeneye 007 a fabricar clones de Wii Sports?

Rare fue el agente que catalpultó Super Nintendo a los cielos cuando Mega Drive amenazaba su hegemonía, con una Sega en su mejor momento. Rare fue quien mantuvo Nintendo 64 con vida gracias a la calidad y variedad de sus juegos. Rare fue más importante para Nintendo que la propia Nintendo pero, a pesar de ciertas creencias, no era su propiedad, como veremos más adelante. ¿Qué pasaría con la nueva consola GameCube? ¿Continuaría el sueño de millones de jugones o, por el contrario, se convertiría en una pesadilla con la irrupción de un monstruo verde?

Si hay un juego que deberíamos considerar de culto, ese es Star Fox Adventures (2002). No en vano es el último juego de la Rare dorada, está rodeado de leyendas urbanas y es el único para una consola capaz de producir gráficos tridimensionales realistas, GameCube. Una consola que gozó de un catálogo limitado pero extraordinario, y que podría haber sido mucho más de lo que fue en el caso de que este sueño hubiera continuado. De nuevo, la Rare dorada, tanto por el dorado de su logotipo como por el prestigio que alcanzó y la convirtió en el mejor estudio de videojuegos para una importante cantidad de críticos y aficionados, tan solo por detrás y a veces por delante de la mismísima Nintendo. Precisamente de la mano de ésta, pero con un estilo absolutamente personal, Rare rozó el cielo. Nintendo era japonesa y onírica. Rare era inglesa y genial. Son tan diferentes y a la vez tan iguales que no se entiende una sin la otra. No se entiende Rare sin la inspiración de Nintendo, pero tampoco se entiende Nintendo sin la frescura de Rare.

Sus juegos también se han caracterizado por emplear las últimas tecnologías gráficas y los ordenadores más avanzados del mundo, de Silicon Valley. Si en 1994 sorprendieron al mundo con los gráficos 3D pre-renderizados de Donkey Kong Country, en 1997 los primeros vídeos de Goldeneye 007 dejaron boquiabiertos a todos con sus texturas y sombras, si bien los 4 megas de memoria de la consola no daban para más polígonos e imágenes por segundo. Algo que propició la aparición de 4 megas adicionales a través del Expansion Pack, al que Rare dio buen uso.

Los juegos de Rare no sólo fueron éxitos de ventas, sino que muchos de ellos son considerados obras de arte y, en ciertos casos, pioneros por los críticos del sector, arrasando entre una crítica mucho más independiente que la actual. Pero este sueño que os estoy contando comienza a presentar fisuras. En 1997, justo después de ser publicado Goldeneye 007 por Nintendo, seis miembros de Rare abandonaron la compañía y formaron el estudio Eighth Wonder, quizás persiguiendo historias más alternativas e independientes. Aunque todo parecía indicar que iban a publicar todo un bombazo para PlayStation, cuyo nombre en clave era Popcorn, el proyecto fracasó, y la propia compañía desapareció. De la independencia buscada pasaron al vacío.

En 1998, Martin Hollis, uno de los miembros clave del grupo de desarrollo de Goldeneye 007 se fue de Rare e ingresó en Nintendo of America, para dos años más tarde fundar su propia compañía, Zoonami. Poco después, otros miembros de ese mismo grupo de desarrollo decidieron crear su propia compañía, Free Radical Design, ahora Crytek UK. Todo esto provocó cambios en el grupo encargado de Perfect Dark poco después de comenzar su desarrollo, título que se considera secuela de Goldeneye sin la licencia cinematográfica de James Bond. No obstante, gozó de una excelente acogida por público y crítica.

Rare mantuvo un estilo personal y de extraordinaria calidad, a pesar de haber perdido a varios desarrolladores clave, pero sólo hasta la enigmática visita del magnate mundial de la informática, Microsoft. A finales de 2000, personal de Activision y Microsoft visitó a Rare. Extrañamente, en 2001 Microsoft registró It´s Mr Pants, el título de uno de los proyectos de Rare, que sería publicado tres años más tarde. Se trataba de un juego tipo puzle para Game Boy Advance. El futuro de la compañía parecía totalmente incierto con estas negociaciones, pero las acciones de la misma estaban a salvo, con un 51% en manos de los fundadores y un 49% en manos de Nintendo. A no ser, claro, que los fundadores acabaran vendiendo la mejor compañía de videojuegos de Occidente a un magnate de la informática condenado por monopolio en su propio país de origen.