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Por qué deben importarte las ventas de juegos y consolas como usuario

Porque gran parte de la culpa de lo que se jugará mañana depende de lo que se juega hoy. Pero no toda.  

En 48 horas, PS4 y Xbox One superaron las ventas acumuladas en Reino Unido por Wii U en un año. En Estados Unidos los primeros datos indican que solo un 6% de las consolas vendidas en el Black Friday fueron Wii U. Y en Japón Super Mario 3D World ha tenido el peor arranque de un Mario fuerte en la historia de Nintendo. ¿Y qué tiene que ver todo eso conmigo? se pregunta mucha gente cuando lee titulares y observa debates en foros sobre cuánto ha vendido esta consola o la otra. Mucho más de lo que parece.

Porque las ventas son el elemento principal para determinar el rumbo que van a tomar los juegos del futuro. Tanto ayer como hoy, el género o la saga que se pone de moda tiene asegurada su continuidad independientemente de la calidad. Por eso hubo cuatro juegos de Mega Man en NES y cuatro de Assassin´s Creed en PS360.

No hace falta echar mucho la vista para atrás para comprobarlo, tan solo unos años. A pesar de que las webs y los blogs se esforzaron por apartar a Wii del medio y echaron tierra antes que nadie cuando Nintendo cavó su tumba, fueron sus rivales los primeros que reconocieron el éxito de esa consola y comprendieron que el camino que había que seguir hace siete años era aquel. No con palabras, lo hicieron con Move, con Kinect e incluso con uDraw, con los videojuegos que miraban para otro lado y no solo a ver qué pedían los foros o las notas de metacritic.

Por eso, aunque sea de reojo, hay que tener siempre algo de control y de preocupación sobre cómo le va a la consola que uno tiene en casa con la esperanza de que su fabricante tome las decisiones correctas. Y hoy toca estar alerta en torno a Wii U porque si 2012 acabó siendo un año normal, 2013 pinta a negativo.

Las cifras importan, todas

Eso sí, me importan las cifras y me importan todas, no solo esas que sirven para dar grandes titulares día sí y día también. Porque quedarse en lo superficial en un asunto como esto puede dar lugar a muchos engaños y hay mucha gente con ganas de sacarle partido.

No hay que dejarse confundir por el sensacionalismo que invade webs y blogs desde que eso que llamamos la guerra de las consolas se demostró como un caladero de visitas, ni por los analistos que fallan año tras año y, ya no que es que no dimitan, es que ni siquiera se disculpan o rectifican sus palabras. Hay que procurar llegar hasta el fondo del asunto para entender qué está pasando realmente.

En este caso el ejercicio de contraste más sencillo es del de Nintendo frente a Microsoft. Como os expliqué hace un año, Nintendo tienen ahorros para estar décadas en pérdidas, no se van a arruinar de un día para otro, pero su continuidad en la industria del videojuego es cuestionada con cada paso en falso, negándoles el margen de error que cualquier multinacional posee en esta economía de los oligopolios. Por el otro lado, Xbox ha sido una marca ruinosa, deficitaria desde su planificación hasta hace un par de años, y solo un gigante como Microsoft ha podido absorber en su balance tamaño lastre sin entrar en crisis. Sin embargo, se ha leído muy poco cuestionando su futuro o su modelo de negocio porque las ventas sí acompañaban durante la vida de Xbox 360, sin importar la rentabilidad. O con una comparación, ¿cuántos coches creéis que vendería SEAT si pone el León a 6.000 euros?

Rentabilidad de la marca Xbox

Hablar de todas las cifras es hacer los análisis incluyendo a la consola líder del año, Nintendo 3DS, y no dejarla en un segundo plano como si fuera de un segmento de negocio distinto.

La realidad de Nintendo más allá de las cifras

Lo que también puso de relieve Wii es que ser la consola más vendida tampoco es garantía de tener el mejor catálogo. Los más viejos del lugar están escarmentados de debates y hastiados de excusas: la decisión de una compañía de la plataforma en la que publicar sus títulos depende de muchos factores y uno de ellos es sin duda la competencia que ejerce Nintendo. Las third parties lo nombran como la dificultad de competir contra los videojuegos first party, que siempre copan las listas de las consolas.

Pero si se mira como un agregado, engordar el catálogo de una consola como Wii y beneficiar a su fabricante es en el medio plazo facilitar que sea año sí y año también el vendedor número uno de software, o lo que es lo mismo, que se quede con parte del dinero que de otra forma podría llegar a las cuentas de resultados third party. Desde su punto de vista no es lo mismo que le vayan las cosas bien a Nintendo que le vayan bien a Microsoft.

Actualmente se aduce a la combinación de falta de potencia y de escasas ventas como las claves para dejar a Wii U sin juegos. Ni a la potentísima Nintendo 64 ni a la equilibrada Gamecube ni a la popular Wii le sirvió tener recursos de sobra para recibir títulos. En el primer caso el problema eran los costes, en el segundo las bajas ventas y en el tercero la potencia. En la ecuación que liga a Nintendo con las third parties cuando se despeja una incógnita surge otra al otro lado como por arte de magia y quizá elevada al cuadrado. Por eso yo prefiero dejar de mirar hacia donde todos apuntan y buscar en otro lado, quizá en esa lógica que aprendí hace tantos años en el Age of Empires que dice que lo mejor es que todos los pequeños se alíen contra el más fuerte, y luego ya se limarán asperezas.

Cifras y ventas, importantes para saber el destino de una consola, sí, pero no determinantes.