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Opinión: Un futuro por jugar

Con cada nueva generación de videoconsolas se amplían los horizontes que la anterior había impuesto. Sin embargo, en los últimos años hemos visto cómo aparecían siempre los mismos nombres en las listas de los más deseados y las fórmulas de éxito se han repetido hasta la saciedad. Como dijo el gran sabio: Renovarse o morir.

A estas alturas ha quedado demostrado que el sector de los videojuegos dista mucho de lo que fue en sus orígenes. Lejos han quedado los tiempos en los que un programador audaz podía diseñar una obra maestra él solito en su casa y publicarla de manos de una distribuidora importante. Nos hemos convertido en una industria pujante, capaz de mover números que compiten con la industria del cine y la música juntas. Presupuestos astronómicos, cientos de trabajadores por proyecto, millones de jugadores, apoyo a nuevas tecnologías…

 Cojamos a todas las distribuidoras y desarrolladoras y hagámosles una simple pregunta: ¿Qué habéis hecho por mejorar los videojuegos? Algunas alabarán sus adelantos gráficos, otras su sonido envolvente, sus doblajes con actores famosos, otros sus guiones redactados por plumas de bestsellers… éstas serán la mayoría. Pero habrá otras que dirán que intentan día a día experimentar con el jugador, proponerle cosas diferentes y forzarle al límite.

Entendedme, todos los aspectos de un juego son importantes, tiene que haber equilibrio, pero también considero que nos hemos convertido en una industria conservadora. No se empieza un proyecto sin estudio de mercado, año tras año los juegos más deseados son secuelas de las franquicias que un día demostraron que eran algo nuevo, se limitan a ser más de lo mismo. Entiendo que la inversión que se hace para el desarrollo de un juego es muy alta y que el estudio desee obtener beneficios, ¿pero eso justifica un estancamiento?

Ciertamente no todo es así. Con la renovada política de Nintendo (que no nueva, que hay que recordar que Nintendo ayudó a montar todo este tinglado en los tiempos de Hiroshi Yamauchi) materializada en Wii y Nintendo DS ha quedado demostrado su interés es explorar nuevas formas de entretenimiento. Suda 21 también pulula en lo podríamos llamar “desarrolladora independiente”, diseñando juegos diferentes y enamorando a todo el mundo con sus propuestas, al igual que lo hace el Team ICO, con sus cuidadas producciones.

Todo esto viene a cuento de un estudio al que tenía gran aprecio: Clover. Lamenté su desaparición enormemente. No hay nada más que ver su casi obra póstuma, Okami, para saber que pertenecían al segundo grupo. Una estética cautivadora y un planteamiento fresco. Un juego diseñado a jugar con nuestros sentidos y abrirnos a nueva experiencia. Por eso mismo no me extrañó que, casi como todo lo que acaba convirtiéndose en obra de culto, las ventas no fueran las esperadas y el estudio acabara cerrando.

Por eso mismo, mayor fue la alegría cuando saltó la noticia hace apenas unos días que varios de sus miembros habían fundado un nuevo estudio llamado Seeds. Pero no solo eso, había nombres muy grandes en ese nuevo estudio: Atsushi Inaba, creador de la saga de Viewtiful Joe y el antes citado Okami; Hideki Kimaya, creador de Devil May Cry; y, por último, aunque no menos importante que el resto, Shinji Mikami, padre de Resident Evil. Estos tres genios dejan Capcom, aunque los aficionados de Resident Evil tendrán la seguridad de que la quinta parte contará con el visto bueno de su creador.