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Nintendo, la esperanza caduca

Ignorar la Gamescom es comprensible pero saltarse el TGS es un error inadmisible.

Tal día como hoy, hace dos años, Nintendo ponía patas arriba el Tokyo Game Show sin necesidad de cruzar la puerta del recinto. Tan solo necesitó un vídeo de una hora a las tantas de la madrugada española para dar un golpe en la mesa y ratificar que Nintendo 3DS era la portátil llamada a triunfar. Era justo lo que sus compradores pasados, frustrados por pagar un 40% “de más”, necesitaban ver y lo que los futuros tenían que oir.

Dos años más tarde la situación se repite, esta vez con Wii U. Sin embargo, es martes del TGS y no hay ningún indicio de que Satoru Iwata se vaya a poner delante de la cámara para emitir Nintendo Direct alguna. Ni anuncio de juegos nuevos, ni apoyo third party japonés (solo 6 juegos confirmados para la feria), ni presumir de Nintendo 3DS. Ni siquiera otro vistazo a Mario Kart 8, Super Mario 3D World o Bayonetta 2, que por mucho tiempo que lleven dando vueltas siempre se han visto los mismos trocitos, están casi vírgenes.

Por eso el mazazo es aun mayor. Sin anuncios de third parties de relieve, viendo como pasan de largo juegos como GTA V y sin una palabra de Nintendo, ¿qué nos queda? ¿a qué nos agarramos para seguir teniendo fe en que la situación de Wii U va a cambiar? Gran respeto por los desarrollos independientes, a mi Teslagrad y Mighty No. 9 ya me los han vendido, pero no es suficiente para sostener el ánimo de un comprador que ya sabe lo que es el miedo porque lo ha tenido frente así en forma de un desierto de siete meses.

Hace tan solo unos días, Arturo Albero se preguntaba en estas mismas páginas si el tan esperado relanzamiento de verano de Wii U era real o solo un efecto óptico del calendario tras recorrer varias tiendas y no encontrar ni rastro de algunos juegos, aun menos de verlos anunciados en televisión. Voló la Gamescom, sin pena ni gloria, se podía esperar porque es más de enseñar que de anunciar. Pero que pase lo mismo con el TGS, que ni siquiera haya una breve declaración de intenciones, empieza a dar sensación de que algo malo está pasando. Abandono, incapacidad, descontrol. Y si es estrategia, peor.

Es cierto que Nintendo ha dicho varias veces que lleva su propio calendario, que los eventos los lee de una forma distinta a la gran industria y es sabido que no va a entrar al TGS; también que prefiere anunciar los juegos cuando falte poco tiempo para su lanzamiento y enseñarlos especialmente en los últimos tres meses ¡pero es que solo faltan dos para que llegue Super Mario 3D World! ¿A qué está esperando, a que llegue la última semana y ocurra como con The Wonderful 101, que la gente se dio cuenta de que era mucho más que un mata-mata sin sentido con un pedazo de tráiler de última hora que debía haber enseñado hace al menos un año?

Si quieren jugar al escondite por estaciones, que tengan muy claro en Nintendo que la esperanza de un jugador tiene fecha de caducidad, un dígito raro que se calcula en base a ferias, eventos y épocas de regalos. En este mundo consumista y acelerado en el que la gente acaba comprando lo que le entra por ojos, el equipo de Iwata se está convirtiendo en experto en dejar pasar oportunidades porque no genera ilusión ni expectativas positivas. Por supuesto que llegarán juegos y muchos, pero mientras no mejoren las sensaciones habrá un rechazo al producto cada vez mayor, una situación cada vez más difícil de revertir.

Y este TGS era el momento perfecto por al fuerza que arrastra desde hace años junto con el potencial de cara a las navidades. Además, ¿no dijeron que se retrasaba la gran actualización de verano a principios de otoño? Ni más ni menos que la semana que viene, a huevo. Pues no, nada de nada. Seguimos igual, esperando, hasta que la paciencia se acabe.

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