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El Fin del Mundo

El Apocalipsis como tema recurrente en los videojuegos

Hay varios motivos por los que está clarísimo que no es el Fin del Mundo. Probablemente el más importante es que no ha surgido un grupo de héroes itinerantes, resolviendo problemas por donde pasan, con crecientes poderes.

También sabemos que no es el fin del mundo porque a estas alturas tendríamos que tener alguna señal algo más indicativa que las profecías descabelladas y las malinterpretaciones de un calendario de una cultura milenaria. El cielo podría haberse oscurecido, podría haber aparecido un meteorito, un monstruo gigante, sonido de trompetas… Un Apocalipsis sin algo de teatro no es un Apocalipsis como Dios manda.

Por ejemplo, hace tres días a la Luna tendría que haberle salido una cara bastante siniestra y debería haber comenzado a acercarse peligrosamente a La Tierra, ¿os acordáis de The Legend of Zelda: Majora´s Mask? Habría sido un tema de conversación bastante tópico en los ascensores y bares, comentar que qué rara estaba últimamente. Por supuesto, habríamos tenido chistes en Twitter hablando del Morro Creciente de la Luna, lo que daría pie a chistes sobre la clase política… Ya sabemos cómo somos los españoles para estas cosas.

Tampoco hemos tenido una lluvia de estrellas por todas partes. Para ser un fin del mundo se ha echado de menos que apareciera un dragón tortuga con el caparazón lleno de pinchos, con corona y riéndose de forma malévola. Todo el mundo sabe que para un buen fin del mundo es necesario algún tipo de monstruo mítico. Y si escupe fuego, mejor.

Los videojuegos están llenos de ejemplos de cómo se tendría que acabar el mundo. Podría haber una civilización de seres sintéticos gigantes que quieran destruir toda vida orgánica (y formalizar el cargo de clase dominante a los iPhone y Galaxy, que entrarían en una guerra por los restos humeantes de La Tierra) como en Mass Effect. O el Sol podría tener un mal día, tener un par de erupciones desafortunadas y freírnos, aunque sabríamos entonces que habría una orden de asesinos que lo habría intentado evitar, como ocurre en Assassin´s Creed.

Fin del Mundo

Por supuesto están aquellos títulos que se lo toman de forma literal. En Darksiders II encarnamos a Muerte, uno de los Jinetes del Apocalipsis, y tenemos que redimir a Guerra, que precisamente ha sido culpado de provocar el fin del mundo. En el juego paseamos por un mundo devastado y tenemos que salvar a toda la humanidad de las garras de la muerte.

Las catástrofes naturales como terremotos, huracanes, tsunamis y volcanes también tienen cabida en los videojueos. Disaster Day of Crisis nos planteó una serie de situaciones apocalípticas bastante delicadas. Eso sí, no tenemos a los marines correteando por ahí y terremotos en ciudades superpobladas.

Fin del Mundo

Pero puede que mi favorita sea la de tener a un dios moribundo exterminador buscando la forma de recuperar todos sus poderes mientras vuelve locos a todos aquellos que se hacen con un libro misterioso. El toque gótico le proporciona estilo a esto de que el mundo se acabe y es cierto que últimamente todos estamos algo más locos. ¿Podría ser Eternal Darkness (y por ende H.P. Lovecraft) un juego profético?

Decididamente, la humanidad es única para inventarse cómo van a ser sus últimos días y los videojuegos no le andan a la zaga. ¿Cuántas veces hemos encarnado al héroe que tiene que evitar la destrucción o esclavitud del mundo? Y lo más importante, ¿cuál es vuestra favorita?

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