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La esperanza de los indies

El espíritu de los ochenta vive en el desarrollo indie.

Lo bueno de llevar treinta años jugando a los videojuegos es que se acaba teniendo perspectiva. No caeré en el aforismo de `cualquier tiempo pasado fue mejor´ , pero sí es incuestionable que ahora las cosas se hacen de forma diferente. La industria ha madurado y ahora se hacen cosas impensables hace quince o veinte años. La escala es ahora gigantesca. Como cuando un joven héroe de JRPG vive en su pueblo y de pronto se entera que hay todo un mundo ahí fuera que salvar, antes todo era más pequeño y simple y ahora más grande y complicado.

Evidentemente, ahora sigue habiendo grandísimos juegos, como antes, y la tecnología está llegando a un punto en el que el límite a lo que se pueda jugar a un videojuego estará en la imaginación de los que lo desarrollen. Vivimos una época fascinante en los videojuegos, una época de cambios, en los que cada gran lanzamiento es una inversión costosa, dependen muchas personas del él y un éxito es capaz de mover cantidades de cientos de millones de dólares.

Pero ahí está esa vocecita, ese personajillo que lleva toda una vida pegada al pad, echando de menos ciertas formas de hacer las cosas. A la mente me viene Another World, un título legendario para los 16 bits que fue desarrollado únicamente por una persona: Éric Chahi. Su caso es muy parecido al de Daisuke Amaya (Pixel) con Cave Story. Dos juegos que salieron con veinte años de diferencia pero que tienen en común: ser un trabajo artesanal y un gran éxito de crítica y ventas.

Larga vida a los indies

Son dos casos extremos, pero sirven para ilustrar algo muy importante. De no haber sido por la infraestructura online, los títulos descargables y el llamado entorno indie, Cave Story habría sido imposible que se comercializara hoy en día. Antes un juego no era una inversión tan importante, implicaba a menos personas y menos tiempo. Super Mario Bros. se creó en pocos meses, un tiempo impensable para cualquier título en la actualidad… a no ser que fijemos la atención en el mundo del desarrollo independiente, donde sigue habiendo equipos de desarrollo pequeños, que lidian con otro tipo de dificultades que las grandes superproducciones, donde el ingenio prima sobre la fuerza bruta y sólo sobreviven las buenas ideas, no los grandes nombres con mucho presupuesto.

En las últimas semanas he podido apreciar que las grandes majors se han volcado con estos desarrollos. Nintendo, Sony y Microsoft han levantado la mano y acogen con los brazos abiertos los pequeños desarrollos, concediéndoles facilidades para que sus proyectos salgan adelante. En PC es donde más evolucionado está este mercado y en plataformas como Steam los usuarios tienen acceso a ver proyectos inacabados y votar por su posible publicación.

larga vida a los indies

También tenemos los juegos descargables, no independientes, que manejan más presupuesto pero siguen conservando ese aura de innovación, riesgo y artesanía. Trine 2Nano Assault NeoDuckTales RemasteredJourney,LimboBrain… Son todos títulos que de haber salido en formato físico no habrían tenido ni la misma acogida ni hubieran sido tan rentables, incluso pondría en duda su existencia de haber tenido la imposición del DVD o el Blu-Ray.

Como jugador, estoy encantado. En los desarrollos descargables e independientes veo el reflejo de la época y los modos de trabajo que me llevaron a enamorarme de este mundillo. Vuelven los juegos de rol, los títulos de plataformas, las 2D y, sobre todo, la variedad artística. No sólo hace falta destacar por ser un buen juego, sino que hace falta una buena idea para salir adelante en este sector.

Estos títulos son el complemento perfecto para las grandes producciones y cada vez van a ir cobrando más importancia. Las grandes thirds tendrán sus superproducciones, cada vez asumiendo menos riesgos y con sagas reiterativas. Sin embargo, el juego independiente va a rellenar huecos de calendario, habrá pequeñas producciones que nos alegren y sorprendan a lo largo de estos años y, por primera vez, todas las grandes están de acuerdo en que esto va a ser así y que hay que apoyarlo. Larga vida al juego independiente, es el que creo que va a salvar a la industria de la monotonía.

Este artículo refleja una opinión personal del autor y Revogamers no tiene por qué compartirla.

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