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El día que conocí a Miyamoto

Sueños de infancia

El sábado pasado pude cumplir uno de mis sueños como profesional del sector de los videojuegos y como jugador que lleva 27 años disfrutando con los juegos de Nintendo: conocer a Shigeru Miyamoto.

Hay mucho figura por ahí suelto que dice bordarías, que se pavonea o dice frases lapidarias, que le gusta salir en titulares para hacer publicidad o por satisfacer sus ansias de protagonismo… Miyamoto es la antítesis absoluta de este tipo de gente. Es un hombre sencillo, humilde, de sonrisa presta, ojos inquisitivos y que posee una visión  muy personal de los videojuegos. No es la única, todos los sabemos, y también él, pero es la que sigue Nintendo. Y es una perspectiva que no sólo ha conseguido crear obras maestras a lo largo de 30 años, sino que también es la perspectiva que ha ayudado a convertir a Nintendo en la desarrolladora de videojuegos más importante del mundo.

Miyamoto

Shigeru Miyamoto es un hombre de convicciones que ha ido viendo y participando en la evolución de los videojuegos desde una forma más de diversión hasta la forma principal de entretenimiento en todo el mundo, en la industria del ocio más importante y que mueve más dinero. Es una de las figuras más importantes del sector, tanto por lo que he hizo a principios de los años 80 como lo que hace ahora mismo en Nintendo. Treinta años de historia viva del videojuego. Puede que haya gente que no esté de acuerdo con él, pero lo indudable es que su solidez de planteamientos es comparable a los cimientos de una montaña. La posibilidad de estar a su lado, de compartir una fracción de su tiempo y poderle preguntar algo es un sueño hecho realidad.

Y si hay algo con lo que te quedas de Shigeru Miyamoto es que después de cuatro días de visitas y homenajes, de un viaje a la otra punta del mundo, de cenas institucionales, de preguntas de todo el mundo, de estrés y de estar a semanas de un lanzamiento de producto clave para la compañía, con todo eso encima, se siente con una docena de periodistas y no sólo conteste con una sonrisa en la boca, sino en los ojos.  E insista en que todo el mundo haga su pregunta, a pesar de que el tiempo previsto inicialmente se acabe. Y, después de todo eso, se quede todavía un rato más firmando autógrafos y viendo fotos y dibujos que le llevábamos todos, llenos de cariño.

miyamoto

Hay gente que colecciona autógrafos, sin importarle de quién sea. Mitómanos que buscan al famoso por el hecho de ser famoso. Lo que yo pude ver el otro día fue a diez o doce profesionales que no se podían quitar la sonrisa de la cara y miraban y remiraban su Zelda (desde el de NES hasta el Ocarina) firmado, su Super Mario World japonés, su 3DS autografiada con un dibujito de Mario… Durante unos instantes todos fuimos niños pequeños, llenos de ilusión, porque Miyamoto no es sinónimo de grandes historias, de planos cinematográficos, de moralidad ambigua…

Shigeru Miyamoto es un fontanero barrigudo que salta en un mundo donde los champiñones tienen ojos, un héroe que busca a una princesa secuestrada armado con su espada, un mono gigante que come plátanos en la selva, un astronauta que busca volver a casa gracias a un batallón de sacrificados hombrecillos planta… Miyamoto es nuestra infancia, mi infancia, de donde atesoramos algunos de nuestros mejores recuerdos.

¿Cómo no sonreír y emocionarse?

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