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Derecho a la rabieta para los desarrolladores

Parece que solo los usuarios y los periodistas pueden despotricar mientras los creadores se quedan recibiendo palos.

El número de circo de la semana, con refresco y palomitas obligatorios, lo ha protagonizado Phil Fish, al enfrentarse públicamente a un reportero de Gametrailers llamado Marcus Beer. El origen, de la polémica, negarse a participar en un reportaje en el que se le iba a forzar a desdecirse en sus críticas a Microsoft. El resultado, la cancelación del videojuego Fez II y el abandono de la industria del videojuego por parte de Fish.

¿Estamos locos? ¿Cómo hemos podido llegar a esta situación? El desarrollador dijo que su renuncia a los videojuegos no es solo por esta pelea, que solo ha sido la gota que colma el vaso. Que está harto de los “abusos” que se producen día sí y día también. Quien ha seguido su trayectoria sabe que Fish no es un tipo fácil y los insultos que dedicó a Beer están fuera de la relación profesional que debe mantener con la prensa, pero no es menos cierto que hay una desproporción total en esta relación a tres bandas entre jugadores, creadores y periodistas.

Phil Fish

No falla, los desarrolladores son los muñecos de trapo de todo el que quiera despacharse a gusto, en reportajes y artículos, en redes sociales y en comentarios de foro. No me refiero a las críticas a un juego mal hecho o aburrido ni tampoco a las denuncian de los abusos, ni siquiera a las opiniones negativas por cuestión de gusto, todas ellas legítimas, aunque en ocasiones desproporcionadas y jocosas. Hablo de los insultos, las burlas, el menosprecio que multitud de personas les dirigen sin pensar en las consecuencias.

Y la cosa va aun más allá cuando alguno de ellos trata de defenderse porque entonces pasan a la primera página, alimentando esa sed de morbo y batalla que esta sociedad tanto consume y que hace, por ejemplo, que Telecinco sea una de las cadenas más vistas de España.

"Tú (Fish) no debes nada a ningún periodista de videojuegos. Sólo debes un gran juego a la comunidad, trabajo que espero recuperes en un futuro cercano”, son las palabras que le ha dedicado Cliff Bleszinski, creador de Gears of War. El ex de Epic Games sabe lo que es enfrentarse a los medios y a los jugadores, aunque él cuenta con un buen batallón de seguidores que le apoya y le defiende. Esa es la otra gran diferencia, que tampoco todos los desarrolladores son iguales ya que el caché no solo es dinero, también suele transformarse en apoyos.

Lo peor de todo esto es que tanto Fish como cualquier otro desarrollador deben acostumbrarse a esta realidad, porque la relación no va a cambiar. El comportamiento mayoritario en los círculos sociales digitales no se caracteriza por el respeto ni por los argumentos mayoritarios, y además los grandes medios han aprendido que cuanta más batalla en sus sitios, más visitas, y por tanto más páginas vistas pueden vender a los anunciantes. Por otro lado, las redes sociales han acercado mucho a estos tres grupos, y a la vez que se ha enriquecido la comunicación también ha aumentado el acoso personal, directo sobre las personas que son señaladas con el dedo.

Seguro que más de uno se merece una buena dosis de cera, y precisamente Fish es uno de los que tampoco saben contenerse y gozan entrando al trapo. Pero la tendencia general es que cada vez hay más insultos repartidos indiscriminadamente y así no serán ni uno ni dos los desarrolladores que quieran abandonar esta industria en la que hay tanta exposición directa con el cliente, que muchas veces se siente mucho más que un mero cliente. En algún punto debe estar el fin.

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