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El 4 de Julio de los videojuegos

La bandera estadounidense va a ondear bien fuerte, fortaleciendo el aislamiento de las consolas de Nintendo.

Sony se enfrenta a otro problema distinto, el de ser el segundo plato. En multitud de ocasiones, los medios americanos hacen sus contenidos como vídeos o análisis de juegos multiplataforma con Xbox 360. Y nada hace pensar que vayan a cambiar por una PS4 en el futuro. Su exposición es clara, publicidad gratuita. 

Y los desarrolladores nipones lo tienen aun peor. Se está extendiendo una matriz de opinión de que sus videojuegos son malos, con una base real pero bastante sobrealimentada por los medios. La crítica es mucho más rigurosa con los juegos orientales que con los occidentales, partiendo de esa subjetividad imposible de eliminar, pero que tampoco intentan ocultar.

Los desarrolladores

Sin videojuegos no hay videoconsolas y aquí es donde se está librando la mayor batalla de la industria en estos momentos. Esta tarde asistiremos a una ceremonia de amor entre EA y Microsoft. Los dos gigantes estadounidenses se necesitan para sacar adelante esta conquista del mundo (de nuestro mundo) y ya hay confirmados cuatro juegos para hoy.

Nintendo ya está fuera del mapa, pero aun es pronto para dejar a Sony de lado porque siguen siendo muchos sus fieles. Mi pregunta es, ¿por cuánto tiempo? ¿comenzaremos a ver exclusivas temporales para la nueva Xbox?

Entre las dos se sientes capaces de abastecer al mercado anglosajón, deportes y FPS. Pero a esta cita del 4 de julio de los videojuegos no pueden faltar ni Activision ni Take Two. No veo a Bobby Kotick casándose con nadie y formando parte de un frente estadounidense del videojuego, lo suyo es exprimir hasta el último dólar posible.

Nintendo y el frente estadounidense

Si la situación evoluciona por este camino, el aislamiento de Nintendo será cada vez más patente. El acuerdo con SEGA es un paso interesante, pero no compensa desde el punto de vista comercial la pérdida de Electronic Arts más el posible abandono de Take Two.

Tecmo-Koei y Namco Bandai también están haciendo algo semejante, apostando con más fuerza por las plataformas de su país incluso en los multiplataforma. Se podría decir que también están formando un frente nipón, aunque su excusa podría ser que su mercado es muy raro y la diversificación sí tiene sentido comercial.

Por otro lado, que un hardware americano se alce al número uno tampoco quiere decir que los editores de software japoneses queden marginados, seguirán siendo felices partícipes de su éxito en la medida que sean capaces de satisfacer al mercado anglosajón, algo que parece que se les está complicando poco a poco. Entre medias quedaría Ubisoft, que ha sabido sortear muy bien estas rivalidades mostrándose amable y participativa en todos los frentes, evitando enemistades.

Los casi dos años de liderato de Xbox en Norteamérica han sido a costa de Nintendo, algo menos de Sony. Sin embargo, el tremendo parecido entre esas dos consolas puede desequilibrar la balanza hacia un lado de forma muy brusca, como ya pasó con la propia PS2, y no hay que alzar mucho la vista para ver en qué lado se están poniendo las pesas.

Al final, la última palabra la tiene el consumidor. Nintendo ganó la séptima generación por ventas y por rentabilidad, pero su final fue demasiado abrupto. La octava batalla está a punto de comenzar.

Este artículo refleja una opinión personal del autor y Revogamers no tiene por qué compartirla.

¿Qué opinas del asunto? ¿Hay un intento de echar del mercado a las empresas niponas por parte de las americanas?