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Ver la versión completa : Relato - La Aventura Fantástica



Xisco_01
30th August 2006, 08:27
Hola Revo-mans & Revo-girls!

Hoy me encuentro bien, y he decidido mostraros una obra que hice hace unos cuatro años.

Se trata de un relato basado en los personajes de una partida de rol de unos compañeros. Uno de ellos es dibujante, y queria hacer un comic basado en esos personajes y como no es muy bueno inventando historias me lo pidió a mi (siempre he sido muy imaginativo :sorrisa: ).

Así que os presento "La Aventura Fantástica De Astaroth, Koridel, Mitsuro Y Mortius En El Mundo De Heled", un relato ya terminado que iré posteando cada semana, pues es bastante largo.

Podréis ir viendo que es bastante malo en narrativa, pues está pensado para verse tipo "cómic", pero puede leerse...

PD: Acepto críticas constructivas y destructivas. :cunao:
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Capitulo 1: Heled, El Planeta Tierra.

Episodio 1: En el Futuro

El golpe seco del cuerpo caer sobre el ring de plástico reforzado acolchado sonó por todo el estadio. Los gritos de los aficionados retumbaron, levantando sus puños o sus pancartas hacia el cielo, emulando el gesto de victoria del luchador que seguían.
El luchador hizo el gesto, soltando en el movimiento unas gotas de sudor que volaron por el aire, impactando en el suelo y salpicando el inmóvil cuerpo del otro luchador.
Un grito desgarrador salió de su boca, tapada por un pañuelo ajustado a su cara. Empapado de sudor. Sus grandes cejas negras se curvaron, haciendo contraste con sus ojos blanquecinos.
Su cabeza rapada brillaba a causa de los focos y de su sudor. Sus músculos muy pronunciados brillaban y temblaban a cada movimiento del luchador, hasta que los tensaba y quedaban mas duros que el acero. Gritó de nuevo.
Una voz electrónica resonó en el estadio. “El ganador del combate de esta noche es, ¡Astaroth!”. El publico volvió a gritar de alegría, y haciendo un coro empezaron a gritar su nombre. “¡Astaroth, Astaroth, Astaroth!”. El luchador caído en el suelo intentó levantarse. Astaroth, sin mirarle le dio una patada en la cabeza, dejándole inconsciente. Debajo del pañuelo de su cara se notó una sonrisa de satisfacción.


-.¡Nada de fotos, lárguense; ya daremos explicaciones en la rueda de prensa¡. ¡Largo!
Gritaba Loucester a un grupo de fotógrafos de la prensa deportiva. Loucester era el manager de Astaroth. Iba vestido con un traje azul, con corbata a juego y zapatos de charol.

Hacia años que era el manager se Astaroth. La verdad es que no lo era con gusto. Un día se presentó a su despacho de la calle Maine, en Chicago. Casi rompió la puerta de un manotazo al no dejarle pasar enseguida. Astaroth iba vestido como unos pantalones ajustados negros, marcando su musculatura en las piernas, y con un chaleco igualmente negro desabrochado, de cuero. Su peinado era un pelo negro de cresta. Sus ojos blanquecinos destacaban frente a su cuerpo. A simple vista parecía un zombi sacado de una película de terror. Tenia una piel de un color morado oscuro. Loucester sintió terror al verlo entrar. Su voz, de un tono excesivamente grave sonó casi como un quejido. “Quiero ser luchador” Dijo estirándose, mostrando su increíble altura. Caminaba encorvado hacia delante, pero bien derecho superaba los uno noventa, al menos.

Loucester soltó un suspiro al cerrar la puerta del vestidor. “Y aquí estoy” pensó arreglándose la corbata y dirigiéndose a las duchas.
El ruido del agua sonaba en la estancia. Por el techo corría el vapor producido por el agua caliente, formando círculos y giros en el aire.
Astaroth estaba en la última ducha. Loucester pensó “que la ducha o es muy pequeña, o él es demasiado grande” al ver a Astaroth sobresalir de la ducha, viéndole hasta el pecho.
El agua recorría su piel morada. Su pañuelo, ahora completamente mojado y chorreante, se pegaba a su piel de la cara, mostrando su faz tal y como la escondía. Deformada.

Loucester siempre creyó que Astaroth había tenido un accidente de pequeño, ya que tenía la mandíbula deformada. Eso no le impedía comer, beber, hablar o incluso ligar. A pesar de su aspecto extraño, Loucester aprendió con el tiempo que Astaroth era una persona como las demás. Eso si, gigante y de una fuerza desorbitada.

Astaroth giró su cabeza hacia Loucester. Los ojos blanquecinos. Loucester tragó saliva. Esos ojos lo ponían nervioso.
-. ¿Ya se han ido?
Preguntó Astaroth, cerrando el grifo del agua. Hizo un movimiento casi animal y se deshizo del sobrante de agua de su cuerpo.
-. Si, esta vez he sido rápido, ¿verdad?
Contestó Loucester apoyándose en una pared de una de las primeras duchas. Notó que Astaroth sonreía bajo su pañuelo.
Éste salió de la ducha cubierto solamente con una pequeña toalla, que utilizaba para cubrir sus partes íntimas.
Loucester vio de nuevo la enorme cicatriz que cruzaba el estomago de Astaroth.
Éste desapareció hacia las taquillas. Al rato volvió con unos pantalones negros ajustados y un chaleco negro, y con un pañuelo igualmente negro seco en la cara.
Loucester recordó su primer encuentro de nuevo. Sonrió ligeramente.
-, Vamos. Ahora debemos ir a la rueda de prensa.
Dijo Loucester dirigiéndose a la salida, cogiendo el enorme brazo de Astaroth.
Notó que no se movió ni un milímetro. Se giró y miró a Astaroth. Los ojos blanquecinos.
-. Hoy no iré, Lou. Tengo cosas que hacer.
Dijo Astaroth agarrando un petate de su taquilla. Solo tuvo que alargar su brazo.
Loucester puso los brazos en jarras.
-. Tenemos un deber pendiente con la gente. Has ganado veintiún combates seguidos sin recibir un solo golpe. ¡La gente desea saber cosas de su héroe!
Dijo Loucester intentando no parecer nervioso.
Astaroth parecía ignorarlo. Se giró hacia la puerta.
-. Lou... sé que tu puedes arreglártelas sin mí perfectamente.
Dijo Astaroth colocándose el petate sobre su hombro derecho.
Loucester se rascó la cabeza nervioso.
-. Escucha, ya hace diez veces seguidas que debo hacer la rueda de prensa yo solo. ¡La gente te quiere a ti!
Dijo Loucester intentando dar sensación de emoción en la última frase.
Astaroth siguió dando pasos hacia la puerta.
-. Te veré mañana en el gimnasio.
Dijo finalmente Loucester, sintiéndose derrotado. Astaroth alzó su mano izquierda a modo de despedida. Con la misma mano abrió la puerta.
Una docena de estallidos luminosos dejaron a Loucester ciego por unos instantes. Astaroth no pareció inmutarse.
Varios periodistas se le acercaron, haciéndole numerosas preguntas a la vez. Los micrófonos casi le impedían ver hacia donde se dirigía.
Las incontables voces ensordecieron a Loucester. A él ninguno se le acercó.
De pronto, Astaroth agarró a uno de los periodistas por la cintura. La enorme mano se lo permitía. Levantó al hombre casi un metro y no hizo ningún esfuerzo. Lo dejó a su lado. Dio a conocer su poder de nuevo.
La bandada de periodistas lo dejaron en paz, al ver su indiferencia hacia ellos.
Loucester despertó de sus pensamientos, al ser arrollado por la bandada de buitres carroñeros en busca de respuestas. “Te odio, Astaroth” Pensó mientras alguien le tiraba de la corbata. Ahogándolo.


La sala gris plateada era extensa. Ocupaba toda una planta del edificio de la empresa en seguridad “Mitsu”.
La sala era grandiosa, decorada con objetos japoneses, sobretodo armaduras del Japón feudal.

Al fondo, frente a unos ventanales que daban al exterior estaba situada una mesa. Una mesa muy lujosa de caoba, sencillamente decorada. Unos sables japoneses dispuestos en su horizontalidad, y una lamparilla también plateada, que iluminaba el gran sofá negro, girado hacia el ventanal; donde se encontraba fumando un puro el jefe, señor y director de la empresa.
Dio un tirón largo al puro, soltando luego una bocanada de humo que subía, haciendo formas serpenteantes y harmoniosas. No llegaba al techo. Un sistema de auto aireado eliminaba el tabaco del ambiente.

Una sonrisa de felicidad marcaba la faz del señor.
Su largo cabello negro, envuelto en un extraño moño típico japonés y su perilla de unos cinco centímetros, atada con un extraño cordel oscuro, así como sus ojos rasgados, daban a conocer su lugar de nacimiento y su pasión por su cultura antigua.
Miró hacia el exterior. Un exterior negro y sucio.

La humanidad había llegado al punto en que casi todo el planeta era una gran ciudad. El cielo, limpio gracias a un invento de un sabio ya casi ancestral, dejaba pasar la luz del sol. Los edificios, grises y sucios; llegaban hasta lo mas alto del limpio cielo. El sonido de aerotransportes y demás aparatos voladores resonaban e la otra parte del ventanal.

Unos pasos pusieron en alerta al señor.
Giró su sillón y puso su puro ya casi terminado en un cenicero que sacó casi al instante de un cajón de su escritorio.
-. Señor Mitsuro, ya han llegado los nuevos hombres. Están listos para su instrucción.
Dijo un hombrecito bajo, también oriental como el señor Mitsuro.
Éste se levantó, y se estiró su chaqueta verde oscura hacia abajo. Su traje, todo verde, ocultaba un cuerpo marcado de músculo, heridas y tatuajes.
-. Muy bien, ahora mismo voy a ver como reaccionarán ante mis hombres ya entrenados. Ya sabes que hacer.
Dijo con su voz algo ronca. El hombrecillo saludó al modo oriental y volvió tras sus pasos.
Mitsuro agarró su bastón, apoyado en la mesa. Era difícil verlo si no sabias que estaba allí.
Empezó a dirigirse hacia una pared de la estancia. Levantó su bastón e hizo un movimiento muy rápido hacia la derecha con él.
Una puerta oculta apareció, abriéndose con un sonido mecánico.
Ante él apareció un pequeño pasillo que llevaba a una puerta negra. Con unos cuantos pasos llegó a ésta y la abrió.
El sonido de maderas chocando y gritos de dolor hicieron que Mitsuro diera un pequeño movimiento. No esperaba ese nivel de decibelios ese dia.
Una extensísima habitación llena de hombres desnudos de cintura para arriba practicando artes marciales o practicando con fusiles llenó de jubilo a Mitsuro.

El también había empezado así, en una empresa de seguridad al estilo oriental antiguo; aprendiendo artes marciales y el uso de la mas alta tecnología.
Muy pronto destacó ante los mismos de su compañía, convirtiéndose inmediatamente en Sargento.
Sus superiores vieron futuro en él, dándole las misiones mas peligrosas y difíciles que nunca daban a nadie. Él las superaba sin ninguna dificultad.
Muy pronto y con solo veinticinco años llegó a Capitán General, el rango máximo.
Logró convertirse en el mas alto guerrero de su tiempo, quitando del pedestal a su maestro Norimoto, fundador de la empresa de seguridad “Nori Security”, la mas alta en calidad de seguridad y de apoyo militar.

Mitsuro, con el tiempo fundó su propia empresa, y desbancar a la “Nori Security”, entrenando él mismo a sus hombres.
Se hizo un lugar en el mundo con su valentía y su honor; aunque también tuviese manchas negras en su expediente.
Era un mujeriego. Si le interesaba una mujer la conseguía a cualquier precio. También era un fanático del combate con katanas. Siempre retaba en duelo cada año a alguno de la competencia, y por supuesto, vencía.
Aunque no vendía su habilidad, se entrenaba duramente cada día, manteniendo su destreza y su fuerza de juventud.

Mitsuro se pasó la mano por la perilla, erizando sin querer algún pelo.
El grupo de nuevos estaba siendo apaleado por sus hombres. Mitsuro rió fuertemente. Era una muestra de lo que deberían pasar para ser unos perfectos hombres de honor. Él también pasó por eso.
El hombrecillo de antes estaba a su lado, mirando el espectáculo con unas gotas de sudor de su frente. Encontraba algo cruel la manera de enseñar de su señor, pero la verdad, es que resultaba efectivo.
El primer día median a los nuevos con los alumnos mas aventajados de la compañía. Por supuesto, los nuevos eran vencidos de la manera mas rápida posible. Eso hacia ver a los nuevos que Mitsuro, el señor, no iba de bromas. Que entrenarían hasta conseguir ser unos excelentes espadachines y unos perfectos tiradores.
-. Ya es suficiente. Que lleven a los nuevos a la enfermería y que luego empiecen el entrenamiento primario. Esta vez parecen un poco robustos.
Dijo Mitsuro levantándose y dirigiéndose hacia la puerta. El bastón resonaba a cada paso.
El hombrecillo se ruborizó.


El viento helado levantó la capa oscura de Koridel.
Su piel blancuzca se erizó al sentir el frío del aire invernal. Se colocó bien la capucha y siguió caminando hacia la feria de la ciudad.
Desde donde se encontraba podía ver la gigante noria flotante volar en el cielo, y luces de focos enfocar las nubes del cielo. Era de noche.

Koridel iba vestido completamente de negro. Una capucha cubría su cabeza y un pañuelo su cara. Era un caza recompensas. Un chaleco antibalas oculto bajo la ropa y sus armas ocultas le hacían sudar, pero el viento helado de la zona hacia ruborizar a cualquiera.

Desde que él recordaba, siempre había sido cazador de recompensas. No se acordaba de haber hecho nada mas.
No era el trabajo que uno mas deseaba, pero le permitía comer y disfrutar de lo que mas le gustaba, la acción.
La acción le hacia volverse casi un animal, como un pez en el agua.
Normalmente cazaba criminales, y casi nunca los entregaba vivos. El momento de la persecución y del enfrentamiento le hacían sentir vivo. Vivo de verdad.

“Dios, debo darme prisa. Puede que no lo encuentre allí”. Pensó mientras aumentaba el paso.
Bajo la capa empezó a preparar la pistola. La puso en “Desintegrar”. Se lo pensó otra vez y la puso en “Adormecer”.
“Esta vez lo entregaré vivo. Debo unos cuantos dólares de mas este mes”. Dijo mientras se agarraba la capucha, movida por un soplido de aire helado.


-. Y ahora, estimado público; haré levitar esta señorita solo con mi pensamiento.
Dijo el mago, señalando a una niña rubia sentada en una tosca silla de madera.
Los pocos niños que estaban dentro de la pequeña construcción de feria empezaron a aplaudir.
El mago, vestido con una túnica verde brillante, un gorro de punta del mismo color y una barba blanca limpísima hizo un movimiento con el dedo y la niña empezó a levitar sobre el resto de niños.
El mago hizo una sonrisa, y con otro gesto volvió a la niña a su lugar.
-. Y eso ha sido todo, niños. Hasta la próxima. Espero que os haya gustado.
Dijo el mago haciendo una reverencia.
El pequeño grupo de niños empezó a aplaudir enérgicamente y a silbar; así como corear con fuerza el nombre del mago. “Mortius, Mortius, Mortius”.
La cara del mago enrojeció de vergüenza. No se había acostumbrado al mundo del espectáculo.


En el pequeño vestidor de tras la sala de espectáculos, Mortius, el mago, dejó su gorro verde brillante en el perchero. Se quitó la túnica del mismo color y la dejó en el mismo lugar que el gorro.
Agarró su túnica normal, de un color blanquecino y algunas zonas de azul y se la puso sin miramientos.

Sabia que daba una visión errónea de un hechicero. Él lo había sido durante toda su vida. Actualmente, pero; los hechiceros casi habían desaparecido. La tecnología había llegado a tal punto que la magia no era necesaria.
Antes, para ganarse la vida trabajaba como medico, como constructor o incluso, en sus momentos mas bajos, como caza recompensas. Incluso ayudó al gobierno en una misión secreta en otro pais. Solo tenia que espiar a un posible terrorista. Fue sencillo.

Se sentó en la única silla de la pequeña sala, de unos dos metros cuadrados. Un pequeño lugar donde cambiarse.
Se rascó su larga barba blanca. Era auténtica. A veces, los niños, al acabar el espectáculo le preguntaban si podía dejarles tocar la barba, y él, casi con ira se negaba. La tenía como un tesoro de sus ancestros, como la única identidad de que fuera un auténtico hechicero.
Mortius dijo unas palabras susurrantes, y en su mano apareció un vaso con agua.
Se la bebió de un trago. Eructó, e instintivamente soltó “Perdón”, a pesar de estar solo. Su carácter educado y culto lo dominaba aunque a veces su parte, digamos, negativa aparecía, mostrando su lado mas salvaje.
Se levantó y estiró la espalda. Se giró hacia la puerta.
Unos golpes sonaron.
-. ¡Vaya, Llaman!
Dijo jocoso. Sonrió ladeando el labio y se dirigió a abrir.

...Continuará
:cunao:

EDIT:

Para vagos, he aqui la versión entera en doc.
http://www.megaupload.com/?d=75S3Y0WI

Colmi
30th August 2006, 08:30
Está bien, lo poco que he leido

Xisco_01
1st September 2006, 12:44
Pero que éxito...
:nada:

PD: ¿Pongo el capitulo 2, o lo dejo en un "Continuará permanente"?

Kalas Matacasuals
1st September 2006, 12:58
Bueno, Xisco, la cosa promete porque no es el típico fic, ni mucho menos...
Pero es mejorable. Vamos a ver:
-1) Varias expresiones incorrectas. No es algo muy relevante, pero es corregible.
-2) La extraña manía de poner los comentarios de cada diálogo en un punto aparte.
-3) Desarrollar CUATRO hilos narrativos simultáneos. Y además cortos. Es una barbaridad, en mi opinión. Las partes de Astaroth y Mitsuro están muy bien (esta última me ha dejado con ganas de un segundo capítulo), pero las otras parecen casi superfluas en comparación, sobre todo por ser relativamente cortas. El cazarrecompensas parece casi un personaje de relleno, y tras mostrar un mundo urbano de aspecto un tanto sucio y decadente (que me gusta, por cierto), relatar un show infantil con un mago resulta un poco chocante.

Bueno, lo mío son consejos, no te lo tomes a mal. Pero sería mejor que les hicieras caso. Espero el segundo capítulo.

SamusAran
1st September 2006, 13:17
Bueno, yo también espero el segundo capítulo, sobretodo por las dos historias que ha dicho Kalas, que tienen más "gancho".

Xisco_01
1st September 2006, 13:18
Bueno, Xisco, la cosa promete porque no es el típico fic, ni mucho menos...
Pero es mejorable. Vamos a ver:
-1) Varias expresiones incorrectas. No es algo muy relevante, pero es corregible.
-2) La extraña manía de poner los comentarios de cada diálogo en un punto aparte.
-3) Desarrollar CUATRO hilos narrativos simultáneos. Y además cortos. Es una barbaridad, en mi opinión. Las partes de Astaroth y Mitsuro están muy bien (esta última me ha dejado con ganas de un segundo capítulo), pero las otras parecen casi superfluas en comparación, sobre todo por ser relativamente cortas. El cazarrecompensas parece casi un personaje de relleno, y tras mostrar un mundo urbano de aspecto un tanto sucio y decadente (que me gusta, por cierto), relatar un show infantil con un mago resulta un poco chocante.

Bueno, lo mío son consejos, no te lo tomes a mal. Pero sería mejor que les hicieras caso. Espero el segundo capítulo.

1- Totalmente de acuerdo. Es lo que pasa al escribir sin ser muy bueno con la lengua.

2- Esa manía la arrastro desde hace mucho, y creo que es difícil de quitármelo. lo intentaré.

3- Esto tiene lógica un par de capítulos más adelante. Tranquilo, que eso es solo la introducción.

Decir (y aclarar) que de momento no tengo ánimos ni tiempo para retocar la historia, así que la dejo tal cual.

Por supuesto que haré caso a vuestros comentarios, pero de momento no podrán verse reflejados en el relato.

PD: Gracias por el comentario, Kalas. :sorrisa:

Xisco_01
1st September 2006, 18:39
Episodio 2: La Reunión

Moritus abrió el pomo de la puerta sin dejar de sonreír. Una figura vestida de negro y cubriéndose la cabeza con una capucha igualmente negra ocupaba parte de la puerta. El viento hacia mover la capucha y la capa del sujeto.
-. Hola, bienvenido Koridel.
Dijo Mortius haciendo un gesto de bienvenida. Koridel le miró casi de reojo.
-. Necesito tu ayuda, Mortius.
Dijo Koridel con un quejido. Mortius notó que Koridel no estaba en plenas condiciones.
-. ¿Qué te pasa, amigo mío?
Preguntó preocupado Mortius. Koridel casi al instante cayó de rodillas.

Mortius tenia los ojos cerrados, y murmuraba unas palabras inteligibles. Tenia sus manos sobre el costado derecho de Koridel. De sus dedos salían unos colores y unos brillos hipnotizantes que se introducían en la herida de Koridel.
Una quemadura importante. Mortius retiró las manos.
-. ¿Quién te ha hecho esto?
Preguntó, apoyándose en la puerta, la cual soltó un crujido.
Koridel bebió un sorbo de agua del vaso que le había dado Mortius.
-. Otro mago. Es un fugitivo de la ley. No sé por que decidí ir tras él. Según el informe que recogí en la policía, no parecía peligroso; ni poderoso.
Bebió otro sorbo.
-. ¿Otro mago? ¿Un mago como yo?
Preguntó impaciente Mortius, acercándose a Koridel con un gesto impropio de él, la curiosidad infantil. Koridel asintió con la cabeza.
-. Se que resulta extraño, pero diría que es incluso mas poderoso que tu.
Dijo Koridel. Mortius se enderezó y una aura rojiza apareció a su alrededor, haciendo temblar toda la pequeña estancia.
-. ¡Nadie es mas poderoso que yo!
Dijo con una voz mas grave de lo normal. Sus ojos reflejaron fuego.
-. Bueno, vale. Cálmate. Era una broma. Es poderoso, eso si. Lo extraño es que el informe policial lo tachaba de “poderes mágicos mínimos”.
Dijo Koridel moviendo los brazos. Mortius mostró que no iba en serio.
-. Un hechicero, y poderoso dices. Hmmm, Eso es extraño de ver actualmente. Ya casi no hay hechiceros. ¿Seguro que no te disparó con alguna nueva arma de fuego? Eso hubiese hecho que pareciese más poderoso, sobretodo si el arma era eléctrica.
Dijo Mortius. Koridel negó con la cabeza, mientras bebía el último sorbo de vaso, desapareciendo éste inmediatamente después.
-. No, estoy seguro. Tengo conocimiento de todas las armas actuales y eso no era un arma. Además, dolía igual que el hechizo que me lanzaste tú hace años.
Contestó Koridel. Se levantó y agarró la capa de Mortius.
-. Sé que tienes curiosidad de ver a este hechicero. ¿Vienes conmigo?
Dijo entregándola a Mortius. Éste puso una cara de ignorancia.
-. Ya no soy un caza recompensas, ¿recuerdas? Lo dejé hace ya tiempo. Ya me bastó ir contigo unos años y con esa pandilla de salvajes. Ahora tengo un empleo noble.
Koridel le miró haciendo una mueca.
-. ¿Noble? Te has convertido en un mago de espectáculo, en un bufón que divierte a la gente. Tu fuiste un gran mago, Mortius. Hubo un tiempo en que todo el mundo conocía tu nombre. Mírate ahora; solo te conoce los niños que vienen a la feria, que olvidan tu nombre al ver los caballitos.
Dijo poniendo la mano derecha sobre el hombro de Mortius.
Éste la apartó.
-. Mejor ser conocido por niños que ser conocidos por la zona negativa y sus benefactores.
Dijo enojado Mortius. Sus miradas se cruzaron.
-. Ya volvemos a discutir. ¿Ves como debemos trabajar juntos? Vamos, acompáñame y ayúdame a atrapar a ese maleante.
Dijo Koridel dando un suave golpecito con el puño al hombro de Mortius.
Éste elevó la vista.
-. De acuerdo, pero me darás en cincuenta por ciento.
Dijo. Koridel sonrió.
-. Solo el treinta. No te pases.
Ambos desaparecieron riendo por la puerta.


Astaroth entró por la puerta metálica del ascensor. Su enorme cuerpo casi no cabía en éste.
Como pudo, apretó el botón del último piso con su enorme dedo morado. Gruñó.
Su pañuelo negro de la cara mostró una mueca de asco. Astaroth odiaba los lugares pequeños. Le daban escalofríos.
Un sonido de campanilla dio la señal de que había llegado a su destino. El ascensor había subido unos veinte pisos en unos segundos. La puerta del ascensor se abrió, mostrando una sala enorme y gris muy poco iluminada.
Astaroth se extrañó. No era normal que hubiera tanta poca luz.
Salió del ascensor, y miró a su alrededor.
La decoración japonesa invadía la estancia. Dio unos pasos hacia el fondo de la habitación, donde una gran mesa de caoba era iluminada por una lamparita.

Olió el ambiente. Por detrás.
Astaroth, a pesar de su gran tamaño se movió casi como un parpadeo, esquivando por poco algo que iba a herirle. A partirle la espalda.
El arma que iba a por él cambió de dirección, esta vez visiblemente hacia su cabeza. Astaroth, con un gesto casi automático agarró el objeto con la enorme mano. Era una espada finísima, de la misma longitud que un bastón.
El atacante había desaparecido. Astaroth recibió del lado contrario un puñetazo en las costillas. No le dolió. Ya lo esperaba y había endurecido sus músculos.
Como un gato, se giró y agarró con su mano izquierda la cabeza del atacante. La cabeza era ridícula en comparación con la mano.
El pelo largo y negro del atacante se deshizo del moño que llevaba, cayendo como una cascada entre los dedos de Astaroth.
-. Veo que sigues en forma, Mitsuro.
Dijo Astaroth soltando a su atacante. Mitsuro apareció tras la mano sonriendo.
-. Y tu sigues imposible de sorprender.
Añadió Mitsuro recogiéndose el pelo en una coleta, que dejó caída sobre su hombro derecho.
Astaroth sonrió bajo el pañuelo de la cara. Mitsuro lo notó.

-. He visto las noticias. Has vuelto a ganar. Lo sabia.
Dijo Mitsuro apretando un botón de la pared. El mueble bar que estaba ante él desapareció en la pared.
Astaroth estaba sentado sobre un sofá, que para el era un sillón algo pequeño. En la mano tenía una gran jarra de cerveza. Mitsuro se sentó en un sillón frente a él. En su mano tenía un vasito japonés con sake caliente.
-. Y bien, que te trae por aquí. ¿Echabas de menos a tu viejo amigo Mitsuro?
Dijo éste acomodándose en su sillón.
Astaroth bebió un trago de la cerveza, sin quitarse el pañuelo de la cara. Quedó una marca de burbujas en él.
-. Eso, además debo pedirte un favor, Mitsuro.
Mitsuro arqueó una ceja.
-. ¿Un favor? Eso es extraño viniendo de ti.
Dijo Mitsuro sonriendo y bebiendo a la vez un sorbo de su sake.
Astaroth bebió otro trago de su jarra.
-. No es exactamente un favor para mi; es para mi manager, Loucester. Teme que alguien vaya contra mi.
Mitsuro soltó una gran carcajada.
-. ¿Contra ti? ¡Entonces es un idiota!,Dios,¿quién seria tan estúpido de hacer eso?
Dijo sin parar de reír.
Astaroth sonrió levemente.
-. La verdad es que el mundillo de la lucha es algo complicado. No tengo miedo, pero lo tengo por mi manager. Es muy asustadizo. Se que yo puedo enfrentarme a cualquier cosa, pero él...
Dijo bajando la vista. Mitsuro se acercó con la cabeza a él.
-. ¿Te preocupas por otro? ¡Vaya, estas cambiando!
Dijo Mitsuro volviendo a su pose anterior.
Astaroth sonrió.
-. Bueno. Haré lo que me pidas. Pondré unos hombres vigilando a tu Manager. ¿Loucester se llamaba, no?
Dijo Mitsuro levantándose y dirigiéndose hacia su escritorio. Astaroth afirmó con la cabeza.


-. ¿Seguro que es el que buscas?
Preguntó Mortius, levitando junto a Koridel. Éste iba corriendo. Ambos iban por una calle bastante atestada de gente caminando.
-. Si. Lleva una vestimenta algo llamativa. Ya lo has oído.
Dijo Koridel esquivando por los pelos a un par de chicos montados en unos monopatines voladores.
-. Si, ya me lo has dicho. Vestido con un traje plateado ajustado. Espera.
Dijo Mortius agarrando a Koridel de la capucha, elevándolo por encima de la gente. Éste se quejó. “¡Mi capucha, cuidado!” Decía mientras sobrevolaba la calle a unos diez metros de altura.
-. ¡Oye mira, ahí!
Dijo Koridel señalando a un edificio cercano. Una figura plateada subía corriendo el edificio, rompiendo las leyes de la gravedad.
-. ¿Botas antigravedad?
Dijo Mortius cambiando el rumbo. De pronto, el hombre dio un salto y atravesó la pared del edificio, haciendo un boquete de unos dos metros.
Mortius y Koridel se miraron.
Luego fijaron la vista en el cartel luminoso de la parte superior del edificio. “Mitsu”. Sin pensarlo se metieron por el agujero.
Al cruzarlo, ambos quedaron llenos de polvo. Koridel tosió varias veces.
Una luz blanca cegadora les iluminó.
-. ¡Al suelo, ahora!
Gritó Mortius en el momento en que la luz aumentó.


-. Como eres tu, no importa que...
Empezó a decir Mitsuro. Un temblor mediano hizo que ambos oscilasen. Algunos jarrones japoneses se cayeron al suelo, y algunas armaduras emitieron un ruidito metálico durante el temblor.
-. ¿Qué ha sido eso?
Dijo Mitsuro dirigiéndose hacia su escritorio. Pasó su mano por encima con un movimiento rápido, y de ella emergió una pantalla. En ella empezó a ver imágenes de las cámaras de seguridad. Las iba pasando tocando con la punta de su dedo. Astaroth se acercó a observar.
Una de las cámaras no funcionaba. Mitsuro pulsó la pantalla de una manera especial con la mano, y apareció otra cámara en la misma estancia. Mostraba a un hombre de pelo blanco con barba blanca larga aguantando con las manos una bola de energía, y al otro lado a otro hombre vestido con un traje plateado que empujaba esa bola mediante rayos blancos. En el suelo había alguien tirado, vestido de negro.
-. ¡Dios, que hacen ahí!
Dijo Mitsuro pulsando un botón de debajo la mesa. En japonés dio unas ordenes.
-. Ya van para allá.
Dijo girándose hacia Astaroth. Éste le miró con sus ojos blanquecinos.
-. Es el piso ocho. Vamos.
Dijo Mitsuro agarrando su bastón. Astaroth rió fuertemente. Eso le gustaba. Acción.


-. ¡Mortius, date prisa!
Gritó Koridel desde el suelo. La luz blanca cegadora del proyectil que había lanzado el malvado casi lo dejaba ciego. No veía a Mortius por ningún lado. Sabia que estaba allí porque el proyectil no le había alcanzado.
-. ¡Tenias razón, es muy poderoso!
Oyó desde alguna parte. Era Mortius.
Las manos empezaban a dolerle. Tenia que desviar el proyectil cuando antes y contraatacar.
Dobló las manos hacia un lado. El proyectil se estrelló contra la pared, atravesándola.
Los rayos que emergían desde las manos del hombre vestido plateado siguieron la bola, hasta que a lo lejos explotó.
Mortius no esperó, movió su mano hacia el hombre y gritó. De su mano emergió un rayo verdoso, que se dirigía directamente a la cabeza del oponente.
Éste, alzó las manos y gritó algo en una lengua extraña. Mortius notó como la mano con la que lanzaba el rayo empezó a dolerle. Entonces lo entendió.
El rayo dio marcha atrás, impactando en la cabeza de Mortius. Su cara mostró una mueca de dolor intenso. Su pelo se erizó a causa del fuerte impacto.
Cayó al suelo, humeante. Desmayado.
Koridel, lanzando un grito se levantó, en su mano empuñaba una extraña UZI modificada. Las balas emergieron a borbotones.
El extraño mago enemigo, sin mover su posición empezó a murmurar, pero algo le dio en la espalda, enviándolo hacia la pared contraria por donde había salido la bola luminosa. Al estrellarse agrietó la pared. La enorme masa musculosa morada recibió las balas sin ningún problema. No atravesaron su piel, solo impactaron y cayeron sonoramente al suelo.
Un gruñido y un golpe seco hizo que Koridel perdiera el equilibrio.
-. Tu por aquí. ¿Es tu amigo?
Dijo Mitsuro saliendo tras el grandioso Astaroth, que empezó a caminar amenazante hacia el mago enemigo.
Koridel bajó su arma. Se agachó hacia Mortius. Éste estaba despierto, pero parecía malherido.
-. Es mi... nuestra presa. Cuidado, es un mago muy poderoso.
Dijo al tiempo que levantaba la cabeza a Mortius. Este se quejó sonoramente. No se había desmayado, aunque parecía estar a punto de hacerlo.
Astaroth cogió la pierna derecha del mago enemigo. Éste empezó a moverse nerviosamente al verse atrapado por una mano tan inmensa.
Con un gruñido, Astaroth golpeó al mago, lanzándolo hacia el suelo, y luego al techo; creando varias grietas.
El mago parecía inconsciente tras el brutal ataque. Astaroth gritó. Se llevó las manos a la cabeza.
El mago se levantó, y su mirada, en blanco, mostraba que estaba haciendo algo a Astaroth. Algo mágico y psicológico.
Mitsuro, desenfundó la espada oculta en su bastón y de un salto se lanzó hacia el mago.
El golpe fue parado con dos dedos del mago. Luego, Mitsuro fue impulsado hacia atrás, entrando dentro del ascensor.
El mago y Astaroth empezaron a levitar, y con un movimiento de manos, ambos desaparecieron en la nada, envueltos en llamas.
Koridel, impotente se dejó caer al lado de Mortius desfallecido.


-. Su nombre es Rimmon. Parece ser que apareció de la nada, ya que la policía no lo tiene fichado como “Hechicero” o “Arcano”. Al parecer apareció destruyendo unos campos de plantaciones en Europa, arrasándolos con una tormenta.
La policía lo busca porque ha intentado asesinar a varias personas, electrocutándolas en su casa. Parece que busca victimas al azar. Según el informe no tiene poder suficiente para hacer lo que ha hecho ante nosotros. Pero, lo que no entiendo es por que se ha llevado a Astaroth...
Dijo Koridel sentado en el sofá donde unas horas antes estuvo sentado Astaroth. A su lado estaba Mortius, con una bolsa de hielo sobre la frente. En el sillón de enfrente estaba Mitsuro, con la cabeza vendada; tomando un vaso de agua.
-. Rimmon... Ese nombre suena a maldad pura. Puede ser que lo haya oído en algún lugar, aunque espero que no sea así.
Dijo Mitsuro levantándose.
Mortius se quitó por un momento la bolsa.
-. La verdad es que a mi también me suena. Seguro que lo he leído por algún lugar. Debo mirar en la biblioteca de mi casa, puede que encuentre algo.
Dijo; inmediatamente volvió a su posición inicial.
Koridel se levantó, quejándose. Se acercó a Mitsuro, que estaba frente a la pantalla que tenia sobre su mesa. En ella miraba como un grupo de hombres limpiaban y ordenaban la sala donde habían batallado.
-. Lo siento.
Dijo Koridel a su lado. Mitsuro se giró hacia él.
-. No es culpa tuya. Es ese Rimmon quien ha provocado este desorden. Ahora se ha convertido en algo personal; ha conseguido parar uno de mis mejores golpes con solo dos dedos. ¡A mi; a Mitsuro el grande!.
Dijo golpeando la mesa. Koridel retrocedió.
-. Debemos ir en busca de Astaroth. Sé que sabe cuidarse, pero ese tipo lo supera.
Dijo Koridel. Mitsuro le miró de reojo.
-. Tendremos que volver a nuestros tiempos.
Dijo apagando el monitor, que empezó a descender hacia el interior de la mesa.
Koridel asintió con la cabeza.
-. Nos hemos vuelto a reunir, aunque de una forma un poco brusca.
Dijo. Mitsuro le puso la mano en el hombro, sonriendo. Un quejido hizo que ambos se giraran.
-. Una cosa es cierta, el tipo ese me supera... y con creces...
Dijo Mortius en un quejido. Koridel y Mitsuro se miraron y rieron. La risa no duró mucho. El recuerdo de la imagen de Astaroth desapareciendo entre las llamas les hizo parar.
-. Mortius, cuando estés un poco mejor dímelo. Iremos a tu casa a ver si encontramos algo sobre ese tal Rimmon.
Dijo Koridel. Mitsuro asintió, y de un tirón se desgarró la venda de la cabeza, mostrando un gran moratón en la frente. El grupo estaba reunido de nuevo.

Kalas Matacasuals
1st September 2006, 22:35
Mejor que el primero; historias unificadas y una trama que mantiene el interés. No sé si te habrás fijado más, pero gramaticalmente es bastante más correcto.
Y la costumbre de los comentarios en un punto y aparte, corrígela, por favor. Se hace muy incómodo leer así al cabo de un rato.

EDITO: Cuánto cobarde hay por aquí...si la gente se asusta sólo por la duracion de tu relato, hay que ver...

Xisco_01
4th September 2006, 08:21
Mejor que el primero; historias unificadas y una trama que mantiene el interés. No sé si te habrás fijado más, pero gramaticalmente es bastante más correcto.
Y la costumbre de los comentarios en un punto y aparte, corrígela, por favor. Se hace muy incómodo leer así al cabo de un rato.

EDITO: Cuánto cobarde hay por aquí...si la gente se asusta sólo por la duracion de tu relato, hay que ver...

Gracias por la opinión :sorrisa:, aunque como dije más arriba, este relato lleva terminado 4 años (no lo pongo entero de golpe por su extensión...) y no tengo tiempo de entretenerme reescribiéndolo, así que de momento lo pondré tal como está; es decir, mal.

PD: Recuerda que era un relato para ser visto como "Cómic", y no como "pequeña novela", y con lo que era buena idea de dar indicaciones al dibujante de qué harían los personajes y qué poses pondrían en cada momento... además de ser costumbre propia hacer eso (que en un próximo relato intentaré quitármela, te lo prometo).

Xisco_01
4th September 2006, 10:00
Episodio 3: La Búsqueda

La puerta se abrió emitiendo un enorme crujido. El pasillo, pequeño y estrecho daba la sensación de nadar en polvo. La luz del día entraba por la puerta, proyectando las siluetas de tres figuras humanas.
Una mano se introdujo, rozando el marco de la puerta, pasando por encima de un pequeño sensor que encendió una lámpara situada en el techo.
Los rostros de Mitsuro, Mortius y Koridel quedaron iluminados, mostrando una faz llena de cansancio y desesperación.
-. Vamos Mortius, debemos darnos un poco de prisa.
Dijo Koridel empujando a Mortius, entrando deprisa en la pequeña estancia.
Mortius hizo una mueca.
-. El paso de los años no te han cambiado, ¿verdad?
Dijo pasando más lentamente. Mitsuro entró tras el, acariciando su inestimable katana, metida en un estuche azul.
“¿Dónde tienes los libros?” Dijo una voz desde el interior de la casa. Mortius soltó un suspiro.
-. En el salón, en las estanterías.
Dijo Mortius elevando su tono de voz mas de lo normal.
“Ya estoy en el salón. ¿Qué estantería tiene el libro sobre nombres?”
Dijo la inconfundible voz de Koridel. Mitsuro sonrió arqueando una de sus cejas.
-. Es Koridel. No tiene remedio.
Mortius sonrió.

-. Creo que he encontrado algo. Mirad.
Dijo Mortius señalando un pequeño trozo de texto de un libro que tenía sobre sus rodillas. Estaba en el suelo, sentado; rodeado de montones de libros. Sus libros.
Se habían pasado horas investigando los libros. Casi todos los libros.
En la estantería solo quedaban uno o dos, de un total de doscientos ochenta.
-. “Rimmon: En un tiempo Arcángel del Cielo que regía el rayo y las tormentas, cuyo nombre significa Rugidor. Cayó en los infiernos convirtiéndose en un Demonio Principal, un Arcángel del Infierno”.
Dijo Mortius leyendo el pequeño párrafo del libro.
Mitsuro resopló.
-. ¿Un demonio?
Dijo arreglándose la coleta. Koridel arqueó una ceja.
-. Según la pequeña descripción, se complementa con lo sucedido en Europa. Truenos y tormentas. ¿Puede ser él?
Dijo reincorporándose. Mortius alzó la vista, ajustándose unas pequeñas gafas que llevaba sobre la nariz.
-. Su energía era lo suficiente potente como para ser diabólica; además eso explicaría su repentino aumento de poder. Se ha ido transformando lentamente de humano a demonio.
Dijo cerrando el libro que tenia encima.
-. Y ahora que. ¿Buscamos al demonio?
Dijo Mitsuro levantándose, poniéndose al lado de Koridel. Mortius le imitó.
-. Yo he perdido práctica en eso. El único que sigue en el campo es Koridel. ¿Aún sigues buscando demonios?
Dijo quitándose las gafas, desapareciendo en el aire inmediatamente después de cogerlas. Koridel se sonrojó.
-. Bueno... Hace tiempo que no busco demonios. Puedo intentarlo.
Dijo metiéndose la mano bajo la capucha, rascándose la cabeza.
-. Inténtalo, vamos.
Dijo Mitsuro acercando su cara a la de Koridel. Éste tragó saliva.
Con los brazos, pidió que se separaran un poco de él, dejando espacio para realizar su ritual.

Cerró los ojos y se concentró. Sus ropas empezaron a moverse con un aire inexistente. Su cara, iluminada por un tono rojizo emergido de ningún lugar; mostraba una expresión de esfuerzo.
Mitsuro se apartó aún más. Los libros de su lado se abrieron, moviendo las hojas rápidamente.
Sus pelos y vestiduras ondulaban a causa de un extraño soplo invisible e inexistente. Koridel abrió los ojos. Estaba levitando.
Sus iris se habían transformado en ojos felinos; unos ojos felinos demoníacos, rojizos y maléficos.
-. Es... Están en... Están en.. Arqa...
Dijo Koridel entre susurros. Mortius acercó su oreja para oír mejor.
-. ¡Están en Gehena!
Gritó Koridel. Mortius cayó de espaldas ante tal sobresalto. Koridel dejó de levitar, cayendo al suelo. Abrió los ojos y eran normales; había salido del trance.
Mitsuro se le acercó.
-. ¿Están donde?
Preguntó extrañado. Koridel mostraba un gran cansancio.
-. En Arqa, el Sexto Mundo Terrenal, donde se haya Gehena, o lo que es lo mismo; el Infierno.
Dijo Mortius levantándose del suelo.
Koridel se giró hacia él, sudando; con la piel blanquecina.
-. Por eso me ha costado tanto encontrarlos...
Dijo entre exhalaciones.
Mortius hizo un guiño de desagrado. Eso se estaba complicando.


Astaroth abrió los ojos. Notó que el aire que respiraba era pesado, frío y sucio. Tosió varias veces. Sus ojos le dolían, impidiendo ver claramente; solo distinguía oscuridad.
“¿Dónde diablos estoy?” Pensó.
-. Con el mismo estás, amigo mío...
Dijo una voz distorsionada con un eco extraño. Astaroth no pudo averiguar de donde provenía. Dio un manotazo y notó que estaba encerrado dentro de algo esferoidal. Una burbuja.
-. Bienvenido a casa, viejo amigo...
Dijo la misma voz. Astaroth se forzó en saber de donde provenía la voz. Paró de forcejear al darse cuenta que la voz provenía de su cabeza. Gruñó.
-. ¿Quién eres?
Dijo Astaroth intentando moverse. La esfera donde estaba metido era demasiado pequeña para su enorme cuerpo morado.
-. ¿No reconoces a tu señor, lord Astaroth?
Dijo la misma voz introducida en el cerebro de Astaroth. Éste dio una fuerte sacudida que no movió ni un milímetro la esfera que lo mantenía encerrado.
-. ¡Yo no tengo señor!
Gritó con furia. Abrió de nuevo los ojos, volviendo a quedar ciego. La oscuridad reinaba.
-. Oh si, Lord Astaroth; tu tienes un señor, llamado Satanel.
Dijo la voz, creando en la última palabra un eco insoportable dentro de la cabeza de Astaroth.
Chilló de dolor. La cabeza parecía que le iba a estallar.
-. ¡Basta, basta!
Gritó con todas sus fuerzas Astaroth. El eco paró de repente.
-. Tienes poco aguante, Lord Astaroth. No mereces tu título. Tranquilo, pronto volverás a ser el que eras hace tiempo...
Dijo la misma voz. Astaroth se retorció de dolor dentro de la esfera, al notar en todo su cuerpo una electricidad surgida de la nada.
Rechinaron los dientes bajo su máscara negra. Sus ojos blancos, desorbitados; mostraron un dolor supremo. Astaroth se doblaba dentro de la esfera. El dolor era insoportable, pero la risa que llegaba hasta su cabeza era aún menos tolerable. Una risa demoníaca.
La rabia y el tormento emergieron desde el interior de Astaroth.
“Cuando te pille, no podrás huir de mi” Pensó Astaroth entre tal sufrimiento.


-. Bien, creo que todo está listo.
Dijo Mortius, acabando de lanzar unos polvos amarillos en el suelo. Había dibujado con ellos una especie de estrella con diferentes símbolos a su lado.
-. Si no me he equivocado con la mezcla, y mis cálculos no son erróneos; crearé una puerta que nos llevará a Arqa. Cruzad los dedos.
Dijo frotándose las manos, dejando caer restos del polvo amarillo.
Koridel y Mitsuro se miraron. Éste último llevaba pasada encima del traje una armadura japonesa. La había sacado del coche. “La cogí por si las moscas” Dijo antes a Koridel, mientras se la colocaba.
Koridel se puso la capucha. Él ya llevaba sus armas a punto, escondidas bajo la capa.
-. ¿Preparados?
Preguntó Mortius mirando, con los brazos en alto a sus compañeros. Mitsuro y Koridel negaron con la cabeza velozmente. Mortius hizo una mueca divertido.
Dijo unas palabras en una lengua extraña, moviendo a la vez las manos velozmente ante él.
Del redondel del suelo una luz acuosa emergió, formando un circulo que levitaba a escasos centímetros del suelo. Brillaba como el agua del mar en una mañana de verano.
Mortius hizo una señal. Koridel entró el primero, seguido de Mitsuro.
Mortius esperó unos segundos y entró en el agujero inter-dimensional.
El circulo se apagó justo tras él, no dejando ningún rastro de lo sucedido.

Xisco_01
4th September 2006, 11:32
Espero críticas...
:cunao:

Kalas Matacasuals
4th September 2006, 11:35
Espero críticas...
:cunao:

Hombre, yo no tengo mucho más que decir, sobre todo si no vas a modificarlo. Te pediría que describieses un poco más y profundizaras en la personalidad de cada personaje, pero nada más. Ya que está pensado para un cómic, tampoco hace falta describir demasiado.
Ah, y por favor, en tu siguiente fic, si lo posteas, por favor te lo suplico...
Quítate la manía de los puntos y aparte.
(Tampoco es algo grave, no te lo tomes a mal...)

Xisco_01
4th September 2006, 11:53
Gracias Kalas.
:sorrisa:

Por cierto, que triste que muchos se "tiren para atrás" con solo ver la duración del relato...

En la encuesta ya van ganando los que con "Solo de ver la duración, ya se cansan".

Muy triste.
:pena:

PD: No porque sea mi relato, sino porque se demuestra que la lectura de libros por cuenta propia se va perdiendo cada vez más.
:pena: :pena: :pena:

Shadow 666
4th September 2006, 14:43
bueno, me acabo de leer los tres episodios seguidos, ya que no tenía tiempo antes para haberlo hecho.

a parte de los punto y aparte (Que a mi no me molestan, pero no son del todo correctos), cuando pasas de un lugar a otro lo haces muy de golpe y de forma tajante. y eso confunde. deberias poner cosas al principio de la frase, tales como: "Mientras tanto" o "en la otra punta de (lugar)" o "en ese instante".
Claro, que si es una idea para comic esas cosas no son necesarias.

bueno, para ortografía kalas es el idoneo.
Quisiera opinar sobre la historia.

aunque me recuerda un poco a la serie de TV de embrujadas, he de decir que la idea es original. muchos suelen relacionar la magia y la brujeria en epocas medievales (Yo incluido, pero es que me gusta esa epoca). Sin embargo te decantas por una epocaque no se con certeza si es Actual o de un Futuro, pero mantienes el contraste de la magia antigua con la tecnologia moderna.

el primer episodio me recuerda al video de Heroes, el juego de Wii. ya que se cuenta la introduccion de los 4 personajes. aunque comparto la opinion de Kalas respecto a la introduccion de los 4 protagonistas.
Hasta el momento, me ha gusdo lo que he leido.
seguiré leyendo de vez en cuando. y postearé aunque sea para que sepas que me lo he leido.

Bueno, me voy a leer las de Kalas que tendré para rato largo.

P.D: Mi voto a sido por "SI". ¡¡¡abajo los perezosos!!! :cunao:

Xisco_01
4th September 2006, 14:55
bueno, me acabo de leer los tres episodios seguidos, ya que no tenía tiempo antes para haberlo hecho.

a parte de los punto y aparte (Que a mi no me molestan, pero no son del todo correctos), cuando pasas de un lugar a otro lo haces muy de golpe y de forma tajante. y eso confunde. deberias poner cosas al principio de la frase, tales como: "Mientras tanto" o "en la otra punta de (lugar)" o "en ese instante".
Claro, que si es una idea para comic esas cosas no son necesarias.

bueno, para ortografía kalas es el idoneo.
Quisiera opinar sobre la historia.

aunque me recuerda un poco a la serie de TV de embrujadas, he de decir que la idea es original. muchos suelen relacionar la magia y la brujeria en epocas medievales (Yo incluido, pero es que me gusta esa epoca). Sin embargo te decantas por una epocaque no se con certeza si es Actual o de un Futuro, pero mantienes el contraste de la magia antigua con la tecnologia moderna.

el primer episodio me recuerda al video de Heroes, el juego de Wii. ya que se cuenta la introduccion de los 4 personajes. aunque comparto la opinion de Kalas respecto a la introduccion de los 4 protagonistas.
Hasta el momento, me ha gusdo lo que he leido.
seguiré leyendo de vez en cuando. y postearé aunque sea para que sepas que me lo he leido.

Bueno, me voy a leer las de Kalas que tendré para rato largo.

P.D: Mi voto a sido por "SI". ¡¡¡abajo los perezosos!!! :cunao:

Gracias por tu comentario Shadow, siempre es de agradecer que los amigos te den una palmadita en la espalda. :sorrisa:

Sé que no voy para escritor, pero como esta historia la escribí y quedó en el limbo; y tampoco la veo tan mala (argumentalmente hablando) pensé en que "alguien más" la viera.

PD: ¿Hace cuatro años emitían "embrujadas" en España? Si es así, aclaro que no me basé en esa serie de ninguna manera, en todo caso incoscientemente pues el relato lo fuí creando mediante información de varios libros diferentes... Un día de estos cuelgo el prólogo que hice para el relato, donde explico bien como lo hice (y sí, también lleva 4 años hecho).
:cunao:

Shadow 666
4th September 2006, 15:47
Gracias por tu comentario Shadow, siempre es de agradecer que los amigos te den una palmadita en la espalda.


Hombre, Chaval, cuando vi que habías publicado una historia pense: "Esta la tengo que leer obligatoriamente."

Xisco_01
4th September 2006, 16:43
Hombre, Chaval, cuando vi que habías publicado una historia pense: "Esta la tengo que leer obligatoriamente."

¿Y eso?
:o_02:

Shadow 666
4th September 2006, 16:57
Hombre, Chaval, cuando vi que habías publicado una historia pense: "Esta la tengo que leer obligatoriamente."

¿Y eso?
:o_02:

No me esperaba que postearas ninguna historia. Como tampoco recuerdo que comentaras ninguna de las posteadas por lo demas, pensaba que lo de escribir no te llamaba la atención. así que cuando vi esto pensé de echarle un vistazo.

Xisco_01
4th September 2006, 17:05
No me esperaba que postearas ninguna historia. Como tampoco recuerdo que comentaras ninguna de las posteadas por lo demas, pensaba que lo de escribir no te llamaba la atención. así que cuando vi esto pensé de echarle un vistazo.

Desde pequeño que llevo escribiendo "historias", pero con una calidad pésima (según mi punto de vista). Por una que tenía "decentilla" tenia que mostrarla...

No comenté ningún otro relato, es cierto; pero porque no me considero quién para criticar una obra hecha por toda la ilusión por otra persona... es decir, criticar algo que puede herir la manera de pensar de uno, pues prefiero no criticarla, y más si mis conocimientos no son tan amplios como para criticar bien. No sé si me he explicado bien...
:SSS2:

Xisco_01
5th September 2006, 08:26
Capitulo 2: Arqa

Episodio 4: El Sexto Mundo


Koridel apareció en un lugar arbolado. Lleno de vegetación y ruidos típicos de un bosque lleno de vida. Le resultaba familiar el lugar, como si lo conociese de toda la vida.
Un golpe seco lo envió al suelo. Mitsuro apareció por el portal, arroyándole en la salida.
Al poco rato apareció Mortius, cerrando tras el la salida del portal, dejándolos en el poco extraño paisaje.
-. ¿Estamos en el Infierno?
Dijo irónico Mitsuro. Koridel sonrió fugazmente.
-. La cagaste otra vez, Mortius.
Dijo divertido Koridel. Mortius resopló por los agujeros en la nariz.
-. Estamos en Arqa, el mundo donde se encuentra un continente llamado Gehena. ¡Gehena! No estamos en el infierno, incultos. Gehena es el infierno. ¡No todo el planeta!.
Dijo molesto Mortius. Koridel y Mitsuro se miraron. Mitsuro se dirigió de nuevo a Mortius, con cara divertida.
-. Pues eso; la cagaste de nuevo, Mortius. ¿Dónde estamos? Esto no parece Jejema o lo que se diga el sitio ese.
Dijo. Mortius se llevó la mano derecha a la cabeza. Koridel sonreía tras Mitsuro.
-. De acuerdo. No se donde estamos. Ahora debemos buscar el continente de Gehena. O mejor un lugar poblado; donde podemos encontrar información.
Dijo Mortius apartando de un empujón a Mitsuro. Koridel dejó de reír, siguiendo al colerizado Mortius. Mitsuro los siguió, sin dejar de sonreír ladeando el labio.


El dolor paró unos segundos para reaparecer más intensamente. Astaroth se retorció aún mas dentro de la esfera. Su cuerpo estaba en una postura casi imposible, forzando todos los músculos y los huesos que lo formaban. El pañuelo de su cara se estaba quebrando por la fuerza en que movía la mandíbula a cada pinchazo eléctrico que recibía.
-. Muy bien, te lo vuelvo a repetir. ¿Quién eres tu, y que cargo ocupas en el Reino Infernal?
Preguntó la maldita voz.
-. Soy... Soy Astaroth... y soy el cabr...
Un pinchazo eléctrico hizo que parase de hablar. Abrió los ojos, pero la oscuridad le impedía ver mas allá de sus párpados. Aún estaba ciego.
-. No, no, no. Debes contestar correctamente. Te lo repito. Eres Astaroth, el Duque Infernal, servidor de Satanel, señor del Reino Oscuro de Gehena.
Dijo la voz mental, emulando un profesor de colegio intentando enseñar a un alumno renegado.
-. ¿Quién eres?
Volvió a preguntar la voz.
-. So... Soy tu muerte...
Logró decir Astaroth antes de recibir otra fuerte descarga.


Koridel oteó el paisaje desde lo alto de un gran árbol. A lo lejos divisó un pequeño poblado. Parecía primitivo.
-. ¡He encontrado signos de civilización!. Algo antigua; pero, ¡hay gente viva en este Amazonas!.
Gritó dejándose caer del árbol. Cayó perfectamente sobre sus piernas dobladas, mostrando una agilidad aeróbica descomunal.
-. Bien, vamos allá. Preguntemos por Gehena.
Dijo Mitsuro agarrando con la mano el puño de su katana, colgada de su lado izquierdo. Mortius se quitó de su cabello blanco unas hojas enredadas.
-. Almendro; hojas de almendro. ¿Me habré equivocado?
Dijo casi en un susurro. Koridel, tras él; escondió una risa floja. “Solo faltaba que Mortius siguiera fallando como antes. Estamos perdidos; en el buen sentido de la palabra” Pensó. La risa floja estaba volviendo una carcajada.

Mitsuro movió una rama del último árbol que los separaba del pueblecito.
Las casas estaban construidas con madera. Tenían una forma de cúpula, con unas pinturas rosáceas decorando la parte externa. Mitsuro se giró hacia sus compañeros.
-. ¿África? Mortius...
Dijo mientras se volvía hacia el pueblecito. Por el momento estaba desierto.
-. Deben estar durmiendo dentro de las cabañas. No veo a nadie por aquí.
Dijo Koridel oteando el entorno.
La verdad es que el único signo de vida eran ellos y los sonidos de pájaros que venían del bosque que los rodeaba.
Aunque las casetas estaban en un claro, el bosque parecía taparlos, dejando pasar entre las ramas de los árboles una luz mínima.
-. Esto es extraño...
Dijo Mortius acercándose a una hoguera, situada entre todas las casetas, ubicadas en circulo.
Las cenizas estaban calientes. Koridel se puso tenso. Con la mano agarró bajo su capucha la pistola de rayos. Sin mirar la puso en “Desintegrar”.
Una escandalera, producida por el sonido de centenares de pasos impresionó al grupo de sopetón. Un centenar de seres humanoides emergieron del bosque empuñando lanzas y flecheros. Su cuerpo, amarillento y delgado daba la sensación de enfermedad, aunque su movimiento demostraba lo contrario.
Koridel sacó su arma, pero no disparó. Mitsuro desenvainó sus dos katanas, poniéndose en posición de defensa. Mortius juntó las manos, cargando energía; preparado para lanzar algún proyectil mágico.
La multitud de seres se paró a varios metros de los tres, rodeándolos por completo.
Mitsuro se echó a reír a carcajadas. Koridel intentó aguantarse al principio, pero se dejó llevar por la risa. De sus ojos empezaron a aparecer lágrimas. Mortius bajó las manos. Extrañado miró el rostro de uno de esos seres. Su cara era deforme comparada con la de un humano. Extraña. Diferente.
No se había equivocado. Estaban en Arqa.

Los ojos se acostumbraron a la oscuridad. Estaba en una cueva; una cueva húmeda, fría y desierta. Solo estaba él, la oscuridad y un olor nauseabundo, desagradable.
Astaroth ya no estaba en la burbuja que lo tenia preso. Ahora estaba frente a ella, de pie. No movía ningún solo músculo de su cuerpo. Su mirada, fría y malvada. Sus globos oculares habían cambiado de color; ahora eran negros como la oscuridad que le envolvía. También su piel había cambiado, volviéndose marrón. Un marrón enfermizo.
Un odio irrefrenable corría por sus venas, pero también un orden indestructible hacia su señor. Un Honor inquebrantable hacia Satanel.
-. Mi siervo, Rimmon, ha hecho bien su trabajo. Te ha liberado de tu encarcelamiento a ti y a tus hermanos. Ahora, podréis vengaros de lo que os han hecho en Heled.
Al oír esa voz en su cabeza, Astaroth se relamió, rugiendo como un toro enfurecido. La voz rió fuertemente en su cabeza, pasando de ésta a sus oídos. Una figura negra, siniestra apareció al lado de Astaroth. Inesperadamente abrió tras él doce extensas alas negras, que movieron un aire alrededor de Astaroth, haciendo que el mal olor se volviese a filtrar por sus fosas nasales. Ésta vez lo ignoró.
La figura oscura pasó la mano por delante de la cara de Astaroth, haciendo aparecer una mascara metálica acoplada a la mandíbula de éste, cubriéndole la boca y la nariz.
En sus hombros, una tira de cuero negro se dirigía por la musculosa espalda hacia la cintura, formando un cinturón. Unos pantalones cortos, también negros junto a unas sandalias al estilo romano antiguo terminaban el conjunto.
De la otra mano del ser oscuro apareció un gran martillo de dos manos, el cual lo entregó a Astaroth, quien lo recogió con una reverencia. El ser alado recogió sus alas de golpe.
-. Ve, hijo mío. Ve con tus hermanos.
Dijo la figura. Astaroth dio un paso, dirigiéndose por un túnel hacia un lugar donde los gritos y gemidos cubrían el ambiente.

Mitsuro y Koridel no podían parar de reír. Las lágrimas caían por sus mejillas.
Ambos se apoyaban el uno con el otro. Mitsuro señalaba con la mano la cara de uno de esos seres.
-. ¡Mira que cara tiene!
Gritó entre carcajadas. Koridel se tiró al suelo y pataleó riendo, casi sacándose la mandíbula de sitio.
Mortius tosió.
-. Chicos... comportaos.
Dijo casi en un susurro. Ambos le ignoraron.
Mortius miró de nuevo la extraña cara del ser.
Tenia los ojos en el lugar donde estaría la nariz en un humano, pero minúsculos y negros. Carecían de cejas y boca. La nariz estaba situada en la barbilla, con una forma puntiaguda en todos ellos.
Estaban carentes de pelo en todo el cuerpo. Las orejas estaban situadas en el cuello.
Mortius parpadeó, intentando comprender que es lo que veía.
“¿De que se ríen?”
-. ¿Habéis dicho algo?
Preguntó Mortius a Koridel y Mitsuro, que estaban sentados en el suelo, respirando rápidamente y aún soltando alguna risa suelta.
-. ¿No lo has preguntado tu?
Preguntó Mitsuro.
“¿De que se ríen?”
Mortius miró a su alrededor. Por un segundo oyó una voz extraña, pero esos seres solo resoplaban por la nariz; no podía hablar por ningún medio para formular la vocalización humana.
“Mortius, ¿De que se ríen Koridel y Mitsuro?, ¿Se ríen de nosotros?”
Mortius se ruborizó. Koridel y Mitsuro se levantaron.
-. ¿Quién ha dicho eso?
Gritó nervioso Mitsuro. Koridel volvió a agarrar su pistola.
-. Hablan con la mente...
Dijo Mortius, cruzando los brazos en su pecho. Mitsuro le miró.
“¿De que se reían?”
Mitsuro desenvainó su katana pequeña.
-. De... de nada. Un chiste. Se acordaban de un chiste que les conté hace tiempo...
Dijo Mortius con voz temblorosa.
“Mentira”
Mitsuro se puso en posición de defensa.
“Se reían de nuestras caras, porque son diferentes”
-. ¡No, no, no!
Dijo Mortius moviendo los brazos ante un de los seres.
Koridel soltó su arma, dejándola colgando bajo su capa oscura.
-. ¿Qué haces?
Preguntó Mitsuro susurrando, viendo el movimiento de Koridel.
-. Pueden leernos el pensamiento; aunque hables flojo te oyen porque lo piensas. Voy a pedir disculpas.
“Aceptadas”
Notó Koridel en su cabeza. Mitsuro hizo una mueca de extrañeza al ver que Koridel cambiaba su expresión de preocupación por una de calma total.
“Ahora tu”
Notó Mitsuro. Éste agarró mas fuerte su katana.
“Pide disculpas, ahora”
-. ¡Escuchad, solo venimos en busca de un amigo al que han raptado!
Dijo Mortius moviéndose delante de los seres. Éstos estaban de pie, inmóviles.
“Disculpas”
Volvió a notar Mitsuro en su cabeza. “Mitsuro nunca pide disculpas” Pensó.
De repente cayó fulminado al suelo.

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Como es un relato largo, y no tiene mucho interés en la gente (siempre hay excepciones :sorrisa: ) pues intentaré (si el curro me lo permite) postearlo cada día.

Y ahora, como prometí ayer, pongo el prólogo "oficial" que hice para mis amigos.

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Nota del Autor:

Seguramente algunos me preguntarán “¿Por qué escribiste esta extraña historia?”. La respuesta será bien sencilla: Diversión.
Algunos pensarán “Este tío se ha matado en escribir cincuenta páginas para impresionar a sus amigos y conocidos”. Pues no. La verdad es que me lo paso estupendamente escribiendo; inventando historias y mundos imposibles. Sé que nadie las leerá, excepto las que pase a conocidos, familiares y amigos que deseen leerlas. No pienso obligar a nadie.

Decidí escribir esta historia porque un día, un amigo mío, JF me planteó hacer un cómic juntos. Esa idea no pasó de la palabra. Él no tenía tiempo para realizarlo, y yo; en mi mente industriosa de imaginación, una idea bullía hasta llegar a impacientarme.
Así decidí escribir un relato corto, para así expresar mi idea.

El único planteamiento que me dio JF fue: “Quiero hacer una historia de los personajes del juego de rol que jugamos, transportándolos al futuro, llevando una vida igual que en la partida pero con oficios presentes y creíbles. Astaroth podría ser un luchador de lucha libre; los otros ya los pensaremos”. “Podríamos empezar con un combate de Astaroth, derribando a su contrincante”.
No se habló más del asunto. El resto me ha ido saliendo durante días.

La idea de la trama se iba construyendo lentamente, sobre la marcha. No tenía un final fijo (bueno, sí; un final feliz). Y el planteamiento de temas esotéricos reales me fluyó inconscientemente. Me encantan los temas relacionados con el infierno y el fin del mundo.
Encontré información, básicamente en dos publicaciones; el libro “Ángeles Protectores” de Malcolm Godwin; en la parte de nombres y su significado y algunos datos sueltos; y el número diez del quinto año de la revista esotérica “Enigmas”, concretamente en el artículo llamado “El Purgatorio. Reservado derecho de admisión” de Antonio Luis Moyano; en la parte de localizaciones básicamente.

Para terminar, espero que te guste este relato, y gracias amigos por vuestro apoyo y comprensión.
Gracias de todo corazón.


Xisco_01

Xisco_01
6th September 2006, 08:29
Episodio 5: Camino de Gehena

Mitsuro abrió los ojos dificultosamente. La cabeza le daba vueltas. El sol lo deslumbró durante un momento, hasta que algo de tela se interpuso.
-. Por fin despiertas. Ya era hora; dijeron que estarías un par de horas, pero creo que has estado mas de la cuenta.
Dijo Koridel, situado al timón de la embarcación nativa.
Estaban en pleno mar, al sol. El mar estaba tranquilo, plano.
La embarcación no hacia mas de cinco metros de largo. Estaba hecha de madera, coronada con una vela triangular.
Mitsuro estaba estirado en la punta, y a un lado estaba Mortius, mojándose una mano en el agua. Estaba fría.
-. Que... ¿Que me han hecho?
Dijo Mitsuro levantándose. Mortius agitó la mano mojada, dejando ir diminutas gotas de agua salada.
-. Darte una lección de humildad. No bajabas del caballo y ellos te han tirado.
Dijo sonriendo. Mitsuro soltó una mueca. Le dolía la cabeza a horrores; parecía que había sido arrollado por un aerotransporte. Se frotó la frente con la palma de la mano.
-. Por cierto, el moratón de tu frente ha desaparecido. Te lo han curado.
Dijo Koridel, moviendo ligeramente el timón.
Mitsuro se tocó con las yemas de los dedos el lugar donde tenia el golpe. No le dolía.
-. ¿Pero...?
Empezó a decir, incorporándose.
Mortius estiró las piernas sobre cubierta.
-. Si te hubieras disculpado como Koridel, hubieras descubierto que esa gente era muy buena gente. Si no fueses tan engreído no hubieses acabado de esta manera.
Dijo. Mitsuro se mareó al intentar levantarse.
-. ¿Hacia donde vamos?
Preguntó, sentándose de un golpe. Mortius se frotó la larga barba blanca.
-. Hacia el Este. Esa gente nos indicó que Gehena se encuentra hacia el Este. Nos dijeron que el continente era muy grande y que no había manera de perderse. Eso si, nos dijeron que ellos nunca van allí; dicen que es un lugar muy peligroso.
Dijo sacándose de entre la masa de pelo blanco una hoja seca.
Mitsuro se alargó de nuevo sobre la caliente madera de la embarcación.
-. Disculpadme, voy a intentar dormir un poco para pasarme esta resaca...
Dijo estirando los brazos.
Koridel y Mortius rieron al unísono.


Un fuerte golpe hizo que el vaso de cristal se tambalease y desplomase de la oscura mesa de piedra.
El oscuro ser tenia las doce alas abiertas, mostrando una silueta amenazadora. Dos puntos rojos brillantes dieron a conocer el paradero de sus ojos.
-. ¡No puede ser que hayan venido hasta aquí!; ¡no pueden hacerlo!
Gritó el ser con su voz extraña.
Dio otro golpe con la mano sobre la mesa. Ésta crujió.
-. ¡Rimmon!
Gritó mientras recogía sus alas. Un estallido de humo apareció a su lado. El mago vestido de plateado apareció entre ese humo. De sus ojos, también plateados, por un momento, surgieron unas chispas eléctricas.
-. ¿No acabaste con ellos?
Dijo el ser oscuro, acercándose lentamente a Rimmon, el hombre plateado.
Éste bajó la cabeza, admitiendo su error.
-. Encárgate de ellos. Están en el Mar del Oeste. Llévate a Mastema contigo y a...
La figura oscura empezó a retorcerse en si misma, su respiración se entrecortó, hasta que de su figura emergió otra, un ser de piel rojiza, con cuernos y dientes afilados que salían de su pequeña y feroz boca en forma de “uve”. Su nariz, aguileña y sus ojos grandes y violentos, de un color rojizo mostraban a un ser malvado y despreciable. Iba tapado con un simple taparrabos marrón oscuro.
Su cuerpo, musculoso, no llegando a la voluptuosidad de Astaroth, mostraba una gran fuerza física.
En su mano derecha llevaba un extraño tridente.
-. Llévate a Belial también contigo. Encargaos de que no lleguen incluso al séptimo estrato.
Dijo la figura oscura jadeante. Rimmon hizo un gesto casi militar, y desapareció en una nube de humo. Belial, el recién engendrado saludó con casi desprecio a su creador e hizo lo mismo.
La figura se levantó, apoyándose en la pared de roca. Cada creación le dejaba agotado.


Mortius despertó bruscamente a Mitsuro. Éste se despertó de un sobresalto, mirando a su alrededor y agarrando las empuñaduras de sus armas al instante.
-. Se avecina una tormenta. Prepárate para un viaje movidito.
Dijo suavemente Mortius al ver el sobresalto de su compañero.
Koridel, al timón ponía una expresión de preocupación, mirando las espesas y negras nubes que se acercaban rápidamente a ellos por el Este.
-. No se por que me parece que no vamos a tener tanta suerte esta vez...
Dijo girando nuevamente el timón.
Mitsuro se levantó, agarrándose al mástil que soportaba la vela.
-. Hemos pasado muchas tormentas juntos. Una mas una menos creo que no nos hará desistir. Además, seguro que no es tan fuerte como la que pasamos con Aium. ¿Recuerdas?
Dijo Mitsuro, sentándose junto a Koridel ayudándole con el timón.
El agua plana y tranquila del comienzo se había convertido en una agua llena de remolinos y de espuma blanca que brotaba de todas partes.
Las olas habían duplicado su tamaño en cuestión de segundos.
Koridel sonrió al recordar las aventuras de su juventud.

Habían pasado ya casi veinte años de eso, y casi cinco desde que los cuatro cogieron cada uno su camino.
Aún recordaba los motivos de cada uno por volar libre. Mitsuro tenia que volver para administrar su empresa de seguridad en auge en persona; Astaroth había perdido su ilusión por encontrar mas “malos” por ganar, y Mortius deseaba descansar un poco. Él mismo dio sus razones, “quiero hacer algo distinto, algo parecido a ser policía” dijo a sus compañeros.
Todos se despidieron con un simple “ya nos veremos”, y desde entonces han pasado cinco años; y se han reencontrado por casualidad. Una mala casualidad.

-. ¡Agarrad bien el timón!
Gritaba Mortius aferrándose como podía al mástil quebrado de la embarcación.
Otra ola espumosa cayó sobre ellos, empujando a Mitsuro hacia el frío y oscuro mar. Fue rápido y se agarró, impidiendo la caída.
Otro relámpago volvió a iluminar el cielo, mostrando enormes olas moviéndose a toda velocidad hasta donde alcanzaba la vista.
Koridel se agarraba con ambos brazos al timón. Temblaba y se movía terriblemente, a golpes secos. Mitsuro intentaba también agarrarlo de la misma forma, pero las olas impedían que pudiese agarrarse firmemente.
La capucha goteante de Koridel golpeó fuertemente la cara de Mitsuro, haciendo un fuerte sonido que incluso Mortius oyó a través de aquel infierno.
Meneó la cara y siguió en su intento de dominar el maldito timón.
Su vista se perdió en el horizonte de pesadilla. Todo era movimiento, excepto un punto blanco.
Su visión fue de unos segundos, pero aquella silueta no la olvidaría en mucho tiempo.
-. ¡Rimmon!
Gritó a pleno pulmón. Mortius se giró. Su pelo blanco chorreaba agua, moviéndose como una serpiente ondulante a cada movimiento del barco. Su rostro, mojado, dio a entender que no había entendido.
-. ¡Es Rimmon; Rimmon esta controlando esta tormenta!
Gritó de nuevo Mitsuro. Mortius abrió los ojos, casi sacando sus globos oculares. Rimmon.
Se soltó del mástil, y por un movimiento brusco de la barca, cayó al agua.
Koridel y Mitsuro gritaron su nombre entre aquel ruido ensordecedor de la tormenta. Otro rayo iluminó el cielo.
De repente, una luz blanquecina emergió de debajo de su barca.
Mortius salió disparado de debajo del agua, en dirección a Rimmon. Un halo verdoso le envolvía. Su velocidad era increíblemente rápida.
-. A pesar de sus años, sigue en forma.
Dijo Mitsuro a la oreja de Koridel, casi gritando.
De improviso, un golpe hizo que la barca se levantase de la punta, casi lanzando a los dos por la borda.
Ambos, instintivamente se sujetaron al timón, casi partiéndolo.
“Eso no era una ola. La barca no ha vuelto a caer” Pensó Koridel. En ese momento las distinguió.
Unas alas enormes negras, parecidas a las de un murciélago sobresalían de la punta de la barca. Con un movimiento rápido desaparecieron.
-. ¡Coge el arma!
Gritó Mitsuro mirando hacia el cielo. El agua del cielo y del mar caía retumbando sobre sus cuerpos.
Otro fuerte golpe hizo que ambos trastrabillasen.
Mitsuro, con el agua recorriendo su cara; descendiendo por los ojos y cayendo por su perilla en una pequeña cascada, vio ante él al mismo demonio. Un ser rojo, con cuernos y un tridente.
-. Dios...
Dijo Koridel casi en un susurro.
El ser demoníaco recogió las alas. Mitsuro aprovechó para atacar con su katana. El ser interpuso el tridente en medio, haciendo saltar chispas con el golpe.
Mitsuro crujió los dientes. Era la segunda vez en un día que le paraban uno de sus golpes.

Shadow 666
6th September 2006, 16:42
Me he leido ambos capitulos que me faltaban. Me gusta la historia esta y las situaciones divertidas. Por ejemplo las carcajadas ante el pueblo nativo.

Tambien he leido la "Nota del Autor" y yo tambien escribo porque me gusta y me divierto haciendo volar mi fantasia, contando historias que nunca ocurrirán ni ocurrieron.
pero eso son razones para escribir, porque sinceramente, yo no se porque escribo, no se porque empezé con ello, no se porque tuve que inventar una historia.
cada vez que cojo un bolígrafo y comienzo a escribir, mi subsconsciente me pregunta: ¿Porque haces esto?¿Porque dedicas parte de tu tiempo a inventar cosas?¿Porque molestarte en crear un mundo que no es real?
Y yo le conesto: Necesito hacerlo porque vivo de ello. Me alimento de comida, vivo respirando aire. Pero la fantasia es una de las necesidades vitales para mi.

Leí una frase echa escrita por un novelista o filosofo que nunca olvidaré porque tenía toda la razon, y dijo que:
"El escritor es como un caballo de carreras: no sabe porque corre ni cual es su meta, sin embargo se le exige correr."
Y yo pienso lo mismo: No se porque escribo ni cual es mi meta, sin embargo me exigo continuar escribiendo.

No se si este es mi destino o no, pero si escribo es una elección que no lo tomé de la noche a la mañana. se me ocurrió una idea que con el paso del tiempo fue tomando forma, escribo y escribo sin determe.
Esto no es algo que me requiera muchos esfuerzos.

añado que esto de escribir es como trabajar el campo, dedicas muchas horas para tan poco resultado. Como en aquel bar de mi camping en el que estube 4 horas para escribir algo que se puede leer en unos minutos.
o estar 2 meses y escribir 72 hojas a mano. Tambien lo hice yo. en Enero hasta finales de Febrero. Ya que en mi casa estaban de reformas y los paletas venian a las 8 de la mañana y hasta las 3 no se iban.

en fin, una sensacion magica. :^^:

Xisco_01
6th September 2006, 16:51
Diox Shadow, que bonito comentario.

Me ha llegado hondo...

::s:

Xisco_01
7th September 2006, 07:37
Episodio 6: El Combate Marino

Otro relámpago iluminó el cielo, mostrando dos figuras humanas cayendo hacia el oscuro mar. Una de ellas vestida con ropa ajustada plateada y la otra con una túnica blanca y azul empapada, pegada a la piel de su propietario.
Mortius tenia a Rimmon agarrado del cuello. Aunque su conjuro de inmovilización no había funcionado, había conseguido darle un puñetazo a su llegada a toda velocidad.
Rimmon, en cambio, tenia agarrado a Mortius por la túnica, y le estaba dando patadas en las piernas mientras caían.
La cara de dolor de Mortius cesó, cuando a un metro escaso de caer al mar, ambos se separaron y volaron en direcciones diferentes, para luego reencontrarse cara a cara.
Rimmon ladeó su labio. Le caía un pequeño rastro de sangre de su boca. Se lo limpió con el dorso de su mano izquierda.
Con un movimiento rápido, empezó a lanzar bolas naranjas explosivas contra Mortius. Éste, volando; fue esquivándolas una a una. “Esto se pone feo” Pensó mientras una le impactaba en el pecho, desgarrando parte de su túnica.

Mitsuro cayó de espaldas sobre la dura madera de la embarcación. Casi inmediatamente se movió a un lado, esquivando por los pelos el tridente, que se clavó en la madera.
Koridel embistió gritando al ser alado, Belial, con su Gladius levantada, amenazante. La llevaba atada y camuflada en la pierna todo el tiempo. “Un seguro” decía cuando alguien le preguntaba por ella.
Belial arrancó de un tirón el tridente, rompiendo parte de la madera del casco de la embarcación. Con un movimiento felino detuvo el golpe, golpeando a la cabeza a un cegado Koridel por la lluvia con la cabeza.
-. ¡La lluvia es demasiado fuerte!, ¡No podemos luchar de esta forma!
Gritó Mitsuro, levantándose y dirigiéndose a ayudar a su amigo.
Koridel reaccionó deprisa, se agachó aprovechando la embestida de Mitsuro, e intento clavar su Gladius en el vientre de Belial. Se quebró. La Gladius se quebró.
Belial soltó una risita aguda, parando el golpe de katana de Mitsuro y mirando amenazador a Koridel, el cual se detuvo a mirar su fragmentada Gladius.
-. Creo que lo tenemos crudo...
Dijo para sí.

Mortius lanzó otro proyectil mágico azulado hacia Rimmon, éste lo detuvo mediante un rayo que emergió de su brazo derecho. Mortius tragó saliva.
“Mierda” Pensó mientras examinaba otra alternativa de ataque.
Rimmon sonrió, y de su boca salió una gran chispa. El demonio plateado rugió, haciendo temblar todo el cielo. De su boca salió un extraño relámpago naranja que impactó de lleno a su enemigo.
Mortius recibió la descarga. No duró más de unos segundos.
El dolor fue profundo, pero aguantó. El olor a quemado invadió su nariz.
“Hijo de puta” Pensó apretando sus puños, impotente.
La lluvia impedía que se moviesen libremente. ¿Qué podía hacer? Al parecer, ese demonio era demasiado poderoso para él. Solo tenia una opción; la Magia Salvaje.
La había utilizado varias veces en su vida, pero solo un par de ellas había funcionado correctamente. Siempre ocurría alguna desgracia. Pero esta vez no quedaba otra alternativa. Era lo único que tenia en la manga.


La figura oscura sonreía frente a la mesa de piedra. Sus doce alas, totalmente desplegadas, le daban un aspecto todavía mas amenazador de lo normal.
-. Mira, Lord Astaroth, la muerte de los servidores del bien.
Dijo haciendo un suave movimiento hacia Astaroth. Éste se acercó. Su máscara de hiero reflejó lo que la figura oscura le mostraba a través de un barreño lleno de agua. Tres hombres luchando por su vida bajo una tormenta. Tres hombres desconocidos para él.
Uno de esos hombres, el que estaba frente a su hermano Rimmon, levantó ambas manos, y sus brazos se llenaron de chispas verdosas y azuladas.
Astaroth, extrañado se acercó mas al barreño. ¿Qué estaba haciendo ese ser inferior?


Mortius levantó sus brazos centelleantes sobre su cabeza. Mentalmente recitó el conjuro, y movió las manos hacia Rimmon, quien miraba atónito el espectáculo.
Una gran explosión de luz invadió el cuerpo de Mortius, cegando al demonio.

Mitsuro se puso la mano ante la cara al ver la monumental explosión de luz anteriormente ya vista. Belial, imitó el gesto de Mitsuro, extrañado por el fogonazo.
Koridel estaba en el suelo, mirando estupefacto la ya conocida explosión.
-. Espero que esta vez salga bien...
Dijo; inmediatamente recibió una patada en la cara, lanzándolo hacia la parte trasera del navío.

Mortius cerró los ojos. “Por favor, que salga bien” Se repetía una y otra vez.
Un grito chillón hizo que abriera los ojos. Rimmon se estaba hinchando como un globo.
Sus ojos se salieron de las orbitas. El traje ajustado plateado quedó hecho jirones. Una expresión de agonía apareció durante unos segundos en la deformada cara de Rimmon. Explotó.
Mortius se cubrió ante la lluvia de sangre y restos del demonio.
De súbito, la lluvia cesó. Apareció el sol y el mar quedó en calma otra vez.
Las nubes se fundieron con el azul claro del cielo.
Mortius miró hacia la barca, exhausto. Aún no habían terminado.

Mitsuro se secó con la mano a cara aún chorreante por el agua. Su armadura había sido partida, así como su traje por un ataque con el tridente de Belial. Iba desnudo de cintura hacia arriba, mostrando su musculoso cuerpo, su gigantesca serpiente tatuada en el pecho; que se dirigía hacia la espalda por debajo del brazo izquierdo y numerosas cicatrices viejas; alguna muy reciente. Ahora solo empuñaba su katana mayor; la pequeña le había caído al mar durante el combate.
Koridel disparaba con una UZI al monstruo, que no mostraba signos externos de ser herido. Las balas caían a sus pies como si fuesen pétalos de flor de cerezo en primavera.
Mitsuro gritó con todas sus fuerzas. Su largo cabello negro mojado se movió por su espalda, como un látigo.
Embistió al monstruo. Éste recibió el impacto con su tridente, riendo con su voz chillona.
Su rostro cambió al ver que el tridente se partió al recibir el golpe.
Mitsuro volvió a gritar. En la embestida, se había sacado de sitio la muñeca a causa del impacto, pero aún seguía empujando. Cortando.
En ese momento, Koridel dio un salto en dirección a la cabeza del demonio.
Belial no se esperaba tal ofensiva.
Koridel introdujo una granada de Iones en la boca del monstruo, y Mitsuro consiguió introducir parte de la katana en el pecho del ser.
Belial, tambaleante dio unos pasos atrás. Con un acto reflejo se tragó la granada. De su pecho, una sangre verdosa empezó a caer deprisa y a borbotones por su cuerpo. Belial eructó e inmediatamente su cabeza explotó en mil pedazos.
Mitsuro se dejó caer de rodillas sobre la barca. La mano le dolía a horrores.
Restos de Belial se pusieron sobre su cuerpo y su pelo. Mitsuro apretó los dientes y dio un fuerte manotazo con la mano herida en el barco. Un crujido confirmó que los huesos se habían recolocado en su sitio.
Koridel se le acercó, lleno de restos verdes por encima de la capa y la capucha.
Al momento, Mortius aterrizó junto a ellos sobre el destrozado barco.
-. Bien hecho.
Dijo Mortius, dejándose caer de culo sobre la cubierta. Koridel y Mitsuro sonrieron.
-. Gracias. Tu también.
Dijo Koridel quitándose la capucha.


Un grito de dolor y rabia invadió la estancia. El ser oscuro, Satanel tenia los brazos alzados hacia el cielo.
-. ¡Acabaré con ellos; lo juro!
Gritó mientras sus alas empezaban a levantarlo del suelo.
-. Espere, señor. Yo me encargaré. Mataron a mis hermanos. Yo los eliminaré.
Dijo Astaroth mirando con rabia a su señor. Éste sonrió y descendió lentamente.
-. Si, hijo. Espera a que lleguen y descuartízalos. Quiero verles morir lentamente por lo que han hecho.

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NOTA: Habréis podido observar que hay algunos datos (tanto en el últumo episodio como en los anteriores) que no se explican; quedan en el aire como si ya se supiese de que se tratan o de que se está hablando... esto se debe a que la lectura iba destinada a un grupo de gente "selecta", es decir, a los integrantes del grupo que participaban en el juego de rol, y eso conlleva a que ellos ya tienen unos "saberes" que para una persona externa son solo datos inconexos o "sueltos".

Cualquier duda que tengáis al respecto la aclararé sin problemas. Si hay algo que no entendáis, por favor, decídmelo y os lo explicaré.

¡Un saludo, chicos!.
:sorrisa:

Xisco_01
8th September 2006, 09:34
Capitulo 3: Gehena

Episodio 7: A Las Puertas de la Muerte

La casi destrozada barca topó con la arena de la playa del continente llamado Gehena. Llegaron gracias a las corrientes marinas. El timón se quebró durante la tormenta creada por el diablo Belial. “Suerte” Pensó Koridel.
Mitsuro bajó con paso firme. Su pie se hundió en la arena oscura, sucia por algún producto ambiental que la ensuciaba, volviéndola negra como el carbón.
El cielo estaba nublado por unas extrañas nubes grises. Del centro del continente se veía una luz amarillenta, como si todo ello estuviera en llamas.
El aire era casi irrespirable. Humo y gases seguramente nocivos lo llenaban.
Mitsuro se quitó los largos cabellos de su melena, aún mojados de delante de la cara, atándose una coleta.
Mortius bajó lentamente. Estaba dolorido, lleno de golpes y magulladuras. Su ropa, casi totalmente desgarrada por el pecho era una molestia. Cubría lo suficiente para no ir desnudo, aunque el agujero del pecho le incomodaba.
Koridel bajó de un salto. Es el que estaba menos cansado del grupo. Solo le dolía el brazo izquierdo por culpa de un golpe en el codo. Su ropa, sucia y pegajosa; con algún que otro resto de Belial, se movía ondeante con el viento escabroso del lugar.
-. Y ahora, ¿hacia donde?
Preguntó Mitsuro, mirando a Mortius. Éste, tocándose el gran moratón que tenia en el pecho.
-. Según tengo entendido, el infierno está dividido en siete estratos o zonas delimitadas. El primero es llamado “Báratro”, y es donde se encuentran los “No Bautizados” y los apáticos.
No sé mucho de la geografía de la zona, solo que hay un castillo con siete murallas.
Dijo Mortius bajando la cabeza. Todo su pelo blanco se puso delante de su cara, ocultando un gesto de dolor. El moratón le dolía. Seguramente se habría roto algún hueso.
-. Entonces estamos listos. Si con solo dos demonios casi nos liquidan, ¿qué haremos contra todo un castillo con siete murallas?
Dijo Koridel, adelantándose a los demás. Mitsuro clavó su katana en la arena, y se apoyó en ella, poniendo su rodilla izquierda en la húmeda arena.
-. No podemos volver atrás... solo podemos seguir adelante. Pensad que Astaroth nos espera. Todo sea por él...
Dijo clavando más la katana en la arena. Mortius y Koridel se miraron.
-. Intentaré curaros. No sé si podré conmigo mismo. Astaroth no será abandonado.
Dijo Mortius acercándose a Mitsuro. Éste le miró con compasión.


-. ¡Por Dios! ¿Dónde se ha metido Astaroth?
Gritó Loucester en el bastidor del estadio, a través de su teléfono móvil.
-. ¡No me digas que ha desaparecido!. ¡Búscalo!
Volvió a gritar, moviendo su mano libre arriba y abajo.
-. ¡Hasta el mismo infierno si es necesario! Si no aparece será descalificado de la competición; y solo faltan treinta minutos para que empiece su combate. ¡Me importa una mierda si estás cenando!. ¡Búscalo, vamos!
Gritó de nuevo. Pulsó el botón de colgar. Sin darse cuenta se había metido dentro de una de las duchas. Dio un manotazo a la pared, rabioso por perder tan indignamente un campeonato. Astaroth la tenia ganada, y gracias a su “gran” carácter perdería montones de dinero. Millones. El premio gordo.
-. Perdone, ¿es usted el señor Loucester Byrne?
Dijo una voz bastante grave. Loucester se giró. Tres hombres vestidos con traje color caqui y gafas de sol negras se le acercaron. Uno cerró la puerta tras él.
-. Lo siento, ahora no doy entrevistas; esperen al terminar el combate.
Dijo agitando la mano, en señal de negación. Esperaba los estallidos lumínicos de las cámaras fotográficas, pero no hubo ninguno. Un puñetazo lo lanzó al suelo.
Su mandíbula le dolió. Se giró en el suelo para afrontar a su contrincante, pero vio a los tres colocarse unos guantes marrones de piel. Loucester tragó saliva.
Una lluvia de golpes aterrizó sobre su cuerpo. La cabeza, el estómago, las espinillas... Esos tipos sabían a donde dar para no destrozarle ningún punto importante, sino solo causarle dolor.
En unos minutos, todo terminó.
-. Eso solo ha sido un ejemplo de lo que ocurrirá si hoy tu chico vence al del señor Bug, ¿lo has entendido?
Dijo uno de los hombres, quitándose los guantes, uno de ellos ensangrentado por los nudillos.
Loucester, desde el suelo, intentó levantarse. El dolor le impidió moverse. Notó como su cara se estaba hinchando. Escupió. Sangre. Más dolor.
-. Dios... Dios mío.
Dijo entre jadeos. Había recibido una paliza por nada. Su chico había desaparecido. Ahora odiaba a Astaroth mas que nunca.


-. No lo entiendo. Hemos cruzado dos estratos y no nos hemos topado con ningún demonio.
Dijo Koridel, avanzando a un paso rápido. Mortius y Mitsuro le seguían, totalmente curados. Mortius había conseguido curar completamente a sus compañeros y a él mismo. Parece ser que tenia una reserva de energía “extra” oculta en su cuerpo.
Encontraron el castillo que indicó Mortius, pero no se toparon con ninguna resistencia; incluso encontraron todas las puertas abiertas. Solo vieron almas en pena. Ánimas torturadas por sus pecados.
Esa falta de vigilancia y de enemigos, Mitsuro la encontró extraña. Eso le olió mal. Parecía una trampa.

El castillo era de estilo medieval, con la parte delantera vigilada por siete murallas cada una mas alta que la anterior, con un único paso para cada una, formado por un portón grandioso. Los encontraron todos abiertos y desiertos. Les habían dejado pasar sin problemas. Los querían dentro por alguna razón.
Luego cruzaron el segundo estrato, llamado “Perdición”, un lugar partido en tres zonas, la primera un barrizal, donde se veían cuerpos de seres humanos chapoteando y gimiendo en su interior. Mortius les dijo que en vida, esos humanos se dejaron arrastrar por la gula y la glotonería, y eran castigados. También les dijo que estuvieran atentos; que un perro de tres cabezas vigilaba el cenagal; aunque nadie lo vio.
La segunda zona existía gracias a la primera; una laguna inmensa, hirviendo; contenía en su interior también ánimas en pena, mordiéndose unas a otras llenas de ira. Ése era su pecado, según dijo Mortius. Gracias al grácil vuelo de Mortius, lograron pasar las dos partes sin rozar siquiera el agua.
La tercera zona la estaban cruzando en ese momento, una zona en ruinas, supuestamente pertenecientes a una ciudad.
Del suelo, emergían sepulcros abiertos, cada uno conteniendo un espíritu.
Mortius afirmó que en aquellas tumbas moraban los seguidores de Epicuro, sabio griego. No creyeron en la inmortalidad del alma, pensando que ésta moría con el cuerpo. Estaban equivocados y pagaban su error alojando el vasto lugar derruido, por los siglos de los siglos.

-. El infierno es cruel...
Dijo Koridel, mirando con tristeza las almas que se retorcían en las tumbas abiertas, mirando con ojos llorosos a los extranjeros pasar.
-. Para eso sirve, para castigar a los que en vida han sido crueles.
Dijo Mortius en tono sublime. Mitsuro soltó un bufido de burla. “Pamplinas” Pensó, apoyando su katana en el hombro.


El pie de carnero pateó nerviosamente el árido suelo polvoriento y arenoso.
Los largos y arrodillados cuernos, situados a los lados de las orejas hacían dar la forma de cabeza de carnero al indeseable diablo Mastema.
Su piel, naranjosa y dura brillaba a causa del calor del desierto del estrato tercero.
Su faz, idéntica a la de un humano, a diferencia de sus ojos felinos y penetrantes, ausente de cejas, mostraba preocupación.
Rimmon le había mandado esperar en Gehena, mientras él y Belial se iban al encuentro de los humanos.
Dio otra patada en el suelo. Los largos pelos de sus piernas vibraron ante tal golpe.
A su lado, una alma en pena emergió de la arena, sollozando.
Mastema, sin vacilar golpeó a la indefensa ánima con su gran espadón, partiéndola en dos.
-, Asquerosos humanos...
Dijo mientras levantaba de nuevo su espadón, colocándoselo sobre su hombro desnudo. “Sé que vendréis pronto. Belial y Rimmon eran unos idiotas. No saben tratar a los humanos como se debe” Pensó, volviendo a golpear el suelo con su pezuña. El desierto de fuego les esperaba tras “Las Puertas de la Muerte”.


-. Otra vez roca y la dichosa puerta azul.
Dijo Mitsuro, contemplando la altura de la pared de roca grisácea. Koridel se quitó la capucha de la cabeza. Un calor repentino le llegó al cuerpo al acercarse a la pared.
-. Otra separación. Ahora pasaremos al tercer estrato. “Las Puertas de la Muerte”.
Dijo Mortius palpando con la mano la puerta metálica azul.
-. Está caliente.
Añadió, retirando la mano deprisa. Koridel, con sus guantes se acercó y empezó a empujarla. Del otro lado una luz blanca y potente entró; con ella un soplo de aire caliente. Muy caliente.
Al abrir la puerta del todo, los tres, lentamente, se acostumbraron a la potente luz; los anteriores estratos fueron muy oscuros, y el contraste les afectó en la vista.
-. Dios, un desierto...
Dijo Mitsuro, llevándose la mano libre sobre los ojos, intentando parar un poco la claridad de una luz que comenzaba en alguna parte del cielo, encima del desierto de arena blanca y fina.
-. Mirad; las almas están en la arena; achicharrándose...
Dijo Koridel, apuntando hacia alguna parte del desierto. De vez en cuando se veía alguna figura humanoide moverse entre las dunas, alzando sus brazos hacia el cielo; buscando un soplo de frialdad en el horno desértico en el que estaban depositadas.
Mortius dio un paso. Su pie se hundió ligeramente en la arena blanquecina.
-. Debemos seguir.
Dijo dirigiéndose hacia el interior del desierto. Mitsuro le siguió, así como Koridel, que se quitó la capucha.

Shadow 666
8th September 2006, 16:57
bueno Xisco_01, me he copiado los dos ultimos capitulos en un Word para leerlos. me los leeré este finde y el martes digo algo.

(Que el lunes dia 11 es la diada de Catalunya y tenemos fiesta) :sorrisa:

Xisco_01
8th September 2006, 17:00
bueno Xisco_01, me he copiado los dos ultimos capitulos en un Word para leerlos. me los leeré este finde y el martes digo algo.

(Que el lunes dia 11 es la diada de Catalunya y tenemos fiesta) :sorrisa:

Si, por aquí es la Diada de Baleares (lunes y martes; pero yo curro, tengo que hacer la retrasmisión de "algo" para IB3).

Es decir, hasta el miércoles no habrá nuevos capitulos (aunque creo que nadie los heche en falta... :pena: )

Kalas Matacasuals
8th September 2006, 17:01
bueno Xisco_01, me he copiado los dos ultimos capitulos en un Word para leerlos. me los leeré este finde y el martes digo algo.

(Que el lunes dia 11 es la diada de Catalunya y tenemos fiesta) :sorrisa:

Si, por aquí es la Diada de Baleares (lunes y martes; pero yo curro, tengo que hacer la retrasmisión de "algo" para IB3).

Es decir, hasta el miércoles no habrá nuevos capitulos (aunque creo que nadie los heche en falta... :pena: )

Tío, no seas tan pesimista...

Xisco_01
8th September 2006, 17:03
Tío, no seas tan pesimista...

Soy así...
:eee?:

Xisco_01
11th September 2006, 08:22
Episodio 8: Mastema, el hostil

Mortius sacó sus brazos por el agujero de su túnica, en el pecho; dejándole de cintura para arriba desnudo, mostrando un cuerpo delgado y blanco. El sudor recorría todo su cuerpo. El extraño sol no se movía ni un centímetro del cielo, y el calor del desierto era inaguantable.
Mitsuro seguía en la misma postura con la que entró; con la katana sobre el hombro. Llevaba los ojos entreabiertos, con gotas de sudor recorriendo toda su cara. Su respiración era excesivamente rápida. Odiaba el calor. Lo detestaba, pero su código de honor le impedía mostrar inferioridad, así que aguantaba el pose como podía.
Koridel iba el último, arrastrando su capa tras él. Se la había quitado, llevándola con la mano.
Su corto pelo negro, brillante; y su ropa oscura ajustada, llena de armas colgando le hacían destacar ante sus compañeros, casi desnudos y prácticamente desarmados.
Aunque ya había arrojado por en medio del desierto algunas armas, su pecho estaba repleto de armas arrojadizas como cuchillos, estrellas arrojadizas; o simplemente armas de fuego, como pistolas, ametralladoras de una mano o cargadores.
Su respiración era casi jadeante. En ese momento se enfurecía consigo mismo por haber elegido el negro para su vestimenta.
-. Mirad... La pared...
Dijo Mortius señalando con el dedo a lo lejos. Una línea oscura se veía al fondo. Koridel sonrió aliviado.
-. Ya falta poco...
Dijo Mitsuro, avanzando un poco más rápido. Una alma apareció a su lado. La ignoró igual que las docenas aparecidas anteriormente. No podía hacer nada por ellas, ni él ni nadie. Se lo habían ganado.


Mastema sonrió de satisfacción, levantándose.
Estaba sentado sobre la separación entre “Las puertas de la Muerte” y “Las puertas de la Sombra de la Muerte”, el estrato cuarto.
Apoyó su espadón sobre la piedra gris. “Esos idiotas no han podido con estos humanos. Voy a tener que encargarme yo de ellos” Pensó Mastema, relamiéndose mientras extendía unas alas marrones desde su espalda; parecidas a las de un águila.
Sus músculos se tensaron al levantarse unos centímetros del suelo, levantando granitos de arena. Con un fuerte impulso se dirigió hacia delante; situando su arma frente a él; dispuesto a partir en dos a los invasores de Gehena.


Mortius estiró su espalda. El calor y la sequedad del desierto le habían dejado exhausto, así como el caminar por la arena. No estaba acostumbrado a tanto movimiento.
Sin saber por qué, miró hacia delante. Frente a él apareció un gran filo de una gran espada. No tuvo tiempo de reaccionar.
Impactó sobre su abdomen, empezando a clavársele en él.
Su instinto de supervivencia hizo que se lanzara hacia atrás, impidiendo que el filo se incrustase en su piel, solo provocando un pequeño corte.
Algo enorme pasó sobre él, oscureciendo el sol. “Otro no, ahora no” Pensó mientras caía sobre la ardiente arena.

Koridel lo vio abalanzarse sobre Mortius, pero no tuvo tiempo de reaccionar. El ser mitad carnero, mitad ser humano alado golpeó con un espadón el abdomen de Mortius, pero gracias a Dios, éste logró aguantarlo.
Mitsuro recibió un golpe en su pecho. El ser alado además de golpear a Mortius, embistió contra el japonés, lanzándolo a varios metros de su posición.
Koridel desenfundó sus pistolas de nueve milímetros.
Aunque anticuadas, eran sus armas preferidas. Rápidas, sutiles y eficaces.
Lanzándose a un lado, empezó a disparar contra el rostro del diablo alado; alcanzando a sus enormes y cabrioleados cuernos. Sus ojos, felinos y amarillos le miraron con ira mientras caía gracilmente en el suelo arenoso, recogiendo las alas y preparando un ataque contra él.

“El maldito enano me ha dado” Pensó Mastema mientras de un salto se dirigía hacia el pequeño hombrecillo vestido de negro.
Le disparaba con alguna arma mágica que se incrustaba en su piel naranja. Se escocían las heridas, aunque no le impedían moverse.
Levantó su espada y arremetió contra el ser inferior, aunque éste logró lanzarse a un lado. El arma blanca se hundió en la arena, levantando millones de granos al aire.
El enano negro aprovechó para arrojarle uno de esos proyectiles en la cara, destrozándole un ojo.
Un grito de dolor y de rabia inundó el desierto. Todas las almas cercanas empezaron a moverse rápidamente en la arena; huyendo aterrorizadas.
-. ¡Voy a destruirte!
Gritó Mastema al tiempo que su espadón se incendiaba, y un fluido rojizo le caía desde el ojo mutilado.

Mortius terminó de auto cicatrizar la herida. Si no lo hubiera hecho de inmediato, seguramente se le hubieran desparramado los intestinos sobre la arena, provocando su muerte.
Se giró para ver lo ocurrido. El grito de ultratumba del atacante infernal había sido demencial, como si la locura extrema de la rabia lo poseyera.
Se levantó tambaleante sobre la arena. El golpe aún le dolía. No había invertido el tiempo suficiente para eliminar el dolor.
Mitsuro estaba tumbado sobre la arena, boca arriba inconsciente. Al parecer había caído en el combate. Koridel esquivaba con gran maestría los sablazos de la bestia, que atacaba con rabia. Además, le respondía con disparos de pistola. Al parecer, a éste demonio si que le dolían. A cada impacto, el ser se frenaba en su movimiento, aunque aumentando su rabia.
El ojo derecho se le había reventado. Un fluido rojizo le caía sobre el pecho, cayendo sobre la fina arena.
En algún momento, el ser pisoteaba alguna alma despistada bajo sus pies. Mortius empezó a cargar un proyectil.

Mitsuro abrió los ojos. El sol lo hipnotizó por unos segundos, dejándole atónito.
Notó que alguien tiraba de él; desde todo su cuerpo.
-. ¡Mierda!, ¡Soltadme!
Gritó al verse rodeado de almas que tiraban de sus extremidades y su cabello. Una estaba agarrada a su katana, casi arrebatándosela.
Intentó moverse pero eran demasiadas. Empezó a sentir dolor en las muñecas y los tobillos. “Van a desmembrarme” Pensó fugazmente mientras unos granos de arena le daban en la cara. Él no era el único que lo pasaba mal. Koridel estaba a escasos metros de él, enfrentándose al bestial carnero gigante que le atacaba con un sable incendiado.
Alguien tiró de su perilla. Era una de las almas. Su rostro blanco como la nieve, con las orbitas de los ojos vacías se acercó a la cara de Mitsuro, oliendo éste un olor a podredumbre.
No tenia tiempo de quejarse. Debía soltarse ya.
Un brillo suave y un pequeño temblor hizo que cerrase los ojos. Alguien se había puesto encima.
-. Tranquilo, ahora te ayudo.
Oyó. Era Mortius. El demonio no lo había partido en dos.
Sonrió ligeramente al ver que ya tenia las manos libres. Su katana aún estaba agarrada por un alma. Con un ligero giro de muñeca seccionó la cabeza a la pobre alma con su arma.
Se levantó de un salto, Mortius estaba ante él, con un moratón en el vientre.
-. Me alegro de que aún estés con nosotros.
Dijo Mitsuro, arreglándose rápidamente su coleta. Mortius rió divertido.
-. Yo también.
Dijo al tiempo que daba una palmada, limpiándose las manos de arena.

-. ¿Te gusta?
Decía irónicamente Mastema, mientras apretaba con sus dedos la garganta del hombrecito negro. Éste tenía el rostro ya azul. Sus manos golpeaban la muñeca del diablo, rebotando a cada golpe.
“Te voy a partir en dos, diminuto insecto”
Pensó Mastema, apretando aún mas la pequeña garganta del humano.
Un fuerte dolor le hizo soltarlo. Algo había impactado en su espalda.
El hombre de negro tosió en el suelo, mientras Mastema se giraba, mirando quien le había atacado.
El humano que había cortado por la mitad. Estaba de pie, con las manos hacia él.
-. ¿Pero como... ?
Dijo al tiempo que abría su único ojo sano al límite. Era imposible sobrevivir a ese ataque.
Un fino dolor le recorrió el pecho. El otro humano, el de la coleta que había dejado inconsciente le acababa de rajar.
Parte del músculo se desprendió, arrojando al suelo una viscosa y repugnante sustancia verde. Su sangre.
La respiración se le entrecortó.
“No puede ser”
Pensó mientras caía de rodillas. El sufrimiento desapareció. Notaba que el fin estaba cerca.
“¿Cómo ha podido ocurrir?, ¿No son humanos?”
Meditaba mientras el hombrecillo de negro se situaba ante él y le posaba el cañón de su aparato mágico en la frente. Apretó el gatillo.
Oscuridad. Silencio.

Xisco_01
12th September 2006, 08:15
¡Esto ya termina!

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Episodio 9: El Bosque de los Suicidas

Koridel se frotó de nuevo la enorme mancha verde de su pierna izquierda.
-. ¡Puajj, que asco!
Se quejó mientras quitaba la mano, y veía un hilo se sustancia verde que se había quedado pegada a ésta.
Empezaba a arrepentirse de haber disparado a bocajarro al demonio cabruno ese.
El corte limpio de Mitsuro había acabado con el monstruo y no era necesario rematarlo; pero su conciencia le mandaba hacerlo. Solo era venganza; nada más.

Se encontraba en un bosque oscuro. Habían dejado atrás el desierto desolado repleto de ánimas quemándose, dando paso a un bosque denso; nocturno; silencioso. Extremadamente silencioso.
Era como estar dentro de una caja de cartón. No se oía ni el aire mover las hojas, ni ruidos de animales. Incluso sus propios pasos eran silenciados. Estando metidos en una oscuridad casi total. Mortius iluminaba escasamente el camino con una bola de energía que llevaba encima de la palma de la mano derecha. La lucecita no iluminaba más allá de un metro escaso.
-. Este lugar hace digno su nombre. Silencio.
Dijo Mitsuro, partiendo una rama con su katana.
Tenia razón. Estaban en el quinto estrato, llamado “Silencio”.
-. Por ahora no hay señales de ánimas; ni de demonios ni diablos.
Dijo Koridel, sonriendo ligeramente.
Mortius le miró con recelo.
-. Observa atentamente los árboles...
Dijo en un tono oscuro. Koridel miró despreocupado los oscuros árboles.
-. ¿Qué?
Reprimió. Mortius lanzó su mirada más fugaz.
-. El tronco...
Dijo otra vez con tono sombrío. Koridel se acercó a uno.
Un gesto de terror dibujó su cara. Lanzó un grito apagado.
El tronco tenía forma humana, mostrando rasgos humanos perfectamente definidos: cabeza, tronco, extremidades, rostro...
-. Son suicidas; castigados por no cumplir el ciclo de la vida. Si te fijas verás como se suicidaron. Aún mantienen las marcas.
Dijo Mortius, apartando un arbusto de su camino.
Koridel vio claramente marcado en el cuello del árbol-persona que tenía delante una franja oscura. “Ahorcado” Pensó mientras volvía al círculo de luz procedente de la mano de Mortius.
Mitsuro estaba detenido frente a otro árbol, con claras marcas en sus brazos de haberse cortado las venas.
Un ruidito de goteo y un ligero silbido dieron a conocer sus acciones. Koridel se aguantó una risita, mientras Mortius miraba enojado a su compañero asiático.
-. Orinando sobre los penitentes... ¿Te parece bonito?
Dijo poniendo los brazos en jarras. Mitsuro siguió silbando, mientras pasaba por su lado.
-. ¿Qué?, ¿No puede uno desahogarse cuando uno tiene ganas?
Dijo en un tono burlón Mitsuro.
Koridel no aguantó más, explotando en varias risotadas


El aire frío nocturno golpeaba la cara de Astaroth, moviendo los pelos de sus grandes cejas negras.
Sus ojos, negros como la oscuridad que lo envolvía, miraba fijamente la víbora que llevaba en el brazo derecho, enroscada hacia la palma de la mano, donde la cabeza verdosa y diminuta sacaba y movía rápidamente una lengua gris y la escondía con una rapidez sublime.
Astaroth sonrió ligeramente bajo su máscara metálica. Dio un golpe con el talón en el costado del dragón donde iba montado.
Un dragón alado inmenso; grandioso. Con escamas verdes y brillantes y unos dientes afilados que sobresalían de su boca rojiza. Sus ojos, también verdosos miraban las copas de los árboles que sobrevolaba.
Astaroth aspiró una fuerte bocanada de aire con la nariz. El olor humano era cada vez más fuerte.


Mitsuro cortó otra rama. El bosque parecía cada vez mas denso y difícil de franquear. Mortius elevaba la bola de energía lumínica por encima de su cabeza. No se arriesgaba a aumentar la energía por si había otro demonio esperando para atacar, y la que utilizaba era demasiado insignificante como para ver lo suficiente.
Koridel sacó un puñal. Lo llevaba escondido e la espalda. Solo lo utilizaba en casos extremos, pero era la única arma blanca que poseía en ese momento; y requería de su utilidad.
-. Esto es una barrera infranqueable.
Dijo Mortius palpando unas ramas y arbustos, liados con lianas y plantas diversas, formando un muro.
Mitsuro dio un sablazo con su arma. Cortó varias ramas, pero era imposible franquearlas. Koridel lo intentó con su puñal, pero consiguió el mismo efecto.

Mitsuro volvía a sudar. Su pecho descubierto, lleno de arañazos y golpes, así como cicatrices y el tatuaje que tenia, brillaba a la poca luz que Mortius producía.
Éste también sudaba. Se había arrancado la tela sobrante que se le había roto, llevando ahora una especie de falda, recuerdo de la túnica que llevaba. Su parte de cuerpo descubierto también brillaba de sudor, además de diversos pequeños arañazos y el gran moratón del vientre. A menos ya no le dolía.
Koridel seguía con su traje negro. Tiró la capa antes de entrar en el bosque, así iba menos cargado con las manos. Su cara tenia varios cortes, alguno aún sangrante.

Un fuerte viento incomodó a los tres. Desde que estaban en el bosque; no habían notado ningún movimiento; y de repente un fuerte soplo proveniente de enfrente los refresca.
Mortius se giró hacia sus compañeros.
-. ¿No lo encontráis extraño?
Preguntó.
Seguidamente, el árbol situado mas cerca de Mortius salió volando por un golpe.
Un grito estentóreo, procedente de enfrente les heló la sangre.
Otro árbol salió volando, impactando en uno que había tras Koridel. Éste, de un salto lo esquivo al precipitarse al suelo el vegetal.
Mortius se arriesgó, y aumentó el poder de la luz.
Su cara se desfiguró al ver el ser que estaba frente a él, empuñando un enorme martillo con una sola mano.


Satanel rugía de emoción y rabia contenida. De su boca, una espuma blanca brotaba y caía sobre la palangana situada sobre su mesa de piedra.
Por fin vería morir a esos impertinentes seres mediocres; que gracias a un golpe de suerte habían eliminado a tres hijos suyos.
“Esta vez no tenéis escapatoria” Pensaba a la vez que reía sonoramente, resonando su risa por el pasillo de roca oscura.
Tenía sus doce alas extendidas; y sus ojos, rojos y encendidos daban miedo. Aterraban a cualquiera que los viese.
Pero Satanel estaba satisfecho. Su plan comenzaría pronto al destruir a esos bichos humanos; a esas inmundicias.
“Por fin podré vengarme” Pensó mientras una gran gota espumosa caía dentro de la palangana, volviendo ligeramente borrosa la imagen que proyectaba.


Mitsuro se agachó a tiempo de esquivar el martillo que pasó rozándole la cabeza.
-. ¡Astaroth, soy yo; Mitsuro!
Gritó en el suelo.
La bestia marrón golpeó con el martillo en el suelo, haciendo temblar el bosque. Mortius perdió el equilibrio, apagando sin querer su bola luminosa.
Entre la oscuridad podía oírse la respiración rápida y fuerte de Astaroth, así como el crujir de maderas y pasos. Otro gran golpe en el suelo. Un grito de dolor.

-. ¡Me ha dado!
Gritó Koridel bajo un gran tronco, agarrándose su pierna izquierda con ambas manos. Un árbol había caído sobre su pierna en la oscuridad. Se había roto el hueso.
Le dolía a horrores.
-. ¡Me ha inutilizado la pierna!
Gritó aún bajo el tronco, sabiendo que el loco Astaroth estaba cerca.
Un gran golpe partió el tronco, casi desplomándose encima de él. Astaroth lo había golpeado con su martillo.
Koridel, sin hacer ruido se arrastró hacia un lugar mas seguro.

Mortius regeneró la bola luminosa. El espectáculo fue dantesco.
Árboles partidos por la mitad, formando un claro de unos cinco metros. Los árboles, con las formas humanas desprendían de sus partes rotas un líquido rojizo, parecido a la sangre. Mortius recordó que aquello no eran simples árboles; eran almas en pena.
-. Debo hacer entrar en razón a ese grandullón...
Dijo dando un salto sobre un matorral en dirección al estruendo que formaba Astaroth.
Mitsuro paró el martillo con su katana, pero ambos fueron lanzados hacia atrás; incrustándose en un árbol grandioso. Sintió un fortísimo dolor punzante en la espalda.
“Mierda, además de cambiar de aspecto ha vuelto mas poderoso”
Pensó mientras con un esfuerzo sobrehumano intentaba desencajarse del tronco en que había quedado atrapado.
Astaroth se le acercaba lentamente, pisando el frágil suelo bajo sus pies. Su máscara metálica brilló un instante, así como sus ojos antes de levantar el impresionante martillo; dirigido directamente sobre la cabeza de Mitsuro.
Pero un grito frenó el ataque. Astaroth se giró hacia sus propios pasos, mirando desafiante al improvisado orador.
-. ¡Alto Astaroth!, ¡Para tu cometido!
Gritó Mortius, con su mano con la bola luminosa sobre su cabeza.
Astaroth hizo una mueca de indiferencia. Empezó a dirigirse hacia Mortius amenazante. Si no se apartaba sería aplastado por el enorme martillo.
-. ¡No ataques a tus compañeros!
Gritó de nuevo Mortius. Astaroth se detuvo.
-. No sois mis compañeros...
Dijo con su voz grave y ronca. Hizo un extraño movimiento con sus hombros, levantando el martillo sobre su cabeza y dejándolo ir sobre Mortius a una velocidad increíble.
-. ¡Aium desaprobaría ese comportamiento!
Gritó Mortius. El martillo quedó a escasos centímetros de su cabeza.
Astaroth hizo un gesto de estupefacción. Sus ojos negros, hinchados; por un momento parecieron moverse humedecidamente, variando el color a un blancuzco grisáceo.
-. A... Aium...
Dijo casi en un susurro.
-. ¿Acaso quieres matar a Koridel, o a Mitsuro; tus amigos? ¿Acaso quieres matarme a mi, a Mortius?
Dijo éste, acercándose a Astaroth.
Éste último dejó ir el martillo al lado de Mortius de golpe, haciendo un ruido sordo al quedar clavado en el suelo.
Astaroth parecía retorcerse en si mismo. Su piel, empezaba a cambiar por zonas intermitentemente del marrón enfermizo a su color natural; el morado.
Sus ojos, parecían bañarse por un velo gris.
Jadeaba y respiraba sonoramente.
-. Yo... Yo soy siervo de Satanel... Señor... Señor del Reino Oscuro de Gehena...
Dijo en un susurro, entre jadeos y quejidos.
Mortius se acercó más a Astaroth, cogiendole uno de sus grandiosos dedos. De los flancos, emergieron Koridel y Mitsuro, uno apoyado en el otro.
Koridel mostraba la pierna izquierda ensangrentada, goteante. Mitsuro tenia un gran corte sangrante en la frente, dejando toda la parte delantera de su cuerpo roja y brillante. En el costado derecho llevaba un gran agujero. Al estrellarse contra el árbol se había clavado una rama.
Astaroth clavó su vista en ellos. Un grito desgarrador salió de su garganta, llegando hasta los confines de esa tierra maldita.
Su piel cobró el color normal, así como sus ojos. La máscara metálica se fundió, dejando al descubierto la máscara de tela negra, algo despedazada y sucia, así como mojada.
Astaroth volvió a gritar con todas sus fuerzas.
Mortius vio como de sus ojos blancos salían unas gotas. Astaroth se dobló sobre sí mismo.
-. Lo siento... Lo siento mucho...
Dijo entre sollozos. Mortius puso su diminuta mano sobre la espalda musculosa de Astaroth, intentando reconfortarle.
-. Tranquilo, ya pasó todo...
Dijo en un tono muy amigable y suave. De sus ojos también cayeron unas lágrimas.

Shadow 666
12th September 2006, 15:34
Hola Xisco_01, con retraso voy y no he leido los capitulos 8 y 9. los copio en un Word para leerlos por las mañanas.
pero he leido hasta el 7 y está muy bien.
me gustó mucho la descripción de esas almas en pena y tal, sufriendo en el infierno.
tu historia encajaría muy bien como Comic o Serie Anime.
¡Animo!

Xisco_01
13th September 2006, 10:58
Capitulo 4: Satanel

Episodio 10: En el Pozo Interior

Astaroth agarró el martillo, apoyándolo sobre su hombro. Miró la otra mano, donde tenía el cuerpo sin vida de la víbora que llevaba enroscada en su brazo durante el vuelo. Él mismo la había aplastado.
-. Amigos, siento mucho lo ocurrido.
Dijo mientras lanzaba el cuerpo sin vida de la víbora en medio de unos arbustos. Sabia que ese animal procedía de la magia negra del malvado Satanel. No era un animal corriente. Era el símbolo del mal.
Koridel, apoyándose en una rama se acercó dando botes hacia Astaroth.
-. Tranquilo. La verdad es que yo ya me imaginaba un recibimiento como éste. Es que en el fondo eres un bestia, Astaroth.
Dijo en un tono burlón, a la vez que intentaba mantener el equilibrio.
Mortius estaba curando a Mitsuro en ese momento. Al terminar seria su turno.

Una luz de colores brillantes, en constante movimiento; se iba introduciendo en las heridas de Mitsuro desde las manos de Mortius. Estaba tumbado sobre la hierba, con Mortius agachado sobre él. Ambos Serios e inmóviles con los ojos cerrados.
Mortius levantó las manos, cesando el inquietante brillo.
-. Ya estás. ¿Puedes levantarte?
Preguntó a la vez que se ponía de rodillas. Mitsuro se levantó de un salto.
-. Estoy perfectamente. ¡Koridel, te toca!
Gritó mientras agarraba su katana, clavada con la punta en un tronco cercano.


-. ¡No!
Gritó ferozmente Satanel, tirando por el suelo la palangana con agua.
-. ¡Maldita sea! ¡No!
Gritó con un rugido. Sus alas tiritaron mientras apretaba fuertemente los puños.
Sus dientes, afilados se clavaron en su labio; dejando caer un chorrillo de sangre verdosa por su mentón.
-. ¡Maldigo todos los humanos!
Gritó, golpeando con el puño la mesa de piedra; partiéndola en dos.
Sus ojos, encendidos como una llama infernal; iluminaron por unos segundos la oscura y cargada estancia.
El ambiente repleto de humo se licuó alrededor de él. La rabia, el odio; la maldad pura corrió por todo su cuerpo con mas potencia que nunca.
Las venas de su cuerpo se inflaron. Los músculos se hincharon como globos, amentando su masa muscular.
Un sonido gutural salió de su garganta. Ahora él mismo se ocuparía de los malditos humanos. Su plan tenia que cumplirse a cualquier precio. A vida o muerte.
No había opción.


El gran dragón verdoso movió sus alas con soltura, elevándose en un segundo a docenas de metros del suelo. Astaroth y el resto del grupo estaban sentados encima del lomo del dragón, agarrándose con fuerza a las escamas que tenía un poco levantadas.
Mortius estaba tumbado boca abajo, con su rostro blancuzco. Su energía había descendido hasta los mínimos. Necesitaba descansar.
Su cuerpo era como una gran batería de magia, que de vez en cuando tenia que recargarse descansando; a pesar de uno tener una gran potencia.
-. Intenta dormir un poco durante el viaje. El último estrato está lejos.
Dijo Astaroth entre el viento que golpeaba a todos en sus cuerpos, empujándolos hacia a la cola.
Mortius cerró los ojos. Mitsuro agarró con una mano la tela que Mortius aún llevaba colgando de cintura para abajo.
-. Tranquilo, no te caerás.
Dijo sonriendo. Su perilla vibraba con el aire, y sus cabellos largos y oscuros revoloteaban a su alrededor, a pesar de estar atados en forma de cola.
Koridel se agarraba fuertemente a las escamas. No se encontraba muy seguro sobre ese dragón.

Pronto sobrevolaron el estrato sexto, llamado “La Sentina”. En ella había una zona de paso, con dos grandes torreones con unos colosales seres grisáceos en su cima, tocando unas extrañas trompetillas todo el tiempo.
Bajo las torres, un valle de sangre llegaba hasta donde alcanzaba la vista, lleno de seres uniformados chapoteando en su interior. Era la zona donde los tiranos se bañaban en la sangre de sus víctimas, hundiéndose y emergiendo de ella, ahogándose.

Al cabo de un tiempo cruzaron la última sección, llegando al último estrato; llamado “El Pozo Interior”.
Era un gran abismo con una gran niebla en el centro. El dragón se introdujo en ella sin miedo, aterrizando sobre una superficie gris y fría.
Astaroth saltó de su montura, emitiendo un sonido seco y retumbante en ese vacío enturbiado de tinieblas. El resto bajo sin problemas.
El dragón dio un salto y desapareció entre la niebla que los cubría, dirigiéndose hacia el cielo.
Mortius hizo un bostezo. Había dormido durante todo el trayecto, recuperando un poco su energía. Ahora se encontraba mejor, aunque adormecido.
Mitsuro desenvainó su katana. Sentía frío en su piel, pero algo en su interior le decía que el mal estaba cerca.
-. Seguidme. Por aquí.
Dijo Astaroth, dirigiéndose hacia un pasillo que se encontraba frente a él. Ningún otro lo había divisado.

Caminaban lentamente por un pasillo excavado en la dura roca gris helada de esa tierra. Cruzaron una estancia donde los restos de una mesa, igualmente de roca gris, estaba partida por la mitad.
Mortius vio en el suelo una extraña palangana dorada. No le hizo mucho caso al ver que estaba doblada.
-. Cuidado a partir de aquí. Nos encontraremos cara a cara con Satanel.
Dijo Astaroth, levantando de su hombro su martillo prominente.
-. ¿Satanel? ¿Quién es ese?
Preguntó Koridel, descolgando de su pecho las dos pistolas de nueve milímetros, inquieto.
Un soplido hizo que todos pararan sus pasos. Un aire gélido apareció de golpe, desde la parte delantera; hacia donde se dirigían.
La niebla se disipó, mostrando el espectáculo más horroroso y dantesco que ninguno de ellos pudo imaginar.

Xisco_01
14th September 2006, 08:27
Episodio 11: El Orgullo de Lucifer

-. ¡Yo soy Samael, Azazel, Belcebú, Duma, Gadreel, Sier, Mefistófeles, Asmodeo, Abadón, Satanel, Satán y Lucifer!
Rugió una voz atronadora, procedente de algún lugar no muy lejano.
Otra ráfaga helada golpeó los casi congelados cuerpos de humanos.
Mortius, con escarcha en las cejas vislumbro el angustioso paraje que tenia enfrente, así como la enorme bestia ardiente que estaba de pie, en el centro de la enorme sala.

Una grandiosa sala de piedra, llena de hielo por todas partes; con almas congeladas hasta donde llegaba la vista.
Los cuerpos, algunos aún con movimiento, estaban pegados en las paredes y el suelo; como desagradables maniquíes con rostro torturado.
Cada cierto tiempo una helada ráfaga impactaba en sus cuerpos, añadiendo una nueva capa de hielo; convirtiendo a alguno de esos seres en una columna de hielo endurecido.
En el centro de la sala, una luz la iluminaba; procedente del cuerpo en llamas de un enorme diablo. El Diablo.
Su cuerpo parecía el magma volcánico en movimiento, cayendo lentamente en el suelo, solidificándose a los pocos segundos.
El ser tenia forma de murciélago, a pesar de tener la cabeza de cabrío y unos prominentes cuernos que casi tocaban el techo.
Doce esplendorosas alas emergían de su espalda, ardiendo.
Un humo negro salía de todo su cuerpo; creando la enigmática cortina de niebla que cubría toda la fosa.
De su grandiosa boca, chorreante de líquido encendido; sobresalían unos colmillos de fuego, y un aliento gélido, saliendo un extraño vapor de agua, que al tocar cualquier materia la escarchaba al instante.
Sus ojos, rojos y ardientes no mostraban vida alguna. Carecían de iris.

El monstruo rugió, dejando más escarcha sobre los cuerpos de los condenados.
-. ¡Moveos! Manteneos en movimiento o nos dejará tiesos!
Gritó Koridel, rompiendo en pequeños pedazos una fina capa de hielo que cubría su pecho.
Astaroth levantó su martillo.
-. Me las vas a pagar todas, maldito hijo de la gran puta...
Susurró, al tiempo que empezaba a correr hacia el vistoso ser.
A su carrera, se llevó por delante a varias almas congeladas, esparciendo carámbanos por todo el suelo.

Mortius quedó paralizado. Sus pies habían quedado helados e incrustados en el suelo, impidiendo dar un solo paso.
Otro suave viento dejó otra capa helada sobre su ya frío cuerpo.
Los pelos y la barba estaban llenos de cristales de hielo. Su torso desnudo tenía un color pálido. Estaba temblando.
Con un esfuerzo formó con una mano una bola de fuego, que lentamente empezó a derretir el hielo, y a dar una sensación de consuelo a su helada piel.

Koridel siguió a Astaroth, aunque éste iba demasiado deprisa como para seguirlo. A su lado, Mitsuro le copió la idea. Ambos corrían esquivando las columnas heladas.
Algo agarró a Koridel por una pierna, haciéndole perder el equilibrio; cayendo de cabeza contra el duro y algo resbaladizo suelo.
El dolor fue penetrante. Sintió que sus labios se hincharon, así como su nariz.
Tenia algo agarrado a su pierna.
-. Por favor... Ayúdame...
Dijo una voz temblorosa y débil.
Koridel miró con los ojos llorosos lo que tenia agarrado en la pierna y le estaba mirando.
Era una ánima. Estaba congelada completamente hasta el cuello, aunque tenia ambos brazos libres.
Tenia la piel blanca como la nieve, y sus labios, azulados tiritaban de frío.
Koridel no tuvo contemplaciones. Dio una patada en la cara de la pobre ánima, soltándole.
-. Haber sido más listo en vida, y haberse portado bien...
Dijo mientras emprendía de nuevo la carrera.

Astaroth saltó por encima de la extraña cola de fuego que antes no había divisado.
Tenia en la punta una extraña flama azul que se movía inquietantemente.
Con su martillo alcanzó la masa candente de la cola, hundiéndose.
La bestia rugió de nuevo.
-. Con solo esa pequeña arma no podrás vencerme, Lord Astaroth.
Dijo la voz atronadora de antes. Astaroth tiró de su martillo y repitió el ataque con mas dureza.
La bestia le dio un coletazo, lanzándolo contra el suelo; dejándole el pecho oscuro, quemado y humeante.

Mitsuro partió en dos una columna de hielo. El ser demoníaco era demasiado grande como para atacarle con su pequeña espada japonesa. Tuvo una idea.
Agarró la parte superior de la columna partida, y con un tremendo esfuerzo la levantó, apuntando con ella al horrendo ser.
“Puede que no funcione, pero es mejor que no hacer nada” Pensó mientras giraba sobre sí mismo.
Hizo un rápido cálculo, y al notar que tenía velocidad suficiente soltó el trozo de hielo; que volando se dirigía hacia el pecho del ser en llamas.
Mitsuro cayó al suelo, mareado.
El gran trozo de hielo impactó en la superficie acuosa ardiendo; clavándose en la extraña lava.
El ser rugió de nuevo. Parecía haber sufrido dolor.
“Repitamos” Pensó mientras se dirigía hacia otra columna de hielo.

Mortius terminó de quitarse el hielo del cuerpo. Se arrepintió de haber lanzado la parte de la túnica procedente del torso.
Se puso con vistas al horrendo demonio gigante, y se dispuso a dirigirse hacia él, cuando advirtió tras el monstruo una gran obertura oscura.
Recordó un pasaje de su libro esotérico. “Alrededor del Pozo Interior existe una fosa a través de la cual se asciende hasta el purgatorio”
Mortius sonrió, ladeando el labio.
Un pensamiento fugaz golpeó su cerebro.

Koridel saltaba dando grandes saltos, evadiendo los golpes de las grandiosas alas flameantes.
A cada golpe, pequeñas partículas incendiadas volaban en todas direcciones, así como trozos de hielo procedentes del suelo y de las ya mutiladas almas petrificadas y las columnas de hielo.
Una pasó muy cerca de su cabeza, socarrando su corta capa de pelo negro que poseía en ella.
Koridel se quejó mientras; saltando, se llevaba ambas manos a la cabeza, frotándose la zona quemada.
Se giró, y siguiendo esquivando disparó varias ráfagas con sus ametralladoras de mano. Las pistolas habían agotado la munición hacia ya tiempo.
El ser ni se inmutó, siguiendo el ataque con las numerosas alas, rojas y brillantes.

Mortius había lanzado ya más de cuatro columnas. Tenia un dolor de cabeza descomunal; peor al de su mayor resaca. El diablo no presentaba muestras de parecer muy lastimado.
De pie, apuntó con la punta de su katana al fiero ser.
-. ¡No podrás vencer nunca al poderoso Mitsuro!
Gritó. Al momento empezó la carrera contra el monstruo, dispuesto a golpearle con su katana. Un grito casi gutural emergió de su garganta.

Astaroth chillaba de dolor. El diablo lo tenia agarrado del pecho, con su mano encendida.
Las quemaduras que provocaba a los costados de Astaroth eran insoportables.
-. Lord Astaroth. Ríndete y vuelve a mi lado, cumpliendo tu orden y restableciendo tu honor. Fue una equivocación tu llegada al mísero mundo de Heled, convirtiéndote en humano.
Dijo la voz ensordecedora, dirigiéndose a los oídos de Astaroth.
Éste ignorando el dolor por unos momentos miró fijamente a Satanel. Éste dirigió su mirada sin vida a Astaroth, que dejó de agitarse.
-. ¡Yo soy un humano! ¡Y vengo de la Tierra!
Gritó al tiempo en que sus músculos se tensaron, intentando liberarse.
Satanel se rió sonantemente.
-.Tu provienes del mundo infernal. Eres hijo mío, Lord Astaroth. Te hice Duque Infernal para que algún día; juntos, nos vengásemos de Yahvé; quien nos envió aquí, al abismo por no querer postrarnos ante sus hijos del barro. ¡Nos castigó injustamente! ¿Por qué teníamos que mostrar pleitesía ante unos seres de barro, siendo nosotros Hijos del Fuego?
Dijo Satanel, en el momento en que un brillo de superioridad recorrió todo su cuerpo.
Todos notaron como el calor había aumentado, siendo casi insoportable.
Astaroth apretó los dientes, casi partiéndolos.
Su máscara de tela había sido víctima del fuego, mostrando su verdadero rostro. Un rostro deformado a causa de la expresión de dolor que mantenía.
Las amplias cejas negras empezaron a humear. Los ojos blanquecinos se cerraron.
Para Astaroth se había hecho oscuridad. Había desfallecido.

Mortius susurraba unas ligeras palabras en una lengua extraña, juntando las manos en forma vertical palma contra palma.
Entre ellas, unas chispas rojas se manifestaron. Un fulgor rojizo envolvió a todo su ser, erizando su pelo blanco.
Lentamente separó ambas manos, formando entre ellas una gran bola de energía rojiza. Duplicó su tamaño.

Koridel percibió el fulgor rojo. Por un movimiento casi reflejo se descolgó de su espalda unas granadas desfragmentadoras que había guardado hasta ese momento. Las lanzó a los pies del monstruo.

Mitsuro frenó en seco su agresión. Las explosiones de las granadas de Koridel iluminaron toda la estancia, aún mas de lo que estaba. Hielo y fuego se entrecruzaron, volando por los aires, así como trozos de roca grisácea. El fulgor rojo de la enorme bola de Mortius dio a entender el plan del maduro hechicero, lanzar por el gran agujero del fondo a la enorme bestia.
Algo fallaba. Astaroth estaba entre las manos del diablo.
Mitsuro sonrió al ver que éste caía de la mano. Mitsuro saltó todo lo alto que pudo, y agarró como pudo el cuerpo inerte de su amigo.
Era excesivamente grande para sostenerlo, así que ambos se precipitaron hacia el suelo.

-. ¡No!
Gritó Satanel al verse elevado por las explosiones de sus pies, e impulsado hacia la salida hacia el Purgatorio.
-. ¡No podréis conmigo!
Gritó con todas sus fuerzas. La bola lo empujaba hacia la oscuridad.
-. ¡No podéis eliminarme!
Volvió a gritar, mientras era introducido por la abertura.
-. ¡Soy Lucifer y soy indestructible!
Chilló desesperado, mientras caía por el inmenso boquete que lo absorbía hacia su interior. Un eco resonante de su grito sonó hacia el fin de la eternidad.

Xisco_01
16th September 2006, 16:11
Episodio 12: Retorno a Heled

Un estallido luminoso brilló en el polvoriento salón de Mortius. Los libros volvieron a mover sus hojas rápidamente, algunas rasgándose.
Un aro flotante luminoso apareció en el centro de la estancia. De él surgió Mitsuro apoyado en Koridel, seguidos de Astaroth, y finalmente Mortius. El aro se cerró. Desapareciendo.

Mitsuro tenia un aspecto pésimo, con su larga cabellera frente a la cara. Su cuerpo, lleno de heridas abiertas y moratones le hacían parecer un herido de guerra. Sus ojos, medio cerrados; mostraban un cansancio extremado.
Koridel no hacía mejor aspecto. Su ropa negra aún echaba humo por las múltiples rajas producidas por el fuego.
Su piel, blanquecina; hacía destacar aún mas sus cortes. Dejó a Mitsuro sentado en una silla y él se sentó al lado, en el suelo.

Astaroth, a pesar de su grandiosidad como ser vivo; presentaba un aspecto espantoso; no a causa de su color morado o sus ojos blanquecinos, sino por sus múltiples heridas y sus grandes moratones, sobretodo en los costados y la espalda.
A cada paso que daba, un quejido emergía de su boca. No llevaba la máscara, mostrando su boca deforme. Los labios eran inexistentes, mostrando unos dientes amarillentos. Una gran cicatriz le cubría la zona donde, si pudiese salir pelo; llevaría bigote.
A grandes pasos se dirigió al sillón mas cercano, sentándose lentamente.

Mortius era, en todos los sentidos, el que presentaba peor aspecto. Su cuerpo ya maduro, mostraba quemaduras y cicatrices como los demás, pero su piel exponía un color blanco, enfermizo. Su faz casi cadavérica, cubierta de pelo blanco quemado y adherido entre sí, además de tambalearse a cada paso, hacia preocupar por su salud.
Cayó de rodillas. Koridel y Astaroth intentaron agarrárle, pero él negó ser recogido, aguantando la incomoda posición.
-. Estoy bien... Tranquilos. Solo necesito descansar...
Dijo mientras volvía a levantarse y se apoyaba en una silla, sentándose luego.

Todos hicieron un suspiro de alivio. Habían viajado hasta el mismísimo Infierno y habían vuelto. Enteros al menos.
Astaroth soltó un fuerte soplido, resonando en la habitación. Mortius, de reojo y esforzándose, le miró.
-. Gracias... Amigos...
Dijo el gigante morado. Mortius y los demás sonrieron.
-. Recuerda en futuras aventuras... que yo impedí que te aplastases en el suelo... La próxima aplástate tu por mí... ¿vale?
Dijo Mitsuro, en un tono burlón simulado.
Todos volvieron a sonreír. Koridel se dejó caer sobre el suelo, soltando un ligero quejido.
-. ¿Creéis que hemos destruido al Diablo?
Preguntó, mirando el blanco techo del salón.
-. Eso nunca muere... Es como un campo de maíz; o se siega entero, o vuelve a crecer...
Dijo Mortius, cerrando los ojos. Meditando un momento su frase. Koridel no apartó su vista del techo. Un suave sueño empezaba a dominarle.
Mitsuro cabeceó, rindiéndose ante el cansancio.
Astaroth se miró las quemaduras de sus costados. Aún expelían un suave humo negro.
-. Espero que te equivoques, Mortius. Espero que haya desaparecido por completo...
Dijo mientras se tocaba con un dedo una quemadura, notando un fuerte pinchazo de dolor.

Xisco_01
18th September 2006, 08:40
Epilogo

Astaroth abrió la puerta del despacho de Loucester de golpe, haciendo entrar una fuerte corriente de aire.
El pequeño despacho del bloque de pisos estaba totalmente desordenado, con montones de papeles por todas partes.
Astaroth, vestido con pantalones de cuero negro y una grandiosa camiseta también negra, hecha a medida, marcándole los músculos; miró desesperado todos los rincones de la habitación. El baño.
De un salto se colocó frente a la puerta del pequeño urinario, y de una patada desencajó la puerta, mostrando a los ojos blancos de Astaroth una visión que hizo que su rabia alcanzase cotas insospechadas.
Tres hombres vestidos con trajes de color caqui y gafas de sol estaban mirando hacía él, aterrados, mientras que en sus manos; cubiertas con guantes manchados de sangre; aguantaban por el cuello de la camisa a su manager, Loucester, éste sangrando por la boca y por la nariz, con un labio partido y el ojo izquierdo inquietadamente inflamado.
Los músculos de todo el cuerpo de Astaroth se hincharon, así como sus venas. Un rugido animal espantó aún mas a los tres hombres trajeados.
Agarró a uno por el pecho y lo lanzó violentamente hacia la pared, rompiéndole varios huesos. La pared se crujió.
El resto intentó huir, pero Astaroth los cogió a ambos y los golpeó, uno contra otro; dejándolos inconscientes.
Con la respiración alterada, se acercó a Loucester. Éste sollozaba como un niño.
-. ¿Dónde... donde habías estado?
Preguntó, llorando.
Astaroth bajó los hombros, relajándose un poco.
-. En un infierno... aunque gracias a tres ángeles he vuelto. Siento mi tardanza.
Dijo mientras posaba su desproporcionada mano sobre el menudo hombro de Loucester.


Mitsuro miraba a través del ventanal de su despacho. Llevaba parte de la cabeza vendada, así como la pierna derecha inmovilizada. Iba vestido con un bonito traje azul marino. Estaba de pie, aunque su medico le había prohibido forzarla durante, al menos, dos semanas.
Notaba un ligero dolor cada vez que se apoyaba sobre ella, pero su honor impedía mostrarse débil.
-. Señor, Sus nuevos discípulos han llegado. ¿Desea instruirlos o desea que lo haga yo?
Dijo el hombrecito japonés, su asistente.
-. No. Ahora mismo voy.
Dijo Mitsuro girando sobre sí mismo. Un ligero dolor le recorrió la pierna mala.
Apoyándose sobre el bastón, empezó a dirigirse hacia la puerta oculta.
Deseaba volver a la vida normal, aunque ya añoraba estar con sus amigos.
Una sonrisa se marcó en su cara. La perilla oscura agudizó mas la expresión de ansia.
“A ver si serán capaces los nuevos contra mi ejército de élite” Pensó mientras acercaba su mano en el pomo de la puerta oscura; la que dada hacia su palco en la sala de entrenamientos.


Mortius estaba sentado en una silla de su salón. Su cuerpo estaba perfecto y esbelto. No parecía haber sufrido ningún daño. Su túnica, azulada y blanca, como siempre, flotaba con un suave aire que pasaba por la habitación. Las ventanas estaban abiertas; dejando entrar un magnífico sol.
Koridel, en cambio, llevaba cicatrices por toda la cara. Llevaba su traje habitual, ropa negra con una capa igualmente negra.
-. Bien.
Dijo mientras se levantaba de su silla.
Mortius le siguió con la mirada mientras se frotaba su barba blanca.
-. Debo volver al trabajo. Sin trabajo no hay dinero. Sin dinero no hay comida.
Dijo haciendo un gesto gracioso. Mortius sonrió.
-. Estoy contento de haberte vuelto a ver, así como a los otros.
Dijo levantándose también. Koridel sonrió de oreja a oreja.
Estaban el uno frente al otro, inmóviles.
-. En que una se ha metido Astaroth, ¿eh?
Dijo Koridel, sin dejar de sonreír. Mortius afirmó con la cabeza.
-. Espero volveros a ver, a todos.
Dijo Koridel, dirigiéndose hacia la puerta.
Sin decir nada mas, la abrió y salió al exterior. Mortius no borró de su rostro su sonrisa.
-. No sé por que, pero creo que nos volveremos a ver mas pronto de lo que creemos.
Dijo mirando el techo de la estancia, ahora ordenada y limpia. El sinuoso reloj de la pared dio las seis de la tarde. Un velo transporte pasó muy cerca de la ventana, llenando toda la casa de un ruido ensordecedor.
Fuera, en la calle, los coches aéreos y la gente se movía, indiferente. Con rutina.
El sol, brillante, situado en el centro del cielo, luminaba cada rincón de la sucia ciudad.
El grupo se había separado de nuevo, aunque esta vez, seguro que se reencontrarían. Esta vez sin un brusco acontecimiento.


En la sombría sala de piedra, un sonido siseante rebotaba por las paredes.
En un rincón, un ser lóbrego estaba apoyado en el suelo, dentro de un charco de su propia sangre. Una sangre verde.
De golpe, de su espalda emergieron doce alas, cinco de ellas quebradas, y algunas desplumadas. El sonido siseante era su respiración. Todo su cuerpo estaba lleno de grandes heridas abiertas; chorreantes.
-. No... no escapareis de mí...
Dijo mientras de su boca surgía un hilo espumoso de sangre verdosa. Sus ojos se iluminaron como el fuego, iluminando por unos segundos la estancia cargada de un humo negro, procedente de su propio cuerpo.
-. Vol... Volveré...
Dijo cerrando los ojos, cayendo en un profundo sueño.

===============================================

Y ya está.

"Se Finí".

Hala, ahora es el momento de machacarme con críticas "destructivas" e insultos varios.

PD: Tambien acepto ensaïmadas de felicitación. :sorrisa:

En serio, cualquier duda ahora es el momento de plantearla.

Y por supuesto, espero opiniones.

Shadow 666
18th September 2006, 16:12
http://usuarios.lycos.es/mnatalia/images/ensaimada.jpg

Colega, ¿Cuando salen los comics a la venta?¿habrá versión Anime?
por fín he podido leermelo entero. A mi me ha gustado mucho, como historia fantastica está muy bien. Y ese infierno que has creado es una pasada.
Los personajes son muy caracterizados y tiene algun trozo de Humor.
Historia epica y emocionante, aunque la narración, en este caso, es la que peca de ser floja, aunque me aferro a lo que comentaste en un principio diciendo que no iba a ser ninguna novela, con lo cual no le hago mucho caso.

Tienes mi Enhorabuena. feliçitats noi.
(Un juego rpg tambien quedaría bien)

http://www.patric.net/morpheus/cast/add/expert_gamer_oct1999_astaroth_300__small_file_size _.jpg

http://www.bradygames.com/content/downloads/connected/soulcal3/mitsurugi.jpg

Xisco_01
18th September 2006, 18:29
http://usuarios.lycos.es/mnatalia/images/ensaimada.jpg

Colega, ¿Cuando salen los comics a la venta?¿habrá versión Anime?
por fín he podido leermelo entero. A mi me ha gustado mucho, como historia fantastica está muy bien. Y ese infierno que has creado es una pasada.
Los personajes son muy caracterizados y tiene algun trozo de Humor.
Historia epica y emocionante, aunque la narración, en este caso, es la que peca de ser floja, aunque me aferro a lo que comentaste en un principio diciendo que no iba a ser ninguna novela, con lo cual no le hago mucho caso.

Tienes mi Enhorabuena. feliçitats noi.
(Un juego rpg tambien quedaría bien)

http://www.patric.net/morpheus/cast/add/expert_gamer_oct1999_astaroth_300__small_file_size _.jpg

http://www.bradygames.com/content/downloads/connected/soulcal3/mitsurugi.jpg

Hombreeeee... gracias tio.

Me gustaria decirte que los cómics van a salir pronto, pero no será así... el que tenía que dibujarlos ha renegado del proyecto... Una lástima...

Solo poseo un boceto que hizo el tipo, aunque los personajes no tienen el aspecto que les he dado en la historieta. mañana si me acuerdo colagré la imagen.

PD: Veo que ya has averiguado en que se basaron los jugadores de rol para crear su personaje...

PD2: Ahora queda tu historia. Espero verla terminada, eh...

Shadow 666
19th September 2006, 07:35
Hombreeeee... gracias tio.

Me gustaria decirte que los cómics van a salir pronto, pero no será así... el que tenía que dibujarlos ha renegado del proyecto... Una lástima...

Solo poseo un boceto que hizo el tipo, aunque los personajes no tienen el aspecto que les he dado en la historieta. mañana si me acuerdo colagré la imagen.

PD: Veo que ya has averiguado en que se basaron los jugadores de rol para crear su personaje...

PD2: Ahora queda tu historia. Espero verla terminada, eh...


Menos Mortius y Koridel, los otros dos me los imaginaba de donde surgieron.

pues cuando quieras cuelgas el boceto, yo si quiero verlo.
en cuanto a mi historia, estoy decidido a terminarla y publicarla. pero no voy a mostrar la obra completa aqui a entregas, os mataría de aburrimiento :cunao: . Si no que he pensado de mostrar hasta el capitulo tres.
P.D: Kalas tiene problemas para entrar en los foros (Todavía). Si no ha posteado algo o dado alguna opinion es por eso: Problemas Técnicos.

Xisco_01
19th September 2006, 08:24
Hombreeeee... gracias tio.

Me gustaria decirte que los cómics van a salir pronto, pero no será así... el que tenía que dibujarlos ha renegado del proyecto... Una lástima...

Solo poseo un boceto que hizo el tipo, aunque los personajes no tienen el aspecto que les he dado en la historieta. mañana si me acuerdo colagré la imagen.

PD: Veo que ya has averiguado en que se basaron los jugadores de rol para crear su personaje...

PD2: Ahora queda tu historia. Espero verla terminada, eh...


P.D: Kalas tiene problemas para entrar en los foros (Todavía). Si no ha posteado algo o dado alguna opinion es por eso: Problemas Técnicos.

A mi me pasa algo similar. Solo puedo entrar de vez en cuando...

Algo pasa a Revogamers...

PD: Hoy me he olvidado en casa el boceto. A ver si mañana...

Shadow 666
19th September 2006, 09:17
A mi me pasa algo similar. Solo puedo entrar de vez en cuando...

Algo pasa a Revogamers...

PD: Hoy me he olvidado en casa el boceto. A ver si mañana...


Pues yo no tengo problemas para entrar en los foros desde el Trievento. Y SamusAran tampoco.
Sin embargo, Tu, Kalas y otros más que no son de Barcelona tienen problemas para entrar. A Kalas directamente no le deja entrar.
es comprensible, Revogamers a sufrido una estampida con el trievento, aun se recupera.

P.D: bueno, esperaremos mañana al boceto. :^^: (Sin Problemas)

Xisco_01
20th September 2006, 10:05
Ups... me volví a dejar el boceto en casa...
:BALA:

Bueno, esta vez si. Mañana lo traigo seguro, además de un par de imágenes que debo a Darko...

PD: Publico una oferta de trabajo. Ofrezco el relato a cualquier dibujante, para ver si al final se consigue convertir en cómic (que era a lo que iba dirigido).

Quienes quieran intentarlo, que me envien al menos un MP.... :sorrisa:

Xisco_01
21st September 2006, 10:00
Bueno, lo prometido es deuda....

Se trata de un dibujo de Mortius, Astaroth y Mitsuro, pero de los personajes del juego de Rol (Runequest por los interesados). No tienen nada que ver con los de la novela... aunque el carisma y su manera de ser son semejantes... Por cierto, el color se lo he puesto yo...

http://img227.imageshack.us/img227/4492/astarothmitsuroymortiusgm1.th.jpg (http://img227.imageshack.us/my.php?image=astarothmitsuroymortiusgm1.jpg)

El dibujante es el que tenia que dibujar el comic, aunque luego se hechó para atrás... Lástima.

PD: Sigo ofreciendo la historia para cualquier dibujante que se atreva a dibujarla. :sorrisa:

Shadow 666
21st September 2006, 16:28
Ostias, Pues esta chulo.
Que lástima que se echara para atrás. A saber porque, pero el tio dibuja la mar de bien. Quizás encuentres algun dibujante, solo hay que saber donde buscar.
(A mi no me preguntes, no tengo ni idea)

Xisco_01
26th September 2006, 11:13
Al aprecer el relato ha gustado "un poquitín"... y eso que no es ni relato...
:cunao:

Kalas Matacasuals
26th September 2006, 12:54
Buen final, e imaginación no te falta...

Xisco, de aquí unos minutos tienes un MP. (Muerte próxima :juajua: :cunao: )

EDIT: Lo acabo de terminar ahora, asuntos de instituto me lo han impedido antes...

Xisco_01
26th September 2006, 13:20
¿Buen Final?

Si parece sacado de una pelicula de serie B...
:cunao:

Kalas Matacasuals
26th September 2006, 13:27
¿Buen Final?

Si parece sacado de una pelicula de serie B...
:cunao:

Algunas cosas sí, pero me refiero concretamente a la descripción del enemigo y del lugar en cuestión. Logran que te metas bien en la batalla. Y si está basado en un juego de rol, tampoco vas a pedirle mucho más... :cunao:
Eso sí, cuando los cuatro bromean al final, sobra. Siento ser así de brusco, pero bueno...

Xisco_01
26th September 2006, 13:34
¿Buen Final?

Si parece sacado de una pelicula de serie B...
:cunao:

Algunas cosas sí, pero me refiero concretamente a la descripción del enemigo y del lugar en cuestión. Logran que te metas bien en la batalla. Y si está basado en un juego de rol, tampoco vas a pedirle mucho más... :cunao:
Eso sí, cuando los cuatro bromean al final, sobra. Siento ser así de brusco, pero bueno...

¡Eso eso!

¡Así quiero las críticas, que lleguen a lo más hondo!

PD: Sé brusco, pero dime por que... :malo:

:cunao:


Por cierto, aclaro que lo basado en el juego de rol son los protagonistas y su carácter; la historia y las acciones han salido enteritas de mi coco... :sorrisa:

Shadow 666
26th September 2006, 16:35
Seguro que a Satanel le jodió mucho, encima de que irrumpen en el mismisimo infierno, vencen al diablo y encima se rien.
A mi no me ha desagradado ese trozo.

Xisco_01
27th September 2006, 08:16
Bueno, a la espera de más críticas, posteo los bocetos de los personajes creados por 1huesudo

http://img133.imageshack.us/img133/1029/xisco01001rm1.th.jpg (http://img133.imageshack.us/my.php?image=xisco01001rm1.jpg)

Si, se trata de Astaroth, ¡y es muy bueno!
:sorrisa:

http://img300.imageshack.us/img300/4205/xisco01003bn3.th.jpg (http://img300.imageshack.us/my.php?image=xisco01003bn3.jpg)

Mitsuro. ¡Es exactamente como lo tenia en mi cabeza!
:cunao:

http://img245.imageshack.us/img245/5329/xisco01002uq5.th.jpg (http://img245.imageshack.us/my.php?image=xisco01002uq5.jpg)

Koridel es muuuuuy molón. Incluso demasiado.
:cunao: :sorrisa: :cunao:

http://img138.imageshack.us/img138/2439/xisco01004kc7.th.jpg (http://img138.imageshack.us/my.php?image=xisco01004kc7.jpg)

Mortius con su traje de "espectáculo". ¡Moooooola!
:cunao: :sorrisa: :cunao:

Muchísimas gracias 1huesudo, te debo una (mejor dicho, cuatro).

PD: ¿algún día veremos a los "demonios"?


Si queréis ver más (o si queréis colaborar), visitad:
http://www.revogamers.net/comunidad/viewtopic.php?t=6324&start=0

:cunao:

Shadow 666
27th September 2006, 08:24
No está nada mal. Y eso que es simplemente un boceto. A ver como quedaría una ilustración...
Al final le estas poniendo empeño Xisco. :^^:
Ánimo.

Xisco_01
27th September 2006, 08:25
No está nada mal. Y eso que es simplemente un boceto. A ver como quedaría una ilustración...
Al final le estas poniendo empeño Xisco. :^^:
Ánimo.

Nada de empeño. Es que soy un pesado, y a causa de repetir lo mismo mil veces...

:cunao: