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Super Mario Galaxy

El último encuentro antes de que todos saltemos (de alegría) a la divertidísima Galaxia de Mario en unos días.

Última prueba: la Galaxia Europea - Avances

Avance final Super Mario Galaxy

Diez días antes del lanzamiento europeo de Super Mario Galaxy, cuando la prensa americana ya está dictando sentencia -¡y qué sentencia!-, Nintendo España nos invita a probar por primera vez la versión PAL del título en una sesión de toda una mañana.

Y allí nos presentamos sin pensarlo aunque vayamos a tener el análisis en apenas una semana; la impaciencia nos condujo una vez más hasta esa gran pantalla en la que ya estaba el fontanero esperando. Los controles son unos viejos conocidos, el aspecto no ha cambiado apenas desde la última vez que nos vimos los bigotes, pero la novedad era disponer del juego completo y completado, listo para una exploración en profundidad.

Estamos hartos de escuchar que las aventuras de Mario no tienen historia. ‘Malo bruto secuestra a princesa guapa y joven fornido ¿? la rescata del castillo superando mil y un obstáculos’. Y qué, lo primero que pedía el cuerpo a este redactor era ver las animaciones iniciales sin perder ningún detalle del asedio y posterior rapto protagonizado por Bowser y su séquito de piratas espaciales. Esa introducción hace volar a un reino de setas de colores charlatanas y juguetonas presentando un mundo de ensueño y pintura.

Es breve. ¡Daboooom!

Y de repente un pequeño planeta. El infinito es oscuro, es la nada, excepto por un atrayente resplandor azul que brilla hasta el instante antes de deslumbrarnos para cuidarse de que disfrutemos contemplándolo. Estés o no dispuesto, va a comenzar esta larga historia galáctica del tamaño de 120 estrellas.

Avance final Super Mario GalaxyAl principio es sosegado, conversador y torpón, como si la necesidad de conocer las estrellas hiciese olvidar el sufrimiento de Peach. Desde el gran observatorio central leeremos el sistema, es ese distribuidor que pone cada galaxia en su sitio, pero ojo, no hay suficiente energía y será necesario aportar nuestro granito de arena a Estela y sus ayudantes. A cambio, ellos irán mostrando el camino hacia los secuestradores. Esta estación central es fácil de recorrer, muy práctica, mucho más que el compartimentado castillo de Mario 64. Y a la vez es opuesta, abierta al mundo exterior y flotante, frente a los muros rígidos y las escaleras angostas de la vieja estrella.

Así durante tres horas, disfrutando como un astronauta de pequeños planetas alejados de soles y de mundos luminosos edulcorados por pura miel de abeja. Peleando contra arañas mecánicas gigantes, rascándole la espalda a una criatura peluda o dando de comer trozos de polvo estelar de colores. Y ¡yuju! por aquí, ¡uaja! por allá, viajando de planeta en planeta sin rumbo definido, pues en algunas ocasiones seremos responsables de nuestro propio aterrizaje (y no doy más detalles para no chafar la vivencia). Alguna situación simpática nos permitirá esbozar una pequeña sonrisa, fácil de soltar debido a la predisposición que surge del mero hecho de estar jugando, por fin, ‘otra vez al Mario’.