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The Legend of Zelda: The Wind Waker HD

El primer Zelda en HD.

The Legend of Zelda: The Wind Waker HD - Impresiones - Avances

¿Cómo es reencontrarse con The Legend of Zelda: The Wind Waker HD después de una década? Pues todo menos una experiencia al uso, eso desde luego. Por un lado, estamos ante uno de los Zelda más aclamados, aunque sólo sea porque el tiempo puso en su sitio el criterio de los aficionados más entusiastas, que renegaron en un primer momento de su apartado visual.

Y precisamente esa sigue siendo la mayor baza de este Zelda, rescatado de la olvidada y denostada GameCube: su puesta en escena. Y es que esta remasterización de The Wind Waker cumple a rajatabla la máxima aquella que dice que `todo cambia para permanecer igual´. Porque a pesar de todo el lavado gráfico que Nintendo ha hecho, en temas de modelados, iluminación y redibujado, la verdad es que lo que se ha conseguido es que el juego luzca casi idéntico que como lo hacía hace diez años, sólo que adaptado a la alta definición, sin molestos dientes de sierra (casi siempre) y con una iluminación más acorde a los tiempos modernos.

Y es que se nota a la legua que estamos ante un título que revolucionó el mundo de los videojuegos en su momento. No por ser el primero en proponer esta estética (aunque sí la dominó como nadie nunca ha podido repetir) sino por atreverse a adoptarla con una de las sagas de más alcurnia de Nintendo. El mayor garante de este Zelda era su aspecto, y este ha sido respetado en la medida de lo posible.

The Wind Waker HD

Los cambios gráficos más bruscos viene por parte de dos vías. La primera de ellas es la de la iluminación. Es como si de un mismo carrete se hubieran revelado dos juegos de copias: una en brillo y la otra en mate. Allí donde la versión original mostraba colores  más de acuarela, desgastados y tenues, con una iluminación mucho más desdibujada por el sol, esta nueva versión se presenta apagada (por comparación, el juego es muy luminoso) y con colores mucho más vivos e intensos.

La segunda de las vías es mediante el redibujado de muchas de las texturas que aparecen en el juego, sobre todo las que aparecen en los interiores. Madera, piedra, tela… Todo está mucho más nítido y ornamentado. Por un lado está bien, ya que le da más riqueza a un estilo visual que tiende al minimalismo, pero por otro hace que por momentos el juego pierda ese halo de dibujo animado sencillo y se sobrecargue demasiado de elementos. Era un equilibrio complicado de encontrar y lo hace la mayor parte del tiempo, pero hay deslices, sobre todo en algunos escenarios. Eso sí, hay un error que ha sorprendido por su presencia constante: el popping. Uno va navegando hacia una isla y, de pronto, aparecen media docena de enemigos, demasiado cerca para lo que técnicamente sabemos que Wii U es capaz. Este popping se aplica al pez presente en todos los cuadrantes y que nos dibuja la carta de navegación: aparece sólo si estás a una determinada distancia, por lo que puedes cruzar un sector de punta a punta y no encontrarlo por una aparente limitación técnica.

La música es otro de esos elementos que ha variado sólo ligeramente, como un esqueleto al que se le hubieran añadido huesos. La banda sonora original de The Wind Waker es absolutamente magistral, con varios temas memorables. Sorprende oír melodías nuevas o variaciones de temas antiguos en algunos momentos del juego. Puede que sea el tener interiorizado el original, pero las nuevas melodías suenan un poco fuera de lugar y no terminan de encajar. Pero claro, a oídos vírgenes puede no tenerse la misma impresión, pero al que conocía las piezas es como si hubieran añadido media docena de compases a la 9ª Sinfonía.

La conjunción entre gráficos y música da como resultado la conciencia de estar ante el mismo juego, pero al que se le han introducido cambios que algunos pueden percibir como mejoras, pero que otros los encontrarán como la proverbial china en el zapato. Todo lo contrario que, por ejemplo, el Modo Héroe, disponible desde el primer momento y que convertirá los primeros pasos de The Legend of Zelda: The Wind Waker HD en un pequeño desafío que hará que estemos mucho más atentos a no hacer el loco. La lástima es que no dure más que un par de mazmorras, pasadas las cuáles, el juego volverá a su cauce de sencillez `para todos los públicos´.