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Rune Factory Frontier

Descubre aquí cómo es este juego lleno de color en el que hay que alternar la tranquila vida en el campo con los combates contra monstruos.

Rune Factory Frontier - Avances

Hace ya más de diez años que se desarrolló el primer Harvest Moon para SNES. Con una base de fieles seguidores y nuevos adeptos con cada edición ha conseguido mantenerse con relativo éxito durante todo ese tiempo sin cambiar demasiado las reglas, hasta que para conmemorar el décimo aniversario de la franquicia se creó Rune Factory para DS, juego que añadía al cuidado del campo y a las relaciones interpersonales combates y mazmorras. Finalmente las ventas de ese título acompañaron lo suficiente como para justificar una secuela para DS y la incursión a Wii que ahora nos ocupa.

El protagonista del juego, Raguna, es el mismo joven del primer Rune Factory y comienza su aventura buscando a una chica llamada Mist (también personaje del anterior título). Tras encontrarla en la iglesia de un pueblo, descubre que alguien la ha llamado en sueños y que debe quedarse allí, por lo que Raguna decide también mudarse a la localidad comenzando en una casucha deshabitada desde hace tiempo.


Desde ese momento habrá que habituarse a la vida en el pueblo. Tras limpiar la casa el jugador deberá comenzar a cultivar su huerto en cuanto reciba las herramientas adecuadas: primero se remueve la tierra, luego se siembran las semillas y finalmente se riegan las plantas durante varios días (cada segundo real es un minuto, por lo que un día en el juego son veinticuatro minutos - aunque en los interiores el tiempo se para).

Pero no solo de cuidar las plantas se vive, ya que también habrá que socializar con el resto de vecinos e incluso buscar una futura esposa de entre más de diez pretendientes. Al hablar con alguien aparecerá en pantalla una representación de los interlocutores en 2D y el texto dentro de un bocadillo como en un manga (como el resto de la estética del juego, todo es muy japonés). Sobre la cabeza de la persona con quien hablamos se mostrarán notas o corazones que representan el nivel de confianza que se tiene con ella, que habrá que cuidar para llevarse bien con todo el mundo. En el caso de las posibles futuras esposas, habrá una sección del menú de pausa en el que se podrá ver cómo progresa la relación con cada una de ellas.


Como se puede comprobar, todo parece ser la misma simulación de la vida de campo que se ha visto en cualquier Harvest Moon, algo que también se extiende al paso del tiempo: las tiendas cierran cuando es tarde y los días festivos, algunas cosas solo ocurren a determinadas horas del día e incluso hay festividades que solo tienen lugar unos cuantos días (ocasión ideal para confraternizar con los vecinos). Desde el primer momento hay una abrumadora cantidad de cosas por hacer, y eso solo contando la parte tradicional.

Pero si la simulación ya es bastante completa, la parte de rol añade mucho más. Pronto se descubrirá una isla volante con forma de ballena donde estarán la gran mayoría de mazmorras, a la que se accede a través de una escalera mágica. Una vez allí se podrá entrar paulatinamente en las mazmorras (de diseño tradicional: varios pisos y al final un jefe de nivel) y también a más terrenos. Y es que pese a los combates, la base sigue siendo la misma de siempre.