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Rayman Origins

El multijugador a 4 personas crea escuela.

Rayman Origins - Impresión final - Avances

Los vecinos de debajo de Rayman están muy, pero que muy enfadados. ¿Le habéis escuchado roncar? Es impresionante el escándalo que está montando, completamente insoportable. Ante algo así es totalmente comprensible que esa panda de humanos amorfos que viven su subsuelo se levante en armas contra él para hacerle callar de una vez por todas. ¡Problema! Rayman es mucho más fuerte de lo que parece y está muy bien acompañado.

Así comenzó la guerra entre el mundo de los sueños y el de las pesadillas que después ha llevado a Rayman a convertirse en el gran héroe que ha derrotado a numerosos enemigos en el resto de juegos de la franquicia.

Sin más dilación empieza Rayman Origins, el regreso del personaje a trozos de Michael Ancel que hace dos décadas se hizo un hueco entre los mejores plataformas 2D, pero que ha permanecido muchos años dormido en este género. Ahora vuelve algo cambiado, retornando al género de los plataformas de scroll lateral y jugabilidad 2D sobre escenarios pintados a mano, pero completamente orientado al multijugador, por lo que aspira a convertirse en el digno sucesor de New Super Mario Bros. Wii.

Un ritmo más lento, un juego más complejo

Basta con empezar una partida para ver que este juego sigue teniendo mucho de Rayman, que a pesar de los cambios en el género, sigue siendo muy fiel a sí mismo. Lo primero que hay que hacer es escoger personaje entre Rayman, el gordo azul Globox, dos Diminutos distintos, y sus dobles cambiados de color que vas desbloqueando a medida que consigues las medallas del juego, caritas rosas que ganas por liberar criaturas y por coleccionar mosquitos (o eso parecen), unos 300 por pantalla.

En realidad no va a cambiar mucho la aventura dependiendo de si escoges a uno a otro. Todos tienes habilidades equivalentes y van evolucionando a la misma velocidad, así que la decisión dependerá sobre todo de la simpatía que tengas por uno u otro. Quizá sea más importante saber cuántos sois en la partida porque cuanta más gente, más pelea por conseguir puntos y más muertes 'accidentales'.

En cuanto empiezas a recorrer los escenarios lineales notas ese ritmo lento y pesado típico de Rayman, que casi le cuesta comenzar a moverse y en los saltos parece que va a ponerse a flotar. Y entonces empiezas a recorrer plataformas muy cortitas, repletas de dificultades y salpicadas por enemigos bastante sencillos.

La dinámica es de muy saltarina. Vas a estar todo el tiempo avanzando un poquito y saltando, ya sea para subirte a una plataforma volante, para agarrarte a una liana, para pisar a un enemigo o, sobre todo, para coger mosquitos. Y además la potencia es gradual, así que espera muchos pinchos y dificultades también en la parte superior de las pantallas para no estar todo el día como por casa.

Una sorpresa agradable en este primer mundo que hemos visitado es que además de los niveles corrientes de plataformas 2D hay uno en el que te subes a una libélula y te adentra en un auténtico shoot’em up de naves, y otro especial, al que se accede coleccionando suficientes caritas, que es un speed run con mucha dificultad.