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Pro Evolution Soccer 2008 (PES Wii)

Konami revoluciona el sistema de control de juegos de fútbol para adaptarlo a los controles de Wii, y no al revés.

PES 2008. Nueva mentalidad. Impresiones - Avances

Es probable que el juego que más intriga me ha causado sobre su sistema de control haya sido este Pro Evolution Soccer 2008 para Wii. Desde el primer momento, Konami ha dejado claro que éste será el juego que revolucione el género, que no tendrá nada que ver con el resto de títulos de fútbol. Tan grande es el cambio, que el productor de siempre, 'Seabass', ha sido sustituido por 'Greyhound', es decir, por Akiyoshi Chosogabe. Sea como sea el resultado es, cuanto menos, muy interesante.


La idea sobre la que se asienta este PES no ha sido la de adaptar el clásico a los nuevos mandos de Wii, sino a la inversa: teniendo en cuenta lo que dan de sí estos controles, qué configuración puede ser la óptima. Al final ha quedado un juego que se aleja un poco de la simulación total del futbolista a través del joystick y que se acerca a la estrategia del entrenador, otorgando al jugador un pequeño don para manejar a muchos muñecos a la vez con el puntero. El sistema de control es el siguiente: durante el ataque, el jugador tiene que dirigir los movimientos de los futbolistas por el campo, marcando su poción mediante 'A' al más puro estilo "point and clic"; tanto al que lleva la pelota como cualquier otro. Para regatear, basta con poner al jugador a correr hacia un punto y obligarle a cambiar de dirección de forma repentina, sin soltar el balón. También hay que usar el puntero para pasar. Basta con pulsar 'B' sobre el deportista que tenga que recibir, y la propia consola elegirá el pase más apropiado. En caso de marcar un pase sobre un punto muerto, el jugador más cercano correrá automáticamente a por la bola. El tiro a portería se hace con el Nunchaku, agitándolo hacia abajo, mientras que los otros botones como Z quedan para jugadas especiales como una pared. En todo momento, los movimientos son previamente trazados por flechas.


Y con estas funciones hay que procurar meter gol. Aunque en un principio parezca lioso o complejo, no es difícil adaptarse a las jugadas de ataque con este control. Quien esté acostumbrado a jugar a fútbol en consolas, y sobre todo un chupón, extrañará el joystick y el dominio de su jugador, pero pronto se acostumbrará a dar más importancia al toque que al regate. Y en este sentido destacan el desmarque y el pase al hueco, unas habilidades que antes quedaban a cargo de la inspiración de la Inteligencia Artificial, y que ahora dependen completamente del jugador, e incluso pasarán a ser sus mejores armas. Para realizar un pase al hueco tan sólo hay que arrastar a un jugador sin balón hacia una zona vacía de defensores, y después dar un pase con el jugador que lleve la bola a esa zona, para que el desmarcado la recoja en carrera. Cuando el control comienza a ser familiar, te acabas atreviendo a hacer dos desmarques a la vez, para luego pasar al mejor colocado, o a trenzar una jugada marcando a cuatro jugadores seguidos. Es divertido hacer jugadas grandiosas. En este sentido, las opciones se multiplican para quien tenga una buena visión de juego. Un aspecto que me dejó inquieto es el tiro. No sabría decir si el disparo lo decide la máquina aleatoriamente, o hay alguna función, que yo no descubrí, para dirigirlo. Después de lograr hacer un gran pase con tus propias ideas, para dejar a un delantero sólo frente al portero, es frustantre fallar porque el disparo va fácil por el centro. Del mismo modo, para tirar las faltas se notaba el efecto de la fuerza con la que se agitaba el nuchaku, pero no reconocí ningún efecto gracias a la inclinación del mando.