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Opoona

Así comienza un RPG diferente.

Opoona - impresiones - Avances


Teníamos muchas ganas en Revogamers de probar Opoona, este curioso RPG futurista que Arte Piazza ha desarrollado para Koei. Lo visto en vídeos e imágenes, lo leído sobre el control y lo sabido sobre su historia -todo en la ficha- rompen con el esquema tradicional de juego de rol e incitan a probarlo. Gracias a Virgin Play y Nintendo hemos tenido la oportunidad de dar los primeros pasos con Opoona y de conocer a su familia de Guardias Cósmicos, su sistema de lucha y su relación con Wii.

Todo comienza con una fórmula muy repetida, el personaje está dormido en la nave familiar, surcando el espacio con destino a Ladroll, un planeta en el que cayó un meteorito hace muchos años y que ha quedado contaminado por el mal en su mitad inferior. El primer ratito en ese entorno servirá para conocer al resto del equipo, el control de movimientos y el sistema de lucha, y todo puede hacerse únicamente con el Nunchaku. La forma de conocerlo es muy curiosa, ya que habrá que perseguir a unos perritos por la nave para leer los textos que portan. Arte Piazza demuestra que, como en los tiempos de NES, si todo está bien organizado, un par de botones bastarán para conseguir un control completo. Opoona se mueve al compás del joystick (y bien rápido), habla y actúa al pulsar 'c' y esconde un completo menú en 'Z'. Además, puede cambiar a cámara fija en cualquier momento dejando 'c' pulsado y moviendo la vista con el joystick. Acostumbrarse es bastante sencillo, y al menos en los primeros momentos no echaremos nada en falta. Como es obvio, el Wiimote debe estar conectado en todo momento, así que quien desee más botones, podrá coger los dos mandos y utilizar 'A' para acción y la cruceta para la cámara.

Una vez dominado el manejo, toca aprender un poco de historia familiar. Como dijeron sus productores, este es un juego destinado también a niños, por lo que es probable que el lenguaje y las expresiones puedan resultar sosas a gente más adulta. Pero estos primeros diálogos con la familia tampoco son pesados y además pueden acelerarse. La verdadera trama comienza a desarrollarse en el planeta de destino, por lo que quedó fuera de estas impresiones. Sin embargo, el gusanillo por saber más hizo acto de presencia al tener que apagar la consola.

 Finalmente podremos practicar un poco de lucha en la nave. Opoona, como muchos de sus semejantes, los Tizians, posee unas bolas de energía cristalizada en la cabeza llamadas bonbon con las que atacar a sus enemigos. Otros como su hermano Coopona las poseen bajo su cuerpo y aportan otras habilidades. Cuando un enemigo se presta a la batalla, la cámara se sitúa justo detrás de los personajes que manejamos para dejar en frente a los rivales. Será ese el momento para lanzar el bonbon, utilizando el joystick para dirigirlo. No se trata de un combate por turnos, sino por tiempo de recarga del ataque. Por otro lado, un cuadro servirá como punto de mira para saber hacia adonde apuntas, y entre todos los elementos aportan un poco más de participación al sistema de combate. Además, en todo momento podremos acudir al menú en busca de un poco de ayuda.

Es justo tras acabar el entrenamiento cuando el plácido viaje cósmico termina por un extraño ataque. Los padres de Opoona deciden enviar a sus tres hijos al planeta en cápsulas y resistir la embestida. Sin más, el pequeño protagonista despierta en un edificio oficial de Landroll, rodeado de criaturas con aspecto de humanos. Primero le contarán qué pasó, sabrá que ocurrió con tus padres y dónde están sus hermanos. Reunirse con ellos será la primera misión. Pero antes necesita hacerse un pasaporte o no podrá acceder a ningún lugar. En un gesto gracioso, un oficial toma una fotografía de Opoona y le entrega su documento de identidad que además desbloquea todos los menús a los que, recordemos, se accede pulsando 'Z'. Hay una gran cantidad de pestañas y huecos para rellenar con estadísticas, objetos, utilidades, amigos (o más), cartas...y un apartado que nos conecta a la red, desde la que podremos acceder al banco, realizar compras o ver la televisión.

Hasta este momento tan sólo hemos conocido dos entornos, la nave y la ciudad, pero son suficientes para hacernos una idea de los que nos esperará en el resto del título. La primera impresión visual es impactante por el contraste de colores y formas, a pesar de los deslucidos técnicos, y el uso de la técnica cell-shadding se antoja acertado. La gesticulación de los personajes con la cara también es agradable. Además, las composiciones musicales acompañan en todo momento manteniendo el nivel de dramatismo o euforia justo para crear una gran atmósfera. Por desgracia, no dio tiempo a encontrar ningún enemigo de entidad para poder tener más nociones, pero el trabajo artístico de Arte Piazza entra por el ojo y eso que apenas se deja ver en los primeros compases.


Y es que esto no ha sido nada. Sólo una pequeña prueba que ha incrementado aún más mis ganas de probar a fondo este juego de rol, uno de los primero en llegar a nuestra Wii, algo que no será posible hasta agosto. La rápida adaptación al sistema de control, una historia bien introducida a pesar de su sencillez y un impacto visual que supera al juicio son sus ganchos y pronto sabremos hasta donde es capaz de llegar este Opoona.