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GTI Club Supermini Festa!

Directo desde las recreativas al salón.

GTI Club Supermini Fiesta – Impresiones - Avances

Konami sorprendió a propios y extraños con el anuncio de GTI Club Supermini Fiesta, la adaptación a consola de un arcade que aún sobrevive en las recreativas japonesas. Y su voluntad ha sido la de mantener la experiencia por las buenas o por las malas.

La demo que nos ha prestado Konami España es muy breve, con apenas tres circuitos abiertos, pero me ha permitido probar todos los modos de juego, su mayor riqueza, así que daré un breve repaso a cada uno de ellos para poder imaginar cuál será su profundidad cuando llegue la versión definitiva. Antes de comenzar hay que explicar que el juego está pensando para el multijugador, casi siempre a cuatro. Lo primero que hay que definir es cuánta gente va a participar y con qué control, ya sea Wiimote con volante o controles clásicos. En el fondo, lo único que hay que hacer es acelerar, frenar y, de vez en cuando, disparar algo.

 

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GTI Club Supermini Fiesta se olvida del modo carrera tradicional, ya que lo más parecido serán Lucha contra el tráfico y Contrarreloj. El primero es una competición entre cuatro coches por las calles de municipios repletos de vehículos. El que antes complete las tres vueltas gana, pero primero tendrá que esquivar todo lo que se cruce y encontrar los atajos. Hay una opción de turbo que no se activa manualmente, sino que depende de la conducción: funciona si se conduce pegado a una de las rayas laterales.

El premio justo y La bomba caliente son dos formas opuestas de jugar al ratón y al gato con los coches. En uno, para cuatro, hay una caja que llevar o que quitar a los contrarios a chocazos. El que más tiempo la tenga durante los 180 segundos que dura la prueba, es el vencedor. Pero con la bomba pasa lo contrario, el que la lleva tendrá que perseguir a su rival (sólo para dos jugadores) hasta pasársela de un golpe y después huir para que no se la devuelvan, y así durante tres rondas. Aunque sólo es a dos, es mucho más intenso el de la bomba, porque el tiempo baja y la igualdad entre los coches no permite alcanzar con facilidad al otro. Aprender a hacer quiebros será un arte, sobre todo porque no hay freno de mano. En ambos casos, el mapa será de gran ayuda.

 

 

Tomatina salvaje (y así se llama también en inglés) son180 segundos en los que convertir las calles de Reino Unido, Francia o Italia en Bunyol. Cuatro coches lanzándose tomates en ráfagas de tres hasta acabar con la vida de los demás y así sumar puntos. Lo más curioso es la influencia de los juegos de acción en primera persona, tan de moda en esta generación, ya que la vida restante se muestra con un marco rojo en la pantalla. El más relajado es Hucha motorizada, en el que dos personas deben recolectar la mayor cantidad posible de monedas desperdigadas por el circuito. Poca cosa.