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Fragile Dreams (Farewell Ruins of the Moon)

Un juego hermoso pero su destino aún no se ha cruzado con nosotros.

Fragile: Farewell Ruins of the Moon - Avances

 Visto todo esto, queda claro que el componente principal del juego es la exploración. Afortunadamente, para amenizar algo que a secas echaría para atrás a mucha gente, también hay combates contra espectros mediante diversas armas. Las hay cuerpo a cuerpo, como palos o incluso pequeñas hachas, de mayor alcance (una especie de peso atado a una cuerda, por ejemplo) o incluso a distancia, como el arco. En las primeras, la pelea está basada en un sistema de combos sencillo pero con múltiples variantes, mientras que para disparar flechas la cámara pasa a primera persona y se apunta con el mando de Wii. Sería una simplificación enorme utilizar la analogía de "juego tipo Zelda", pero al ver vídeos transmite una sensación parecida. Aunque al parecer uno de los puntos flacos del juego, según varias publicaciones, es el control a la hora de combatir (sin llegar a ser un problema considerable).

Fuera de los combates, el mando de Wii se usa constantemente como linterna (lo que fue uno de los primeros rasgos de la jugabilidad mostrados), o también a modo de otros artefactos para descubrir testimonios o enemigos. Respecto a los botones, destaca el uso del 'c' para centrar la cámara detrás de Seto (que se muestra algo rebelde en lugares estrechos) y el 'B' para pasar a primera persona, como en tantas aventuras en 3D.


Tras todo esto, parece que Fragile es un juego más bien experimental, de los que se suelen meter en el saco de "aventura" sin matizar mucho más su género (quizá porque no hay necesidad alguna). Pero fue anunciado originalmente como un RPG, y en muchos sitios se le puede ver como tal, aún teniendo en cuenta que durante su desarrollo sufrió profundas transformaciones y cambios en el equipo. De hecho, para bien o para mal lo único que le queda de juego de rol son las estadísticas del protagonista y la subida de niveles (casi vestigial), junto con una cuidadísima estética y elaborada banda sonora, rasgos propios de muchos RPGs japoneses.

 En conclusión, Fragile es un juego difícil de definir, hecho especialmente para emocionarse con sus historias y maravillarse ante la desolación. Según muchas críticas, es enormemente hermoso, con una banda sonora difícilmente mejorable (a pesar del silencio en muchos lugares), pero empañado por una jugabilidad que podría haberse pulido bastante. En cualquier caso, si llega hasta aquí, no servirá para que la distribuidora nade en la abundancia, pero será todo un gesto hacia el jugador. Entonces tendremos la ocasión de probarlo y juzgarlo por nosotros mismos. Aunque si no lo hace, ya tiene reservado el puesto de rareza de culto.

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