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Super Mario Galaxy

Mario vuelve a sus orígenes protagonizando un juego de plataformas galáctico en diseño, aspecto, propuesta y diversión.

[E307] Impresiones estelares con Mario Galaxy - Avances

Recorrer el nivel de la demo que pude probar resultó ser muy entretenido y divertido; tanto o más de lo que me esperaba. Las situaciones varían a cada paso de forma inesperada, hay suelos movedizos, cambios de gravedad (andar por el techo con controles invertidos), grandes estructuras, tuberías. Goombas gigantes o plantas piraña, todo lo que se te ponga por delante cae fácilmente ante los nuevos puñetazos y saltos de Mario. ¿Demasiado fácil? No tiene porqué, y aunque según qué situación puede parecerlo, también es verdad que no supone la misma dificultad para un experimentado jugador que para una de esas personas que han cogido una videoconsola por primera vez en su vida gracias a DS y Wii.

 El juego centra de vuelta la esencia en el fontanero, él y el entorno son una pareja que sencillamente se siente y juega muy bien. El detalle de volver a los míticos trajes del Super Mario Bros 3 recordará nostálgicamente cómo molaba eso de transformarse para hacer cosas imposibles. En éste, de momento, se han presentado el Bee Mario y el Boo Mario, a cuál más cachondo y entrañable. Los controles y acciones disponibles, los dejamos para que os sorprendan en su día.

Qué más podría decir de este maravilloso juego... Hay tantas cosas por describir... Como lo vistoso que es todo lo que nos encontramos gracias a la inmejorable dirección artística. Un gran colorido junto a unos diseños preciosos, meditadísimos y variados de los planetas, entran por los ojos como ningún Mario lo ha hecho hasta la fecha. Desde el pequeño planeta que parece una pradera gracias a sus verdes extensiones y sus campos de flores, hasta el grande con sistemas mecánicos que no paran de moverse y te pueden dar un buen calambre, sin olvidarnos de ese otro con más agujeros que un queso de gruyer y un agujero negro en su núcleo interno, todos y cada uno de ellos estarán ahí para hacer las delicias del más sibarita en lo que a gráficos, diseño y entrega en estructuras, enemigos y elementos se refiere.


El acabado técnico es sobresaliente. En la galaxia de juegos de Wii, Mario es una enorme estrella rodeada de fragmentillos de polvo estelar. El inigualable diseño anteriormente descrito se hace mucho más notorio con el trabajo de los chicos de EAD, que han dotado a cada imagen de ese carácter vibrante que llama tantísimo la atención. Las texturas, las más trabajadas en un juego de Wii. El agua es tan refrescante como la de Sunshine, pero mejor conseguida. Los pelajes de las abejas salen de la pantalla. La iluminación hace uso de esa potencia que multiplica la de GameCube mostrando efectos a los que no estamos acostumbrados, partículas por doquier y un sombreado digno de trabajos de las consolas más potentes. Es este Mario el que demuestra, de nuevo, que de Wii hay mucho que sacar y pocos lo están siquiera planteando.

Ah, ¡pero es que además la cámara es prácticamente perfecta! Ya podemos olvidarnos de tener que mover la cámara nosotros mismos para poder cambiar la perspectiva y ver ese rincón al que queremos acceder. Debido a la perspectiva que en todo momento tendremos de los planetas, no habrá un solo momento en que la cámara no esté colocada en el ángulo correcto, mostrándonos lo que realmente necesitamos ver. El sistema y su precisión se agradecen sobremanera, más en un diseño tan mareante y extraordinario.

En definitiva, es un juego precioso, en todos sus aspectos, la creatividad invertida sobrepasa los límites y ofrece una jugabilidad llevada al extremo, para divertir y sorprender. ¿Qué más se puede pedir? Una fecha para Europa, por favor.

Por: Alberto Urbistondo, enviado a California