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Battle of the Bands (Band Mashups)

De cómo suenan Los Ramones en versión latina.

Battle of the Bands - impresiones - Avances

Battle of the Bands, anteriormente conocido como Band Mashups, es la apuesta personal de THQ en los productos musicales de Wii. Y de personal tiene mucho, porque de primeras demuestra que quiere alejarse en cierto modo del explotado sistema habitual de juegos como Guitar Hero, al menos en repertorio y estilo.

Lo primero que nos llamó la atención fueron los diseños de los personajes. Cada uno es fiel a un estilo musical y lo demuestra con unos atuendos acordes. Esos estilos musicales son el alma de BotB. No se limita al habitual rock, sino que a éste suma el hip-hop, el country, el latino y… hasta una banda (marchante o de circo, por ejemplo). Además, hay varios grupos por estilo, lo que conjuga un plantel bastante decente, desde el más heavy con sus pinchos y metales hasta el más rapero con sus gorras y gestos. En la temprana beta que hemos probado, no quedaba muy claro qué estilo tenía el grupo que íbamos a seleccionar y teníamos que descubrirlo al empezar el juego. Pero lo dicho, por las pintas se puede intuir.

Se supone que las bandas tienen que imponer su estilo en unas batallas musicales contra las que tocan estilos rivales. Esto se presenta en un modo aventura, que a fin de cuentas da un orden y escenario fijo a las batallas, comenzando por un dialogo de reto entre los grupos.


A la hora de jugar, el esquema es similar a un juego musical habitual, con unas marcas cayendo por un campo vertical al ritmo de la música. La diferencia es el control. Es al menos curioso, porque representa fielmente en pantalla lo que agitemos para los lados o para abajo nuestro Wiimote, como si de un sismógrafo se tratase. Una aplicación interesante que responde bien… pero que a priori no plantea demasiado misterio para un juego musical. La idea es marcar los golpes que se pidan en esas direcciones con gestos de muñeca. Otras veces hay que agitar hacia los lados el mando con distinta intensidad, según la anchura del gráfico de pantalla. Ese punto también es curioso, acostumbrados a que cuando un juego te pide que agites, siempre es al máximo. Esto es “agite con precisión”. Por último quedan dos acciones: las estocadas con el mando hacia delante para hacer un ataque especial y la defensa, que es un escudo que se activa con B:


De los dos últimos controles depende la otra aportación del juego, que en realidad es una batalla de verdad, con sus balas, sus bombas o sus rayos lanzados al conseguir una buena racha o hacer la estocada. Se ve cómo saltan estos ataques de la zona de un jugador a la del otro, así es como hay que saber cuándo cubrirse. Lo divertido es cuando adviertes que las defensas también van con la música y dejas de mirar la trayectoria de los proyectiles para centrarte en el ritmo (parece mentira la dificultad que añade eso de pulsar B de vez en cuando a la vez que se marca el paso con el gesto).

En realidad, el sistema tiene poco que decir -aparte de la curiosidad- a un solo jugador. Quizás en la versión final se ponga más interesante, pero el propio control parece limitar mucho la sensación. No obstante, con dos jugadores a la vez se pueden pasar unas risas y cierta emoción con la historia de los ataques, de hecho los mejores momentos los pasamos a multiplayer.

30 canciones parece incluir BotB. Son unos covers muy decentes (hasta las letras en español donde corresponde) que le ponen otro toque de humor al estilo general del juego. La selección musical es amplia y de calidad, abarca diversos géneros y épocas y si conoces los temas, puedes reírte jugando (esa Brick House de The Commodores a lo heavy nos marcó). Además, el juego es técnicamente (más o menos) aceptable y mueve esos exagerados personajes con soltura en unos buenos escenarios mientras explotan sus bombas.


Esta original idea puede quedarse algo corta en el producto final.  Es de reconocer que tiene intención y que se ha preparado desde cero pensando sus propuestas, pero habrá que ver si su sistema de juego llega a enganchar horas o se queda recomendable para la anécdota. Lo descubriremos en otoño.