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Assassin's Creed 3

Una demo con tres niveles escogidos milimétricamente.

Assassin's Creed III - Primer vistazo - Avances

Parte 1: La Frontera

Para empezar La Frontera, en invierno, a campo abierto. Con Connor bien atento a su entorno, pero en sigilo, demostrando desde el principio que es un Assassin. Cuando de repente descubre un rastro de sangre en la nieve, que lo copa todo e impide caminar con soltura. En esas circunstancias el personaje se mueve mucho mejor entre las ramas que por el suelo, pero eso no le impide alcanzar tras algún resbalón el cadáver de un soldado que yace solitario.

Un vistazo a su cuerpo moribundo y, de repente, un giro rápido de la cámara alertando de la presencia de un oso, que sin más miramiento, te ataca. La Frontera es un sitio repleto de vida y los animales no son mero decorado, nos quiere decir Ubisoft. Pero Connor es fuerte, es agresivo, bastante animal; no es elegante como otros antepasados de Desmond. Se abalanza contra él y mientras sujeta su zarpa izquierda con una mano, acaba con él con el machete que porta en la derecha. Una forma sutil de recordarnos que en esta ocasión toca usar las dos manos.

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Un poco de escalada siguiendo unas vías en la pared, porque este Assassin no necesita grandes salientes para sujetarse. Y una vez arriba, sobre la pequeña colina, la vista general de La Frontera en invierno, repleta de vegetación y terreno irregular. Solo este escenario es 1,5 veces el de Roma, recuerdan sus creadores una y otra vez. No hay tiempo para contemplación porque por debajo pasa un convoy de soldados británicos al ritmo de sus flautas y tambores con un carromato lleno de paja…

Parte 2: Boston

A finales del siglo XVIII Boston era una ciudad, no un pueblo grande. Con actividad portuaria, militar y de gobierno. Con edificios de envergadura y calles repletas de tenderetes y actividad, pobladas y animadas. Eso dice la investigación llevada a cabo por sus desarrolladores y esa es la forma que tiene en Assassin’s Creed III.

El invierno quedó atrás. Ahora es primavera y en el puerto el sol se cuela con tibieza entre la fina niebla. No impide caminar con normalidad entre los puestos junto al muelle. Los compradores son insistentes, te persiguen durante metros intentando que seas su cliente. Un niño sobre una caja vocifera para vender su periódico cuando una mujer cae al suelo con un cesto de fruta Perfecto para el ratero que justo pasaba a su lado, pero indiferente para un personaje tan frío y con objetivos de gran altura como el que vas a manejar. ¿Se repetirán esos patrones cuando volvamos a pasar por allí o la vida de cada personaje y las situaciones son tan únicas como nos cuenta Ubi? Si es así, ciudades tan grandes pueden servir para perderse durante horas.

Unos pasos más adelante hay una oficina de registro militar. Un buen momento para llamar la atención y ver de qué son capaces estos soldados británicos. Primero te piden la documentación, después se ponen alerta y finalmente formar para cortarte el paso. Controlando a Connor es fácil zafarse a empujones y comenzar una persecución que pronto deriva a las alturas.

Este indio está más acostumbrado a la naturaleza pero tiene mucha facilidad para adaptar todas sus habilidades al entorno urbano. Primero un salto sobre un carromato, después sobre el tenderete del mercado y de ahí a una farola. Cuando parece que no hay vía de escape se abre la ventana de un segundo piso en el edificio de enfrente. Es la ocasión perfecta para colarse entre los gritos de la mujer que iba a asomarse.