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Wii U: entre dos generaciones

¿Cómo definir técnicamente a la nueva consola de Nintendo?

Reales o no, las especificaciones técnicas que se están filtrando de las posibles consolas de nueva generación de Sony y Microsoft están en una liga aparte. El presunto esquema filtrado de la arquitectura de la nueva Xbox (Durango) nos anticipa una CPU x64 de ocho núcleos que se sirve de 8GB de memoria DDR3, y acompañada de una GPU basada en la Radeon HD 8770. Todo esto englobado en un diseño general muy similar a lo que podemos encontrar en cualquier PC de alta gama. De la próxima Playstation (nombre en clave Orbis), se rumorea que seguirá la senda de integrar bajo un mismo circuito las funciones de la CPU y la GPU, reduciendo significativamente la latencia, los costes de producción y maximizando la eficiencia energética. Teóricamente podría computar nada menos que 1.84 TFlops, frente a los 0.57 TFlops de la actual PS3. Un corazón así se valdría de 4 gigabytes de la rapidísima memoria DDR5. En este caso, Sony apostaría por un diseño muy personalizado y eficiente mientras que Microsoft tiraría de grandes cifras y fuerza bruta con la arquitectura que ellos mejor conocen, la de PC.

Podemos estar equivocados, podemos estar dando números que no se parecerán en absoluto a lo que Sony y Microsoft nos ofrecerán en el futuro próximo, pero las informaciones son cada vez más frecuentes y más consistentes entre sí, y no me parece nada descabellado que los tiros vayan a ir en esa dirección.

Wii U entre dos generaciones

Guerras de cifras aparte, una diferencia de potencia así complicaría nuevamente el desarrollo de juegos multiplataforma para los tres sistemas. Probablemente la gran mayoría de juegos que se programaran para las tres plataformas correrían bien en Wii U a cambio de algunas concesiones. Reduciendo dramáticamente el tamaño y cantidad de los recursos gráficos para caber en el único gigabyte disponible para juegos de la memoria de Wii U, eliminando los efectos visuales más costosos (como quizá los sistemas de partículas de nueva generación), y reduciendo la resolución y la cantidad y calidad de los filtros AA. Con todo, es posible que estas nuevas máquinas den pie al surgimiento de inesperados nuevos géneros y mecánicas jugables que necesiten consumir ingentes cantidades de memoria RAM, una revolución que Wii U podría perderse.

Wii U entre dos generaciones

No serían buenas noticias, pero como quise señalar al principio de este artículo, al final lo que recibiremos como usuarios finales serán sólo juegos. Su calidad dependerá exclusivamente de la creatividad, talento y organización de sus equipos de desarrollo, así como de su habilidad para explotar adecuadamente los puntos fuertes de la plataforma objetivo y camuflar sus debilidades. No fueron pocos los creadores que fueron capaces de hacerlo con Wii, y eso seguirá siendo así en el futuro de Wii U. Una caja que en los años venideros y gracias a estos genios, conseguirá crear magia a partir del terrenal silicio.

¿Ha vuelto Nintendo a perder el tren de los multiplataformas? ¿Habrá una brecha entre las diferentes consolas?