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Recordando la trilogía Donkey Kong Country

La época dorada del mono más conocido de los videojuegos.

Donkey Kong Country se desarrolla a lo largo de cuarenta niveles divididos en siete mundos, los cuales incluyen siete batallas contra jefes finales (el último mundo sólo tiene la batalla final). Cada mundo tendrá además de sus niveles una cabaña de Cranky para recibir consejos a la par que berrinches, un kiosko de Candy para guardar la partida y una choza de Funky que nos permitirá movernos entre los distintos entornos (imposible de otra manera). Además, sólo ahí se podrá grabar la partida. Si nos quedamos sin vidas todo el progreso no guardado se irá al garete.

Los mundos se diferencian por las localizaciones que ofrecen, con lo cual los paisajes que visitaremos serán bastante dispares (jungla, montañas nevadas, factorías, etc.), además de otras fases concretas que cambian el avance tradicional por viajes en vagoneta o paraísos submarinos. Todos los niveles pueden completarse obteniendo como resultado una admiración (!) colocada en su nombre, algo que conseguiremos sólo si encontramos todas sus zonas bonus secretas (en caso de que tenga) y así alcanzaremos el 101% del juego. Dichas zonas son la recompensa para los exploradores, lugares escondidos en barriles especiales o tras paredes rompibles en los cuales podremos conseguir vidas extra, muchos plátanos o estatuas doradas de buddies (con varias iguales accederemos a un nivel especial para conseguir más vidas).

Hablando de los buddies; estos animales pueden ser encontrados en cajas en ciertas fases y podremos montarlos para avanzar, puesto que son necesarios para acceder a ciertos bonus. No son un elemento imprescindible para completar un nivel, pero sí una gran ayuda, ya que además de sus habilidades nos dan la posibilidad de recibir un golpe extra (en este caso el animal saldrá corriendo). ¿Qué animales forman esta `pandilla´? Tenemos a Winky, la rana especialista en saltos; Rambi el rinoceronte con su potente cuerno, Expresso, un avestruz que planea; y Enguarde, un pez espada poderoso. Además de estos cuatro tenemos a Squawks, un loro que nos iluminará alguna cueva oscura, pero no será un animal montable. Estos animales sólo podrán utilizarse en las fases en las que aparecen, no pudiendo ser llevados de una a otra cual Yoshi en Super Mario World.

Un detalle importante – ya mencionado ligeramente - que será seña de identidad de toda la trilogía es el hecho de no manejar a un único protagonista, sino tener a una pareja de monos disponible, pudiendo cambiar cuál controlamos pulsando un simple botón. Ambos personajes tienen sus diferencias, de manera que podemos aprovechar las ventajas de cada uno en una situación concreta (aunque el juego está hecho de tal manera que puede ser completado utilizando únicamente a uno de ellos), teniendo así la fuerza de Donkey por un lado, algo que será útil a la hora de luchar contra enemigos forzudos o coger barriles; y por otra parte la agilidad de Diddy, perfecto complemento para los grandes saltos.

Recordando la trilogía Donkey Kong Country

El hecho de que tengamos una pareja de protagonistas también sirve para ofrecer un modo multijugador bastante interesante. Todo el juego podrá completarse en cooperativo, en el que cada jugador manejará a un mono, pero no simultáneamente como ocurre en Returns, sino cuando le toque. Es decir, los jugadores se tienen que turnar en el control o porque el simio de uno muera. Hay además un modo competitivo por turnos (por fase completada o vida perdida) en el que cada jugador tiene a su pareja de personajes, a ver quién completa antes la aventura.