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Libro de Mudora: los apéndices perdidos

¿Superará el juego más esperado de los últimos tiempos al encumbrado Ocarina Of Time? Actualizamos nuestro seguimiento especial a The Legend Of Zelda: Twilight Princess en este primer apéndice.

Midna aparece en un momento con una especie de medallón en su mano, con un estilo muy parecido del que podría esperarse de un artefacto del Reino del Crepúsculo: ¿una parte del yelmo? Además, está presente en el momento que nos hacemos con la Espada Maestra, y sabemos que estamos en el Reino del Crepúsculo en ese momento porque Link conserva su sombra y el aspecto de Midna es más sólido.


Midna y "eso"

Si recordamos lo que decíamos en VALOR respecto a la posible conquista del Castillo de Hyrule, esto parece confirmar nuestras sospechas, ya que el Templo del Tiempo está en el interior de la ciudadela. Otro elemento destacable es que Link saca la Espada Maestra dentro del Reino del Crepúsculo y, poco después, le vemos convertido en lobo paseando por la ciudad. Por tanto, llegado un momento del juego, la forma de lobo es totalmente libre.


un lobo en la ciudadela


un lobo... ¿volando?

Y ya, para terminar con el argumento, vemos en un momento del vídeo general, no del propio de Zelda, a una criatura alada que nos transporta en forma de lobo. ¿Qué significa?

No obstante, aún quedan muchos interrogantes por desvelar. Sabemos que todos los Zelda han tenido un instrumento musical con mayor o menor relevancia en la historia, pero todavía no tenemos rastro de cuál puede ser en este Twilight Princess. Aparte de los juncos que empleaba Link para llamar al halcón (demostración del E3 2005) no hemos tenido más noticias de ese instrumento salvo las dadas por el propio Koji Kondo (uno de los compositores desde el principio de la saga) a Nintendo Power hace ya varios meses.


el bumerang de las tormentas

Además, otro elemento del que apenas se tienen noticias es del Gale Bumerang (el Bumerang de las Tormentas), en un principio denominado como el objeto clave del juego por el propio Eiji Aonuma. Lo hemos visto en acción, pero nada nos ha hecho suponer que cobre esa importancia tan especial. Teniendo en cuenta la cantidad de reformas que se han hecho en el juego (sobre todo visuales y de sistema de juego) cabría la posibilidad de que también se hayan introducido cambios argumentales, pero eso es algo que sólo sabremos cuando juguemos al juego el próximo 9 de Diciembre (o antes).

Otros objetos que se han develado en otros reportajes más recientes hablan de tres tipos diferentes de bombas y de un nuevo objeto que aunará las funciones del gancho clásico de la saga y del garfio que pudimos ver en el más reciente Wind Waker: una bola con una cadena. Por último, y seguro que mucho de vosotros la recordáis con añoranza, llega una vieja conocida: la red de insectos. Este objeto será muy útil, sobre todo para acabar con un "side quest" relacionado con recoger insectos dorados por todo Hyrule tal y como hacíamos en Ocarina of Time con la búsqueda de las skulltulas doradas.

Otros elementos clásicos de la saga han sido modificados. Ahora, para completar un corazón de vida tendremos que recoger cinco, y no las habituales cuatro piezas de corazón. También está confirmado que, debido al tamaño del mapeado, llegados a un punto del juego se habilitará la función de teletransporte, si bien desconocemos cómo se presentará. Aunque siempre nos quedará nuestro apreciado corcel para cabalgar a lo largo y ancho de todo Hyrule.

A la luz de estos nuevos datos podemos decir con orgullo que muchas de las cosas que venís leyendo los Revogamers, tanto en nuestros conocidos "En Voz Baja" (¿alguien habló hace mucho de caza de bichos?) como en nuestro bien acogido artículo titulado "Valor", han cuajado en realidad.

 
Acaba aquí la primera ampliación de nuestro exhaustivo seguimiento de tan grande obra, a la espera de los datos que surjan en los dos próximos días en la prensa americana. Seguiremos indagando en el mundo de Zelda y contamos con vosotros como inseparables compañeros de viaje. 
 
 
 
Autor: José Manuel Bringas. Supervisión: David Caballero