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Game Boy: la diversión en tu bolsillo

Recordamos a las Game Boy, las consolas que cambiaron la industria.

Pokémon y Game Boy

Pokémon vivió un éxito paralelo al de Game Boy. Sus comienzos fueron tímidos al principio, pero sus ventas fueron continuadas. Pasado un año, los dos primeros juegos llegaron al millón de unidades y Nintendo decidió promocionar de forma intensiva a esos pequeños monstruos de bolsillo. La llegada a occidente, la serie de televisión propia y el merchadishing asociado a Pokémon fueron una fiebre que contagió al mundo en 1996.

Pokémon Rojo y Pokémon Azul, las versiones occidentales de estos primeros juegos de Pokémon, ayudaron a impulsar las ventas de una Game Boy que estaba necesitada de un bombazo. El resultado fue el nacimiento de una de las sagas más rentables para Nintendo, de una verdadera industria nueva y de uno de los juegos portátiles más importantes de todos los tiempos, con ventas astronómicas y un verdadero ejército de aficionados.

Game Boy: la diversión en tu bolsillo

Pokémon, además, consiguió fomentar el uso del cable Link, que conectaba a una Game Boy con otra, y ayudó a romper el paradigma de que no era posible jugar a multijugador con una consola portátil. A partir de entonces, cada juego de Pokémon ha sido un revulsivo de ventas (aunque nunca se han llegado a alcanzar los más de 30 millones de los originales) para las portátiles de Nintendo y de los títulos más esperados de cada una de ellas.

Game Boy Color hace su aparición

En 1998 Nintendo decidió dar el gran paso y lanzar la remodelación más importante de su primera Game Boy. Considerada por muchos como una evolución de ésta, la Game Boy Color podría ser tomada perfectamente como una consola completamente nueva, ya que los juegos específicamente diseñados para ella no eran compatibles con los modelos anteriores de Game Boy.

Game Boy: la diversión en tu bolsillo

Game Boy Color introdujo una serie de mejoras que iban más allá de cambios en la forma o reestructuración de botones. Para empezar, el microprocesador z80 de la consola básica podía doblar su velocidad hasta unos mareantes 8 Mhz y era también el que controlaba los gráficos de la consola. La memoria RAM pasó de 8 KB a cuatro veces más, 32 KB, y la pantalla era capaz de mostrar 56 colores en pantalla de una paleta de 32.768. Game Boy Color fue, por tanto, la primera consola portátil de Nintendo de pleno derecho en colores. Todo eso sin sacrificar tamaño compacto y, lo más importante, autonomía, ya que las dos pilas que usaba (que dejaban en la consola una curva trasera muy característica) duraban lo mismo que con la Game Boy Pocket: 10 horas.