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Destripe: Brawl vs Melee y Modos Secundarios

Lo que convierte al Brawl en el nuevo Smash, destripando la versión americana.

Brawl Multitudinario.

El último de los modos importados de manera casi directa del Melee. Llamado originalmente Multi-Man Melee (Multi-Man Brawl en la versión americana de esta entrega), consiste en mandar por los aires decenas de rivales de poco peso y de movimientos clónicos a ciertos personajes, pero sin sus especiales (Mario, Kirby, Zelda y Captain Falcon en este caso). Los únicos cambios destacables son la mejora de la inteligencia artificial (que los hace temibles si logran acorralar) y la aparición de personajes de verdad, pero con el peso muy rebajado, cada cierto número de enemigos.

Hay que decir también que en este modo seguramente es donde más se agradece el cooperativo, pues patear ejércitos de rivales a dúo no tiene precio.


Trofeos.

 Los trofeos, esa recompensa por todo lo jugado y ese par de párrafos de curiosa información sobre el personaje u objeto correspondiente. En este caso, hay más de 500, lo que duplica lo visto en el Melee. La mejora principal en este modo es la posibilidad de organizar los trofeos en un escenario y sacarles fotos regulando la cámara. Esto hace un poco más tangible la virtual colección, y da más utilidad a las figurillas una vez obtenidas. Aunque pueda parecer una tontería, hace que se le coja mucho más cariño a los trofeos difíciles de conseguir a a aquellos de personajes que nos gusten.

Por otra parte, más de uno encontrará un importante punto en contra: la selección de trofeos. Es decir, los personajes y demás que han sido elegidos para formar parte de la colección. Animal Crossing, saga de poca relevancia en comparación con otras de menos trofeos como Fire Emblem o Mother, tiene un protagonismo excesivo, y la ingente cantidad de pokémons hechos trofeo irritará a los que no se lleven demasiado bien, o simplemente no tengan contacto alguno con la franquicia más comercial de Nintendo.


Jefes finales.

A partir de aquí comienzan los modos exclusivos del Brawl. Además, en este toca destripar secretos del final del Emisario, así que, a menos que hayas leído todo el Dojo, te hayas pasado el modo entero o simplemente no te importe, no sigas leyendo.

Este modo (Boss Battles en la versión americana) trata de acabar con todos los jefes del Emisario Subespacial seguidos, en versión menos potente, sea dicho. De manera similar al All-Stars, el porcentaje de daño se conservará entre batalla y batalla. Para reducirlo están los contenedores de corazón, que pondrán el marcador a cero, pero habrá que usarlos estratégicamente: sólo habrá tres si hay un solo jugador, y cinco para el cooperativo. A diez jefes, la proporción sale a aproximadamente uno cada tres batallas.

 Suena atractivo, sí, y más cuando se juega acompañado. Pero es el menos acertado de todos los modos gracias a su abominable pico de dificultad. Los jefes saldrán en orden aleatorio, excepto el final (Tabuu) que será siempre el último. Mientras que algunos como Duon o Porky son los más desagradables, la Master Hand, Crazy Hand y Ridley son simples descansos. Estos altibajos no son en sí malos: lo son cuando se llega al último enemigo.

Y es que Tabuu posee un ataque (ondas trofeadoras según la traducción de la página oficial) terriblemente difícil de esquivar: tres ondas rápidas que barren la pantalla en todas las direcciones y que obligan a realizar fintas muy ajustadas o pasos laterales no menos difíciles, porque el escudo sólo soporta una de ellas. Por si fuera poco, una basta para acabar con cualquier personaje.

En el modo Emisario, donde se eligen seis luchadores para combatirle, hay muchos repuestos por si acierta con estas ondas, pero aquí no. Y a partir de la dificultad Hard, recibir una supondrá la muerte, y la pérdida de todo lo logrado antes, pues no se puede continuar (en modo cooperativo, donde con la muerte de uno se acaba la partida, es mucho más posible que esto suceda, lo que lo hace injugable en niveles muy altos). De esta manera, no será raro acabar practicando cómo esquivar este ataque mientras el resto de jefes no son más que una rutina para llegar hasta él. Y tampoco será extraño morir en el último momento por un fallo estúpido, o simplemente por una traición de los nervios, cuando recibir decenas de ataques mucho más predecibles tenga mucha menos relevancia. Una crueldad digna de un plataformas de 8 bits.