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Descubriendo a Shin Megami Tensei

Una de las sagas de JRPG más longevas, importantes y menos conocidas.

La Diosa abandona a Nintendo

Al igual que ocurrió con otras muchas grandes sagas de la época, Shin Megami Tensei no fue ajena a la desbandada de franquicias que a mediados de los noventa, con el salto generacional, cambiaron a Super Nintendo por las consolas de 32 bits de la competencia. Y el primer Megaten en hacerlo fue Shin Megami Tensei: Devil Summoner, lanzado en 1995 para Sega Saturn.

Él es el primero de la serie de cuatro títulos que componen la subsaga Devil Summoner, que lejos de seguir con los tradicionales mundos posapocalíptico de la saga materna, apuestan por una ambientación basada en dos contextos historicos japoneses bien diferenciados.

Tanto en Shin Megami Tensei: Devil Summoner como en su secuela, Devil Summoner: Soul Hackers, la acción transcurre en un Japón moderno, con mazmorras en tres dimensiones y manteniendo la clásica visión en primera persona. En el lado opuesto se encuentran los otros dos títulos que completan la subsaga Devil Summoner, los protagonizados por Raidou Kuzunoha, pero de ellos ya hablaremos más adelante.

Shin Megami Tensei

En 1996, y entre medias de los lanzamientos de los dos primeros Devil Summoner, nace Megami Ibunroku Persona. Un título que abandonaba el tener que reclutar a nuevos demonios para que luchen por nosotros y los sustituye por unos seres llamados Personas. Pero la verdadera importancia de este juego llega por ser el primer Shin Megami Tensei en ser lanzado en América y lo hizo bajo el nombre de Revelations: Persona (al igual que sucedió con Dragon Quest y Dragon Warrior, Revelations era como Atlus quería dar a conocer a la serie SMT en América).

Nuevamente enmarcado en un Japón moderno y con un grupo de jóvenes estudiantes como protagonistas, Atlus buscó atraer a nuevos consumidores, cambiando la apariencia de algunos personajes e incluso llegando a reducir la dificultad de cara a su versión occidental.

Pero la subsaga no se quedó ahí y tres años más tarde llegaba a Japón la primera de sus secuelas. Y hablamos en plural porque Atlus decidió dividirla en dos partes. Persona 2: Innocent Sin centraba su protagonismo en el personaje masculino de Tatsuya Suou, mientras que en Persona 2: Eternal Punishment este rol recaía en la joven Maya Amano. Es precisamente esta última versión la única de las dos que en su día se lanzó para el mercado americano