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La Consola Virtual: Últimas novedades

Segunda edición de nuestra guía de recomendaciones del catálogo retro de Wii, que crece en cantidad y calidad. Para que no te pierdas...

 

Género: Arcade

 Nos encontramos ante uno de los referentes del género, un juego de pinball sobresaliente que entra pisando fuerte en el catálogo de la Consola Virtual.

Alien Crush es un pinball muy completo, con multitud de efectos escondidos, golpeo de mesa y fases de bonus de eliminación de alienígenas. La calidad artística del diseño de la mesa es fantástica, dando la sensación de que ésta está realmente viva. Durante la partida tu bola impactará contra cabezas de alienígenas, quedará capturada por tentáculos y abrirá las hambrientas bocas de los monstruos del espacio. Una mesa muy barroca, cargada de detalles que encandilarán al jugador y harán de cada partida una experiencia emocionante.
Además como extra, Alien Crush permite elegir entre dos músicas de fondo distintas y dos velocidades de juego, algo bastante de agradecer para añadir un poco de variedad a la acción.

Definitivamente, por solo 100 Wii Points más, Alien Crush está llamado a dejar Pinball de NES completamente obsoleto y se perfila automáticamente no sólo como la opción preferente del género en la Consola Virtual, sino como la única a tener en verdadera consideración. Si buscas un buen juego de pinball por muy poco dinero, Alien Crush es tu elección.

Valoración:



MILITARY MADNESS

Género: Estrategia

 El presente título nos sitúa en una guerra abierta en la luna entre dos frentes humanos, los Aliados y el Eje. Podría clasificarse este juego como un "Advance Wars del espacio", un juego en el que deberemos mover nuestras tropas a lo largo de dieciséis niveles eliminando a las fuerzas del Eje.

A lo largo de las fases podremos manejar hasta 23 tipos distintos de unidades, repartidos entre infantería, artillería y aeronaves. Durante los combates por turnos deberemos tener en cuenta el soporte que contamos de nuestras unidades y de la bondad del terreno para asegurarnos el mejor ataque y la mejor defensa. Al principio será sencillo ganar, pero conforme los escenarios se vayan complicando será necesario tener mucho cuidado a la hora de avanzar y atacar. Por si no fuera poco debemos descartar por completo la creación de unidades nuevas. Apenas será posible capturar unas pocas unidades a lo largo de la batalla, sin poder construir o comprar refuerzos. Esto ahoga las posibilidades del jugador y le obliga a pensar como un verdadero estratega.

Hay que decir que los gráficos durante las partidas son bastante parcos. Todo está dominado por los tonos grises de la superficie lunar, y ni las animaciones de los combates logran alegrar un poco la vista. Solo destacan las imágenes previas y posteriores a cada partida y la ilustración que aparece al capturar un edificio, donde la paleta de colores varía un poco.

Military Madness se encuentra de momento solo en su género dentro del catálogo de la Consola Virtual, aunque es un buen comienzo para el mismo. Este título es un juego de estrategia completo e interesante, que gracias a su modo de dos jugadores dará unos buenos ratos en compañía de un amigo. Siendo como es, un buen título de uno de los géneros más inmortales que existen, no podemos dejar de recomendarlo.

Valoración:



R-TYPE

Género: Shoot'em up

 R-Type nos sitúa en el siglo XXII, cuando el maligno imperio Bydo amenaza la paz del planeta. Con nuestra nave R-9a debemos hacerles frente a través de ocho complicadas fases repletas de enemigos.

La serie R-Type goza de ciertas particularidades que la hacen única, como el sistema de armas, por ejemplo. Inicialmente, el R-9 cuenta con un arma de rayos que, al ser cargada, puede lanzar un único disparo devastador. Esto aporta un componente táctico a los combates, pues la recarga del cañón te deja vendido a los enemigos durante unos valiosos instantes, aunque por cada disparo se puede borrar toda una línea de ellos. Aparte de esto, y no menos importante, están las expansiones que se le pueden añadir a la nave. Si se recoge el power-up apropiado, puede atarse a la parte trasera o delantera del R-9 una bola que sirve a la vez como arma y como escudo, aumentando la potencia de fuego de la nave o incluso como arma arrojadiza. Otras mejoras como lanzadores de misiles o cañones láser extra pueden sumarse al conjunto, formando un arma terrible contra el imperio Bydo.

Desgraciadamente todas estas mejoras desaparecerán en cuanto la nave sea destruída, cosa que ocurrirá con muchísima frecuencia en las primeras partidas. Y es que R-Type se caracteriza por ser un juego endiabladamente difícil, no solo por los enemigos que acosan al jugador desde todas las direcciones, sino por el diseño de los niveles, pensado especialmente para fastidiar al jugador, dejándole a merced de los disparos enemigos en pasillos estrechos o forzándole a vérselas con terribles emboscadas. El jugador no tendrá más remedio que memorizar dónde debe colocarse en cada momento para sobrevivir, y a qué enemigos debe eliminar primero para hacerse hueco. Un auténtico desafío que echará para atrás a mucha gente.

Hay que hacer mención especial al extraordinario acabado visual del juego. Todo, desde las superficies de los escenarios hasta el diseño de los jefes finales goza de un diseño fantástico. Tanto es así, que el aspecto de su primer jefe final, Dobkeratops, es una de las imágenes más reconocibles de los matamarcianos de los 80. Los engendros biomecánicos que pueblan los niveles llegan a tener un aspecto espeluznante.

Tras adquirir R-type, el jugador tendrá ante sí un título largo y muy desafiante. Dada su gran calidad técnica y jugable, su mayor defecto y lo que puede echar para atrás a mucha gente es su extrema dificultad. Solo los más perseverantes serán capaces de llegar al último nivel, después de repetir decenas de veces cada fase. Otro detalle a tener en cuenta es su precio, ligeramente superior al de los demás juegos de TurboGrafx, 800 Wii Points, que lo coloca en principio con desventaja frente a Super Star Soldier.

Si estás dispuesto a pelearte con un juego duro de pelar, R-type no te decepcionará gracias a sus magníficas cualidades. Sin embargo, si no tienes ganas de sufrir delante de la pantalla, no lo tengas en consideración.

Valoración:
 
 

Género: Carreras

 Moto Roader nos propone un juego de carreras muy arcade, con vista superior de la acción y con cinco bólidos futuristas en pista.

Lo cierto es que este título cuenta con muy buenas bazas de inicio. Una gran variedad de campeonatos con una gran cantidad de pistas distintas llenas de obstáculos y trampas, amplias posibilidades de modificación de los bólidos y un frenético multijugador de cinco jugadores.

Antes de cada carrera, un helicóptero nos mostrará el trazado y entonces podremos decidir qué piezas comprar para nuestro coche y así prepararnos para el duelo. En realidad es aquí, en el taller, donde se decide la carrera. Partir con menos aceleración o con menos velocidad punta que los rivales puede ser fatal para nuestras opciones de podio por muy bueno que sea el piloto en la pista, e incluso puede costar la expulsión del campeonato.

Como todo buen arcade incluye un sistema de armas. El jugador puede comprar un arma con la que entrar a la pista. Por desgracia sus efectos son poco espectaculares y con frecuencia poco efectivos e imprecisos.

Toda la acción, sea cual sea el número de jugadores en liza, se realiza en una misma pantalla. Si un coche queda muy retrasado del que va en cabeza y está a punto de salirse de la pantalla, regresa automáticamente al puesto número 3 con la velocidad y la orientación que tenía estando en su posición original. Cada vez que esto se realiza, pierde un punto de combustible, y si el contador llega a cero, se acabó la carrera y el campeonato.

Realmente esto le hace más mal que bien al juego, pues provoca situaciones muy extrañas. La más grave es sin duda el hecho de que, a pocos metros de la línea de meta nuestro coche (o peor, el de un rival), vaya quinto y esté viendo que no va a remontar. En ese caso lo mejor que puede hacer es echar mano del freno para provocar su salida de la pantalla y aparecer mágicamente en el tercer puesto en el momento de atravesar la meta. Este sistema lleva al traste buena parte de la experiencia de competición durante la carrera. Realmente poco importa salirse un par de veces en cada vuelta, pues el coche seguirá igualmente al que vaya en cabeza, y la pérdida de preciados segundos respecto al primero se hace inmediatamente despreciable. Al estar los bólidos tan pegados durante todo el trazado, casi siempre la carrera se decidirá en la última vuelta, siendo todo lo demás un tira y afloja por no perder el preciado combustible.

En resumen, Moto Roader podría haber sido un juego muy recomendable, incluso un must have. Una lástima que algunas malas ideas den al traste con la diversión, teniendo unas premisas tan buenas.

Valoración: