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25 años de Castlevania

Un látigo para matarlos a todos...

Castlevania III volvió a las raíces plataformeras, pero ampliando la oferta de personajes controlables, fases y finales. Además cambiábamos de protagonista y éramos Trevor Belmont, teníamos varios caminos para elegir y la historia cambiaba dependiendo de con quién jugábamos y qué niveles superábamos.

A lo largo de estos años, tres juegos más de la saga también vieron la luz. El primero de ellos fue para recreativas, Haunted Castle, mucho más vistoso y avanzado de lo que NES podía hacer, pero que tampoco salió de Japón.

Game Boy también recibió su ración de Castlevania, y por partida doble. Castlevania: The Adventure era un plataformas mucho más tradicional y menos enrevesado que sus hermanos mayores, además de que cambiaba ciertas mecánicas. Mención aparte merece Castlevania II: Belmont´s Revenge, uno de los mejores títulos de la saga, obviando las limitaciones técnicas de la GameBoy original.

Las 16 bit acrecientan el mito

Y llegó Super Castlevania IV para cambiarlo todo. Juego de lanzamiento de Super Nintendo, el Cerebro de la Bestia. Música espectacular, más largo que nunca, efectos visuales, balanceos del látigo, escenarios enormes, animaciones de lujo... Super Castlevania IV casi se podría considerar el remake del primer Castlevania, pero llevado a un nivel desconocido para la época. Uno de los mejores juegos de SNES, y eso es decir mucho.

Justo después, Konami se sacó de la manga Castlevania: Rondo of Blood, en el que recuperaba las novedades que introdujo para Castlevania III, más protagonistas, nuevas zonas, elección de escenarios...

La consola elegida fue el PC Engine, Turbo Grafx fuera de Japón, aunque luego tuvo una versión chusquera para SNES. Rondo of Blood tiene una de las mejores bandas sonoras de la historia de los videojuegos y una jugabilidad endiablada, perfiles de jugador y una dificultad ajustadísima. El original nunca salió de Japón, aunque se puede disfrutar ahora en la Consola Virtual de Nintendo.

Dos obras maestras eran demasiadas para Konami, y el siguiente juego de la saga se resintió. Castlevania: Bloodlines, para MegaDrive, no fue malo, pero era imposible no compararlo con sus antecesores y la versión censurada que nos llegó tampoco ayudó precisamente a que se le tuviera en cuenta.

1997 fue el año del último de los Castlevania para GameBoy: Castlevania Legends. Seguía la línea de los anteriores juegos portátiles de la saga, pero esta vez introducía más elementos de la historia y la capacidad de hacerse invencible durante un corto periodo de tiempo. Pero 1997 fue un año extremedamente importante para Castlevania. Fue el año de Symphony of the Night.