Portada » Análisis » Zack & Wiki: En Busca del Tesoro de Barbaros

Zack & Wiki: En Busca del Tesoro de Barbaros

En cada generación, aparte de los juegos de toda la vida que los aficionados esperamos, siempre hay cabida para la sorpresa. En este generación tenemos Zack & Wiki.

Zack & Wiki: En Busca del Tesoro de Barbaros - Análisis

 Es tal el absurdo y humor que destila esta pequeña maravilla, que otro aspecto que no fuera el de dibujos animados habría restado enteros a la diversión que proporciona. En cierto sentido, ver Zack & Wiki recuerda instantáneamente al Wind Waker, aunque el juego de Nintendo sigue poseyendo ese toque de magia único que lo hace insuperable. No obstante, Zack & Wiki no es tan esquemático como la aventura de Link y se recrea en los juegos de luces y sombras, en las expresiones de sus personajes, en la preciosidad de sus fondos, en su surrealista libertad en el diseño de enemigos y ubicaciones. Los efectos de luz están muy logrados y las explosiones y brillos acompañan perfectamente a unas animaciones dignas de la mejor serie de anime. Y, sobre todo, es un estilo fresco y simpático que ubica inmediatamente al jugador en la experiencia de juego.

La música peca de tener pocas piezas musicales, pero las que hay son sobresalientes. Sobre todo las de la mansión (en serio, son los mejores escenarios de lejos) y las de corte más épico, hacia el final del juego. Las voces son divertidas, con la peculiaridad que son las originales japonesas (no hay diálogos hablados, sólo algún “¡¡¡Zackuuuuuuuu!!!” esporádico). Y llegados a este punto toca hablar de lo que es, sin duda alguna, lo más frustrante del juego: el minijuego musical.

Cuando llevemos un tercio completado podremos “despertar” al director de orquesta de Barbaros y acceder a un minijuego musical en el que tendremos que agitar el wiimote al ritmo de una melodía en MIDI sacada de un clásico de Capcom. El problema es que es un minijuego malísimo. El control falla a veces, sobre todo cuando las notas van demasiado juntas, y no existe puntuación ni registro de fallos, por lo que se hace muy difícil hacer un seguimiento de tu evolución. Puedes creer haberlo hecho de perillas y que te echen la bronca por paquete o que, sin saber cómo, triunfes más que la Pantoja. La recompensa por hacerlo bien son marcas en tu mapa en donde buscar tesoros, que no son otra cosa que la galería de sonidos. Pero ya decimos que es el único defecto grande del juego y es optativo, así que la experiencia de juego no se ve empañada en absoluto si no queremos. Ahora bien, si deseamos el cien por cien habrá que aguantarse.


Capcom ha hecho los deberes, como siempre por otra parte, y nos deleita con un título original, atractivo y, sobre todo, con diversión y buen humor como ya no se encuentra hoy en día. Un último apunte: los escenarios de la mansión son la leche.